Los gentilicios "designan características geográficas, étnicas, políticas y religiosas" anota la Gramática Descriptiva. Los gentilicios son palabras derivadas en las que participan la raíz con el nombre del lugar y el componente morfológico, de diferente composición, que indica pertenencia a un lugar. Los estudios morfológicos establecen una cantidad respetable de morfemas utilizados en lengua española, muchos de los cuales son de uso corriente en Nicaragua. Incluido el -ense de origen directamente latino, usado para nuestro gentilicio nacional: nicaragüense.

Cuando me refiero a la existencia o no de un gentilicio, me refiero al uso que le da corrientemente la gente y no a las pretensiones de profesores de gramática que, con afán normativo, inventan gentilicios donde no los hay.

Los apodos, de acuerdo también con la Gramática Descriptiva son "nombres que indican una nota particular en un individuo", nosotros agregamos, además "grupo de individuos", que puede ser más o menos numeroso, por ejemplo: tan grande como yanki o gringo para referirnos a los norteamericanos o estadounidenses. Igualmente reducido para los abundantes apodos familiares que se usan en Nicaragua y que con frecuencia se explican por el abuelo, o bisabuelo, que fue quien tuvo esa "nota particular" que originó el apodo.

Los apodos puede ser cariñosos, ofensivos, despectivos, pero siempre se originan a partir de rasgos particulares. En algunos casos se los cargan los vecinos del otro lado de la frontera y en otros se los cargan los mismos que los llevan. Y que no tiene el aspecto morfológico requerido para que gramaticalmente conformen las reglas establecidas para que se integre un gentilicio.

El Diccionario de la Academia, que en algunos casos trae complicaciones con la doctrina, en este caso define gentilicio en dos acepciones:

  1. Adjetivo. Perteneciente a las gentes o naciones.
  2. Relativo al linaje familiar

Igualmente define apodo como algo perteneciente a cualidades o defectos personales.

Los pobladores de cada país centroamericano tienen su propio apodo que los involucra por la nacionalidad, casi por el sentido clánico que tienen los habitantes de Centro América. A estos apodos, dicho con la intencionalidad de señalar defectos o virtudes, llamamos "apodos colectivos".

Para los guatemaltecos, en la época colonial existió el apodo de chapín, posiblemente se debió a la relación con la capital del Reino de la Capitanía General de Guatemala. Chapín se le llamaba a un tipo de zapato usado por españoles semejantes a los zuecos; era de corcho y provocaba una forma peculiar de caminar. Los naturales centroamericanos asociaron este forma a los que se llenaban de niguas, que también adquirían un modo peculiar para caminar y que se les llamaba, posiblemente por asociación figurativa, chapines. El vocablo chapín hasta muy entrado el siglo XX, tenían connotación despectiva en el resto de Centro América.

Al resto de los centroamericanos los de la Capital de la Capitanía general, es decir los habitantes de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, les llamaban guanacos, pero con el tiempo este apodo quedó en desuso y quedó exclusivo para los salvadoreños, quienes también se llaman a sí mismo cuzcatlecos, por el noble origen del vocablo. El vocablo guanaco, casi en desuso, tenía connotación de tonto, o tonto circunstancial, aunque no se usa con ese sentido para referirse a los salvadoreños actuales.

Para los hondureños se usa el de catrachos el cual viene del siglo XIX, de las tropas de Florencio Xatruch. Al regreso de Nicaragua, los soldados hondureños orgullosos vencedores, como parte del ejército centroamericano, contra William Walker, se decían entre sí, Xatruches, pero la velar sonora /x/, se hizo sorda y se convirtió en /katruches/ y de allí que, la tendencia al uso del masculino, los hizo catrachos. Posiblemente son los únicos que guardan orgullosos su apodo.

A los nicaragüenses en Honduras, El Salvador y Guatemala, les llaman mucos, por la falta de pronunciación de la /s/ al final de sílaba (sibilante en situación implosiva). En Costa Rica nos llaman simplemente nicas, lo cual, aunque sea un apócope de nicaragüense, no deja de ser un apodo, pues no cumple con las reglas del gentilicio. En el aeropuerto de la ciudad de México escuché el curioso nicos, para referirse al nicaragüense de sexo masculino. Al nicaragüense le gusta llamarse pinolero, por ser el pinol, nuestro bebida ancestral y preferida, que nos da cierto sentido de identidad. En algunos sectores de los otros países centroamericanos también lo usan como apodo para el nicaragüense. Principalmente en las justas deportivas. Un apodo que, al parecer está quedando un tanto rezagado, es chocho, debido a nuestra constante zafada exclamativa, dentro de esa sabrosura que es el habla nicaragüense.

Para los costarricenses existe el tico, el cual viene de la redundancia en el uso de diminutivos. Formas que van un poco más allá, es decir, los diminutos los hacen más "pequeños" todavía. De chiquito, chiquitico y así por el estilo. La otra forma de llamar a los costarricenses, también ligada al diminutivo es el popular.

 

El chinchulín es el intestino delgado comestible de ovinos o vacunos, nombre originario del quechua ch’únchull. Se prepara asado, generalmente a la parrilla, en varios países de América Latina. En Chile se los conoce con un nombre más cercano al quechua: chunchules o chunchulla. En Colombia se llaman, según la región, chunchullo o chinchurria y se sirven picados antes del asado. En Ecuador, donde se habla quechua, curiosamente el chinchulín se llama tripa mishki [en Ecuador se hablan 14 lenguas] y lo consumen asado y con mandioca o yuca. 
En Venezuela, se llaman como en una de las regiones de Colombia: chinchurria, y obviamente se preparan asados a la parrilla. En Perú y en Bolivia, zonas del quechua, son conocidos como choncholí y se condimentan con cierto tipo de ají, cebolla y ajo, antes de llevarlos a la parrilla. Esta última preparación (aunque no el nombre) es herencia de los esclavos africanos llegados a Perú desde Angola para trabajar en los algodonales y azucareras de la costa surcentral del país. Hoy es una comida típica de la gastronomía afroperuana. 

 

Cornalina es un hermoso mineral considerado una gema o piedra semipreciosa con tonalidades similares al sol, las más frecuentes de ellas son el color rojo, pardo, o rojizo anaranjado, esta característica se la otorga la presencia de hierro en ella. Al observar una piedra de cornalina podrás notar que posee un brillo vítreo y rayas blancas muy particulares que le aportan un esteticismo muy hermoso y que puede transmitir felicidad. Con un sistema de cristal trigonal, tiene una densidad de 2,59 a 2,61 kg/dm3 y su dureza es de aproximadamente 7 en la escala de Mohs.

El nombre de cornalina o carneola es una palabra derivada del latín “carnis” que significa “carne”. Dicho término, hace referencia a su color similar al de la carne. Sin embargo, la palabra está relacionada a palabras en otras lenguas; por ejemplo la palabra latino medieval “corneolus” , que deriva de la palabra en latin “cornum”, que a su vez está relacionada con el Cornel Cherry, cuyos frutos son muy similares a la piedra.

Esta gema puede ser tallada de muchas maneras, a menudo se talla facetada o en tabla, pero la más recurrente es la talla en cabujón y en esfera, es perfecta para trabajos de talla colgante, camafeos o sellos y para la producción de objetos artísticos como bases de candelabros, estuches y estatuillas.

La cornalina está presente en el mundo desde hace aproximadamente 8000 años, que es desde donde se tienen las primeras constancias de trabajos realizados con esta piedra.

Culturas y civilizaciones como los romanos, los fenicios o los griegos se acompañaban de esta gema a diario para diversos usos como por ejemplo la elaboración de sellos para firmar documentos oficiales. Las historias más antiguas datan que fueron los egipcios quienes le dieron un origen verdaderamente simbólico, y fueron más allá del uso decorativo que tenía esta hermosa piedra.

Antiguamente la cornalina se imitaba con vidrios coloreados, hoy en dia, se imita a veces con ágatas coloreadas artificialmente usando una mezcla de nitratos a base de hierro.

Los yacimientos más notables de cornalina se encuentran en Brasil, Uruguay, India, pero también en Madagascar, Egipto, Yemen e Indonesia.

Toda vez que en algún grupo de miembros de una sociedad surge un conjunto organizado de creencias que van más allá del orden natural, hablamos de religión. Otras definiciones incluyen, asimismo, la idea de lo sagrado y de la sumisión a poderes que van mucho más allá del hombre. Cuando se trata de creencias sobrenaturales, pero menos organizadas y sin la noción de sacralidad, hablamos de superstición. 
En el siglo XIII, Gonzalo de Berceo, el poeta de temas piadosos, fue el primero que usó en español la palabra religión, proveniente del latín religio, -onis, que significaba 'fidelidad al deber, lealtad al deber, escrúpulo, obligación religiosa, culto religioso' y, también, 'religión', como vemos en este fragmento de su Historia de San Millán: 

Anselmus so criado preçiosa criazon,
Con muchos buenos omnes de grant religion
Aguisaron el cuerpo del preçioso varon
Por darli sepultura e ferli proçession.

Cicerón afirmaba que religio provenía del verbo latino relegere 'releer', 'retomar lo que se había abandonado', 'reverlo', pero los estudiosos modernos prefieren la etimología propuesta por San Agustín (354-430 d. de C.), que vincula religio al verbo religare'apretar', 'ajustar', 'atar', ya que la palabra latina religio significa, en muchos casos, 'acción de atarse, de vincularse, de asumir una obligación'. El latín religare procede del indoeuropeo leig-, con idéntico significado, de donde también se han derivado voces como ligadura, liana, ligamento, obligar. 
La palabra latina dejó sus huellas en varias lenguas europeas modernas: en italiano, religione; en portugués, religião; en alemán, Religion; en francés, réligion, en catalán religió y en inglés, religion.

 

Narcisista se le llama a la persona que se admira ella misma, más alla de una valoración normal y sana. El nombre tiene su origen etimológico en el personaje mitológico de Narciso, una especie de metrosexual moderno que hacía perenne culto a su propia fisonomía, terminando ahogado cuando queriéndose ver el rostro en el agua cayó a lo más profundo de un pozo.

Muchas son las características que pueden identificar a la perfección lo que es la personalidad de un narcisista. No obstante, entre todas ellas destacan que aquel tiene un punto de vista de la vida que considera irrefutable y cierto, tiene una necesidad inagotable de adulación y admiración, vive permanentemente preocupado de sí mismo y de sus necesidades…

Eso supone que, entre otras cosas, las personas narcisistas suelan rodearse de otros individuos que consideran inferiores que ellas bien, por determinadas circunstancias, o bien porque así aquellos lo hacen creer por puro interés.

Tampoco podemos pasar por alto el hecho de que los narcisistas están tan llenos de su ego, de adularse, de ensalzarse y de convertirse en poseedores de la más absoluta verdad que suelen carecer de todo tipo de reflexión tanto sobre su vida en particular como de la general.

El concepto fue desarrollado por el austriaco Sigmund Freud y engloba a una serie de características vinculadas a la vanidad y el ego, propiedades pueden hacer que el narcisista tenga problemas para desempeñarse en la sociedad. 

El mito deNarciso afirma que éste es hijo de Cefiso LiriopeNarciso es un joven de singular belleza que despierta pasiones en mortales y dioses, las cuales no son correspondidas ante la incapacidad del muchacho para reconocer al otro y amarlo.

Al ver su propio rostro reflejado en el agua, Narciso queda embelezado y no puede dejar de contemplarse. El joven deja entonces de atender sus propias necesidades básicas, absortó en su imagen, y termina convirtiéndose en una flor hermosa y maloliente.

Para la psicología el narcisismo es una etapa del desarrollo. En los primeros meses de vida, el niño experimenta un narcisismo primario, ya que todas sus energías se destinan a satisfacer sus necesidades. El bebé no es capaz de reconocer al mundo exterior.

La fase siguiente es el narcisismo secundario: el niño reconoce objetos y advierte que estos pueden provocar placer o dolor.

En la vida adulta, el narcisista tiene una autoestima muy vulnerable ya que no tolera las críticas y se siente ultrajado ante los comentarios negativos sobre su persona.

El Sushi es un plato de origen japonés basado en arroz aderezado con vinagre de arroz, azúcar y sal y combinado con otros ingredientes como pescados, mariscos y verduras. Este plato es uno de los más reconocidos de la gastronomía japonesa y uno de los más populares internacionalmente; sin embargo, ​ muchos salvadoreños jamás lo han probado, quizá porque lo perciben como un platillo exótico.

Aunque normalmente se asocia el sushi con el pescado y el marisco, también puede llevar verduras o huevo. Además, los productos frescos tradicionales que acompañan al arroz no tienen que ir siempre crudos. Aunque existe una variedad de acompañamientos de sushi internacionalmente reconocidos y acostumbrados, lo ideal es que cada región adopte acompañamientos típicos del lugar con pescados o frutos de la región que estén identificados con el gusto y la gastronomía local.

El sushi se prepara generalmente en raciones pequeñas, aproximadamente del tamaño de un bocado, y puede adoptar diversas formas. Si se sirven el pescado y el arroz enrollados en una hoja de alga nori se le llama maki (‘rollo’). Si se trata de una especie de albóndiga de arroz cubierta por el pescado hablamos de nigiri. Cuando el arroz se presenta embutido en una pequeña bolsa de tofu frito se denomina inari. También puede servirse un cuenco de arroz para sushi con trozos de pescado y otros ingredientes por encima; entonces se llama chirashizushi.

 

Es una afección mental por la cual una persona tiene un patrón prolongado de manipulación, explotación o violación de los derechos de otros sin ningún remordimiento. Este comportamiento puede causar problemas en las relaciones o en el trabajo y a menudo es delictivo.

La causa de este trastorno se desconoce. Los genes de una persona y otros factores, como el maltrato infantil, pueden contribuir a su desarrollo. Las personas con padres antisociales o alcohólicos están en mayor riesgo. Los hombres resultan muchísimo más afectados que las mujeres. Esta afección es común en las personas que están en prisión.

El hecho de prender fuego y la crueldad con los animales durante la infancia se ven con frecuencia en el desarrollo de la personalidad antisocial.

Algunos creen que la personalidad psicopática es el mismo trastorno. Otros creen que la personalidad psicopática es un trastorno similar, pero más grave.

 

El teléfono celular o móvil puede constituir uno de los sistemas más modernos de telecomunicaciones, pero la palabra que usamos para denominarlo hunde sus raíces en la prehistoria. En efecto, los pueblos indoeuropeos empleaban la raíz kel- para expresar las ideas de «ocultar», de «encerrar» y de «proteger». 

A partir de esa raíz, se formó en latín cella para indicar «habitación pequeña». Esta voz dio lugar en castellano a celda, vocablo que inicialmente designaba los claustros de los monjes medievales y las pequeñas habitaciones que les correspondían en los monasterios. 

El diminutivo latino de cella era cellula, que los romanos usaban para nombrar las pequeñas divisiones hexagonales de un panal de abejas; llegó al español como célula, aunque fue una palabra poco usada hasta el siglo XVIII, cuando los nuevos descubrimientos de la biología llevaron al conocimiento de la célula como unidad anatómica y fisiológica de los organismos vivos. 

Y cuando la química necesitó un nombre para un nuevo material formado por microscópicas celdas vacías, utilizó celulosa, es decir, «con aspecto de célula». De un derivado de este material, la nitrocelulosa, pudo obtenerse lo que se llamó celuloide, que sirvió de soporte para las películas cinematográficas hasta los años setenta del siglo XX. 

A lo largo del siglo pasado, la electrónica fue desarrollando diversas invenciones que permitieron generar electricidad mediante pequeños dispositivos montados en envoltorios, para los cuales se adoptó el nombre de célula fotoeléctrica o célula solar. 

Y llegamos al teléfono móvil, que funciona mediante una tecnología que establece la división del territorio en pequeñas áreas geográficas, cada una de las cuales se llama célula; el conjunto cubre toda el área de funcionamiento del sistema. Por esa razón, los teléfonos móviles son denominados también celulares. 

Alguien puede preguntarse por qué ciertos vehículos de la policía destinados al transporte de presos son llamados coches celulares o furgones celulares; en este caso, la palabra no tiene nada que ver con teléfonos móviles, sino que se refiere a la antigua denotación de celda, como la de los monjes, aunque en este caso se trate de los presos: describe un vehículo con celdas o que funciona como una celda de prisión. 

 

Esta palabra, que sirve para designar la parte de la zoología que estudia los insectos, tuvo su origen en el siglo IV a. C. con Aristóteles, quien también incluía entre los éntoma zoa a los arácnidos y a los miriápodos.

Éntoma zoa, la palabra griega para los insectos, había sido tomada de éntoma, la forma neutra del adjetivo éntomos, cortado en segmentos, formado a su vez por en- 'en' y temnein 'cortar', 'segmentar', con origen en la voz indoeuropea tem- 'cortar'. 

Hacia el siglo XVIII, cuando el estudio de los insectos se perfilaba como ciencia independiente, investigadores europeos que buscaban un nombre para esta nueva ciencia adoptaron éntoma y lo unieron a logos 'palabra', 'descripción', 'ciencia', 'estudio', y la llamaron entomologie en francés, entomology en inglés, Entomologie en alemán, y entomología en español. 

De cerca de las 1,3 millones de especies descritas, los insectos constituyen más de los dos tercios de todos los seres vivosconocidos y, además, tienen una larga historia fósil, ya que su aparición se remonta al Devónico, hace unos 400 millones de años. Tienen muchas formas de interacción con los humanos y con otras formas de vida en la Tierra; es así que la entomología se constituye una especialidad importante dentro de la zoología. La entomología incluye, con frecuencia, el estudio de otros artrópodos, como arácnidos, crustáceos y miriópodos, aunque esta extensión sea técnicamente incorrecta.

 

Dice el Diccionario de la Real Academia Española que coquetear es tratar de agradar por mera vanidad con medios estudiados. La palabra ‘coqueta’ proviene del francés coquette, de coq, gallo. La imagen habla por sí misma.

Uno recursos de la coquetería sería mirar por el rabillo del ojo.  Fisiológicamente, dice, esa forma de mirar no puede durar más de unos segundos, así que no más comenzar ya debe preparar su propio cese. Esto le da el encanto de lo furtivo, de lo clandestino, y por eso une inseparablemente el sí y el no. La mirada plena, de frente, por muy íntima y anhelante que sea, no tiene nunca ese matiz específico de la coquetería.

Otro recurso es el movimiento ondulatorio de las caderas, el andar contoneándose. Además de acentuar instintivamente las partes más atractivas del cuerpo desde el punto de vista sexual sin mostrarlas, claro, guardando la necesaria reserva, esa manera de caminar alude al ritmo alternado de la oferta y la negativa.

La coqueta puede apelar también a entretenerse con objetos que están más allá de la otra persona aunque le pertenecen: perros, flores, niños. Es como si enviara un doble mensaje: “no eres tú el que me interesas, sino este perro, estas flores, estos niños”; pero al mismo tiempo, dice: “este es el juego que represento; si me ocupo de estas cosas es por interés hacia ti”.

Hay tres formas de la coquetería. La aduladora, en su juego de atracción y rechazo parecería decir: no dudo de que eres capaz de conquistarme, pero yo no quiero dejarme conquistar. Por su parte, la coqueta despreciativa obra como si dijera: me gustaría dejarme conquistar, pero tú no eres capaz de hacerlo. Finalmente, la coqueta provocativa adopta actitudes que podrían traducirse como: quizá tú puedas conquistarme, quizás no; prueba a ver qué pasa.

Dado que la coquetería apela a los mecanismos más elementales, a veces se confunde con la seducción; al mostrar el cuerpo, puede degradar a las personas; en cambio, la que pone en juego elementos más profundos de la personalidad, al apelar a la libertad, puede elevarlas. Otro peligro es el refuerzo de esa cultura voyeurista, de mirones, que manda a unas lucir perfectas y a los otros, mirar pero no tocar. De este modo, se pregunta, ¿no se transforma la libertad en obligación de seducir? Las modelos, en una civilización de la imagen, se convierten en modelos: así, las jóvenes deberán estar espléndidas aunque desemboquen en la anorexia.

De una u otra forma, la mujer coqueta juega a incentivar el interés del hombre; su arte consiste en llevar ese juego lo más lejos posible sin tomar la decisión por sí o por no. Porque la coquetería termina cuando la decisión definitiva ha sido expresada.

El nepotismo es un término que está de moda en nuestro país y parece formar parte de la cultura de muchos otros pueblos. De hecho, en la historia se muestran varios casos de nepotismo, que por cierto, tiene una gran relación con el favoritismo, pero especialmente dentro de los lazos familiares.

De hecho, dentro del ámbito político el nepotismo está ampliamente relacionado con la corrupción y quebranta la ley de los derechos humanos que prepondera que todas las personas tienen derecho a obtener funciones públicas.

Para comprender un poco más de qué se trata el nepotismo vamos a ahondar en su significado e historia, para así comprender como el hombre puede hacer uso del nepotismo y terminar trayendo el mal para una cultura, un pueblo y para la humanidad.

ORIGEN Y SIGNIFICADO

El nepotismo es un término utilizado para designar el favorecimiento de familiares o amigos cercanos sobre las personas más cualificadas, por lo general con respecto a la cita o la elevación de la función pública y política

Etimológicamente, el término se originó a partir de los latinos nepos, que literalmente significa “nieto” o “abajo”.

Originalmente, la palabra se utilizaba exclusivamente en el marco de las relaciones del Papa con sus parientes.

Esto surge principalmente porque en la Edad Media, los papas católicos a pesar de haber hecho votos de castidad, tenían relaciones con diferentes mujeres y producto de estos encuentros nacían hijos. Estos hijos eran llamados sobrinos, aunque todos sabían que en realidad eran sus hijos para la gente común los mismos eran hijos de alguna sobrina. Posteriormente, cuando tenían posibilidades hacían uso de su poder para acomodar a estos hijos naturales, incluso dentro de la misma iglesia.

Uno de los casos más conocidos es el Papa Calixto III quien convirtió a sus dos hijos o sobrinos en cardenales y posteriormente uno de ellos, Rodrigo llegó a ser pontífice.

En la historia siempre ha habido casos de nepotismo, como por ejemplo, el caso de Pisístrato, que entregó todos o por lo menos la mayoría de los cargos públicos a personas de su misma familia y/o amigos. No obstante, durante su reinado hizo varias obras a favor del pueblo y el comercio facilitando la vida de estos, tales como traer agua más cerca o acceder a la economía de una mejor manera. Al morir sus hijos ocuparon su cargo pero siguiendo el modelo de la tiranía terminaron perdiendo todo y así llegó la democracia.

Por otro lado, el propio Napoleón Bonaparte otorgó varios cargos públicos a sus familiares, tal como hizo con su hermano quien luego fue designado rey de España.

Actualmente, este término se utiliza como sinónimo de la concesión de privilegios o cargos a parientes en el funcionalismo público.

El nepotismo es diferente de favoritismo porque el favoritismo no implica relaciones familiares con el beneficiario.

El nepotismo ocurre cuando un funcionario es promovido por tener relaciones de parentesco o vínculos con aquel que lo promueve, aunque haya personas más cualificadas y más merecedoras para el cargo.

Otro ejemplo de nepotismo es cuando alguien es acusado de hacer fama a costa de algún pariente ya famoso, generalmente si es el padre, la madre, o algún tío o abuelo.

Es importante mencionar que el nepotismo no constituye un acto criminal. Sin embargo, en algunas legislaciones cuando el nepotismo es practicado de forma intencional, el servidor público quedará sujeto a una acción civil pública por cometer improbidad administrativa por la práctica de nepotismo.

Si se confirma esta acción, el servidor público puede tener que resarcir íntegramente el daño público causado y también puede perder su cargo y los derechos políticos durante un plazo que lo establece la ley de cada país.

El nepotismo es una afrenta a la profesionalización de la gestión, porque alguien que tiene poder político difícilmente evaluará con imparcialidad el trabajo de una persona que pertenece a su familia.

Diferentes formas de nepotismo

Hay diversas formas de que el nepotismo se manifieste, sea en un ámbito público como lo es en la política o incluso en un lugar de trabajo.

Por ejemplo, existe el nepotismo cruzado o de intercambio, que es el intercambio de familiares de funcionarios públicos para que éstos sean contratados directamente, sin necesidad de ser aprobados en un concurso público.

Este tipo de nepotismo también puede ser el ajuste mediante designaciones recíprocas. Por ejemplo, cuando un gestor público promueve o contrata al pariente de otro gestor público cómplice, siendo que éste deberá, como agradecimiento, contratar o promover un pariente cercano del gestor que lo ayudó.

Un nepotismo como este es más difícil de detectar, pero todavía se encuadra como un gran obstáculo para la construcción de una administración pública sana.

En los ámbitos laborales también suelen darse casos de nepotismo, y no solo de un jefe o dueño de empresa que acomoda a su hijo como subgerente, porque de hecho, en este caso, aún cuando la persona no parezca tener todas las cualidades necesarias para serlo, si quien lo designó es el propietario del negocio, tiene todo el derecho del mundo a colocar a quien quiera en el lugar que le parezca, asumiendo así las responsabilidad de sus decisiones.

Pero en el trabajo, el nepotismo puede verse cuando un jefe mantiene relaciones sexuales con una empleada y como favor le devuelve un aumento de sueldo o un mejor cargo, aún sin merecerlo por esfuezo laboral.

Otra forma de nepotismo que suele darse en el trabajo y también en la política, incluso en la religión es el amiguismo. Esto es igual que el nepotismo clásico, pero que aún sin ser familiares sanguíneos comparten una gran amistad o cercanía que realiza actos de injusticia como el acomodo en mejores puestos laborales o políticos o hasta podría dar un ascenso en el aspecto religioso.

La realidad es que a veces se vuelve inevitable para el ser humano, casi como instintivo querer dar lo mejor al momento de tener cierto poder de hacerlo, y esto a veces puede caer y rozar en el nepotismo el cual es muy perjudicial para que una sociedad pueda salir adelante.

Pueden darse miles de casos y ejemplos de nepotismo en la vida actual. No obstante, no es una forma sana de conseguir el éxito en un país mediante el ámbito político ni tampoco es saludable para una empresa que solo acomoda familiares, sin estos merecer o tener un mérito propio como para llevar adelante nuevas responsabilidades.

Por lo tanto, el nepotismo a través de la historia ha tenido su tiempo de “gloria”, sin embargo, a la larga o a la corta termina concluyendo con un desastre y solo beneficia a unos pocos, trayendo para sí la desgracia del lugar donde se aplica.

El prepucio es una capa de piel suave que rodea el pene con la intención de proteger y cubrir el glande. Se caracteriza por ser móvil, elástico y estar autolubricado. Está formado por una capa externa, denominada prepucio externo, y una cara interna que está en contacto con el glande y está recubierto por una mucosa. La zona mucocutánea está inervada y se encuentra cerca del borde del prepucio. El prepucio está unido al glande mediante el frenillo del pene.

La longitud varía dependiendo del varón. En la mayoría de los niños el prepucio se alarga hasta el vértice del glande, llegando incluso a rebasarlo, hasta que alcanzan la pubertad. Esta situación puede mantenerse en los adultos en algunos casos o retraerse sólo parcialmente.

Al nacer, el prepucio permanece unido al glande mediante una capa epitelial que con el paso del tiempo termina desapareciendo. Cuando el niño alcanza la pubertad, el prepucio estará separado del glande y a partir de ese momento el adolescente será capaz de desplazarlo. Ese espacio que se forma entre el prepucio y el glande cuando se separa se denomina espacio prepucial. En algunos casos, el adolescente no puede retirar el prepucio y descubrir el glande produciéndose la fimosis, que es la dificultad o la imposibilidad de retraer la piel prepucial que recubre el extremo del glande. En algunos niños la fimosis puede ir acompañada de un estrechamiento en la piel del prepucio que provoca gran dolor al intentar desplazarlo y la hinchazón del prepucio durante la micción.

En muchas ocasiones se confunde esta patología con un exceso de piel, por lo que los especialistas insisten en que si la piel prepucial baja libremente y no hay presión mientras se produce la erección, no existe riesgo de fimosis.

Los latinoamericanos tendemos a crear con frecuencia diminutivos y a intensificar una palabra con la finalidad de darle énfasis a lo que estamos expresando. Así, el empleo de éstos en ocasiones se encuentra tan integrado en el idioma que adherimos palabras a nuestro vocabulario que difícilmente podemos deslindar del sufijo que indica diminutivo.

Un ejemplo claro sería cuando queremos decirle a un niño (ajeno a nuestra familia) que guarde silencio, para esto intentamos matizar nuestras palabras y usamos quedito (con la finalidad de que su mamá no se moleste por haberlo reprendido), palabra que, aun cuando sea difícil de creer, es meramente un diminutivo. Esta palabra procede de quedo que significa “que habla de manera casi inaudible”. Al tener tan arraigada la costumbre de utilizar el diminutivo, quedito se ha vuelto parte de ese repertorio de palabras que no podemos sustituir por la que no incluya la desinencia característica.

Hay otras palabras que ya están instituidas dentro del diccionario  con la marca del diminutivo, mas en alguna ocasión no fueron utilizadas de la misma forma. Por ejemplo, se considera que el adjetivo bonito proviene del vocablo en español antiguo carente de diptongación bono, este último es una evolución fonológica del latín bonusBonito sería un sinónimo de bueno (buenito) que, además, es un atributo de tipo positivo que explicaría mucho el cambio semántico con la que empleamos aquella palabra. Un dato extra para poder entender toda esta explicación es que en latín, el equivalente a nuestro bonito o a la palabra bello era pulcro. Pero la utilización de ciertas palabras cambia y no hay más qué hacer.

En muchas otras palabras intercalamos el uso de la palabra habitual y la palabra con diminutivo. Ya sea decir “ahora” o “ahorita” nos parece bastante común; empero siempre preferiremos decir ahorita para señalar un momento que tal vez nunca llegará. Si pretendemos que nos sirvan poca comida, la opción idónea será decir poquito para que entiendan que en verdad deseas una cantidad asaz pequeña.

No ocultemos lo que nos es casi connatural y usemos los diminutivos que más nos gusten. Reconocer lo que nos caracteriza evitará que caigamos en ultracorrecciones y creamos que todo el léxico terminado en -ito es incorrecto, exagerado o que siempre esta desinencia indica diminutivo. Ni Benito ni apetito ni finito son diminutivos e incluso así conservan este grupo de sonidos que usamos en sabrosito, librito y dormidito; así que no se te ocurra decir  alguna vez Beno, apeto o fino, pues te quedarás con la penita por considerar que los diminutivos son parte del habla poco culta o vulgar.

Michelle Chiw

La Misofilia es un tipo de parafilia en la que el placer sexual y la consecución del orgasmo son obtenidos exclusivamente al tener contacto con (o incluso ingerir, lamer o masticar) sustancias desechadas por el cuerpo humano o con objetos sucios en general.

Aunque es habitual relacionar la Misofilia con el fetichismo sexual asociado a oler la ropa sucia -sobre todo la ropa íntima-, lo cierto es que engloba otras parafilias vinculadas a la suciedad como la emetofilia (atracción por el actor de vomitar), la salirofilia (ensuciar el objeto de deseo, esto es, la persona), la menstruofilia (atracción por mujeres con el periodo o regla) o la coprofilia (incluir en el sexo heces).

Deseo exacerbado por lo sucio

Para un misofílico, un lugar repleto de suciedad puede resultar de lo más excitante, aunque a nosotros nos parezca de los más desagradable o asqueroso.

La excitación al oler y tocar lencería está ampliamente extendida y, sobre todo los hombres, se sienten muy atraídos por los olores corporales de las féminas.

La etimología de esta preferencia sexual viene del griego y es muy simple: misos, que significa suciedad y el término filia, que significa amor.

La ley del talión es un principio jurídico primitivo, por el cual se imponía un castigo idéntico al delito cometido. Una de las primeras aplicaciones conocidas de este principio se remonta al código de Hammurabi (unos 1800 años antes de Cristo).

Una de las normas de este código establecía: "Si un arquitecto hizo una casa para otro, y no la hizo sólida, y si la casa que hizo se derrumbó y ha hecho morir al propietario de la casa, el arquitecto será muerto".

Esta idea se repite cuando se precisa: "Si ella (la casa) hizo morir el hijo del propietario de la casa, se matará al hijo del arquitecto".

El término talión es mucho más reciente que el principio jurídico mencionado: fue denominado por los romanos talio, talionis (ley del talión), palabra derivada de talis (tal, igual, similar). Algunos usos: talionem imponere (pagar en la misma moneda); sine talione (sin que le hagan lo mismo, impunemente).

El libro es entendido hoy en día como negro sobre blanco en papel encuadernado, pero no siempre fue así. El primer soporte de escritura conocido es la piedra, posteriormente la arcilla, la madera, el papiro, la seda, el bronce, la cerámica y por último el papel, hasta llegar a los soportes electrónicos que dominan la escena bibliográfica en el siglo XXI.
Etimológicamente, las palabras biblos liber tienen, como primera definición, corteza interior de un árbol. En chino el ideograma del libro son las imágenes en tablas de bambú.
Las tablillas encontradas en Mesopotamia en el 3.000 a.C. fueron antecesoras del cálamo, un instrumento en forma de triángulo que servía para imprimir los caracteres en la arcilla antes de ser cocida. A esta escritura le siguió la cuneiforme, utilizada por asirios y sumerios, que cocían las tablillas para solidificarlas. En Nínive fueron encontradas 22.000 tablillas del siglo VII a. C., era la biblioteca de los reyes de Asiria que disponían de talleres de copistas y lugares idóneos para su conservación. Esto supone que había una organización en torno al libro, un estudio sobre su conservación, clasificación, etc.

En el Antiguo Egipto se produjo uno de los avances tecnológicos más prácticos: aligerar el peso de los «libros». Las tablillas de madera o marfil del IV milenio a. C. fueron reemplazadas por los volumina (plural de volumen), rollos de papiro, más ligeros y más fáciles de transportar. Fueron los principales soportes de la escritura en las culturas mediterráneas de la antigüedad, tanto en Egipto, como en Grecia y Roma.
El proceso para producir papiro pasa por varias fases: se saca la médula de los tallos de papiro, se humidifican, se encolan, se prensan, se secan y se recortan, obteniendo unos soportes de una calidad variable; los mejores se utilizaban para las escrituras sagradas. Se escribía en ellos con un cálamo (tallo de una caña cortado oblicuamente) o utilizando plumas de aves. 
Existen dos tipos fundamentales de escritura egipcia: la hierática o sacerdotal y la jeroglífica. Esta última dispone de signos más simplificados. Los rollos de papiro, resultado del encolado de varias hojas, se envolvían en un cilindro de madera, enrollándolos. Algunos sobrepasan los cuarenta metros (crónica del reinado de Ramsés III). Se desenrollaban horizontalmente; el texto está escrito por una sola cara y dispuesto en columnas. El título se indica por medio de una etiqueta atada al cilindro.
Los romanos utilizaban también tablas de madera untadas con cera en las que se podía imprimir y borrar los signos con la ayuda de un estilete (que tenía una extremidad acabada en punta y la otra redondeada). Estas tablas podían estar unidas de manera similar a las de los códices. Servían, por ejemplo, para enseñar a escribir a los niños (según los métodos descritos por Quintiliano en sus Instituciones Oratorias). Los únicos volúmenes que en la actualidad se siguen utilizando son los del Torá, en las sinagogas.

La innovación de poder borrar el texto desplaza el uso del papiro a favor del pergamino. El pergamino se conseguía a partir de la piel de animales como la vaca, el cordero, etc. Este soporte permitía la conservación de los textos por más tiempo y en mejores condiciones al ser más sólido. Aunque era un soporte más caro.
La leyenda atribuye su invención a Eumenes III, rey de Pérgamo, de donde procedería el nombre de pergamineum que derivó en pergamino. Su producción empezó hacia el siglo III a. C. No se tienen muchas referencias acerca de los libros concernientes a la Grecia clásica. Algunos vasos del siglo V a. C. y del siglo VI a. C. representan unos volumina. No existía, sin duda, el comercio con el libro, pero existían algunos lugares dedicados a la venta de los mismos. La difusión, la conservación y la reflexión sobre la catalogación del libro y la crítica literaria se desarrollaron durante la época helenística con la creación de grandes bibliotecas, que respondían al deseo enciclopédico que se puede encontrar, por ejemplo, en el afán de Aristóteles y que respondían también, sin duda, a razones de prestigio político.
En Roma se comenzaron a editar libros influenciados por los griegos en el siglo I a. C., sobre todo desde el punto de vista literario. Ático fue, por ejemplo, el editor de Cicerón. Pero el comercio del libro fue extendiéndose progresivamente por todo el Imperio romano. El libro se difundió, por tanto, gracias a la extensión del Imperio que implicó la imposición de la lengua latina en la mayoría de los pueblos (España, África, etc.)

Poco a poco el papel fue reemplazando al pergamino porque abarataba costes, lo que permitió una mayor difusión de los libros. Al final de la Antigüedad, entre los siglos II y III, sobre todo, en la Edad Media, el códice sustituyó al volumen. El códice se entiende ya como el libro que conocemos hoy en día, con forma rectangular, dejó de ser un rollo continuo y se convirtió en un conjunto de hojas cosidas. Desde ese momento fue posible acceder directamente a un punto preciso del texto. El códice o libro resultaba más práctico ya que podía ponerse sobre una mesa facilitando que el lector pudiera tomar notas o escribir mientras leía. El formato de los códices fue mejorando con la separación de las palabras, las mayúsculas y la puntuación; después se añadieron las tablas de las materias y los índices, que facilitaron el acceso directo a la información requerida. Este es el formato que hoy en día se usa, un formato con validez desde hace 1.500 años.
Los monasterios se convirtieron en la piedra angular de la edición y conservación de los códices. En el siglo IV, durante los períodos convulsos de las invasiones, los monasterios pudieron conservar, para Occidente, textos religiosos y algunas obras de la antigüedad. Asimismo, Bizancio dispuso de importantes centros de copia. Era necesario hacer copias de determinadas obras ya que la lectura era una actividad de gran relevancia en la vida religiosa (plegarias, trabajo intelectual, cánticos…). Existían scriptoria (lugares dedicados a copiar códices y volúmenes) en bastantes monasterios con la intención de copiar estos escritos considerados relevantes. Pero, sin embargo, algunos ejemplares no fueron copiados por los monjes debido a la intensa censura a la que los códices eran sometidos; los libros entendidos como «peligrosos» no eran copiados. Por lo tanto, la supervivencia de los libros dependía de luchas políticas e ideológicas que llevaron a la pérdida irremisible de códices de incalculable valor hoy en día (se perdieron muchos libros de incalculable valor en las disputas iconoclastas entre el 730 y el 840).

Las transformaciones político-sociales de la población hacia el urbanismo en las ciudades europeas y la renovación intelectual que las acompañó produjeron que las condiciones de producción de los libros cambiasen ampliando su difusión. En torno a las primeras universidades se desarrollaron las nuevas estructuras de producción: los manuscritos de consulta servían tanto para los estudiantes como para los profesores que enseñaban teología o artes liberales. El desarrollo del comercio y de la burguesía suponían, de igual modo, una demanda de textos especializados, o no (derecho, historia, novelas, etc.); y es en esta época cuando empiezan a desarrollarse los escritos en lengua vulgar (poesía cortesana, novelas románticas, etc.) El cometido del editor era, en consecuencia, cada vez más importante.
En el siglo XIV, tras estos cambios político-sociales es cuando se difunde por Europa la utilización del papel, soporte ideado en China que, curiosamente, fue implantado en España (siglos XI y XII) antes que en Europa por ser la cultura árabe la intermediaria.
El pergamino se siguió utilizando pero para sectores de la sociedad más pudientes como la nobleza y la alta burguesía.
En el siglo VIII los árabes aprendieron a fabricar el papel, tal y como lo hacían los chinos, y lo dieron a conocer en Europa aunque, como bien es sabido, la incursión árabe en Europa comenzó por España. Los árabes crearon unas impresionantes bibliotecas, dignas de su gran cultura. Son ellos, precisamente, los que transmitieron una parte importante de las obras griegas a Europa. Sirve como ejemplo el redescubrimiento de las obras de Aristóteles comentadas por Avicena, descubrimiento que dio lugar a enconadas disputas entre Tomás de Aquino y Siger de Brabant.

A mediados del siglo XV Gutenberg inventó la imprenta, dando paso a la entrada del libro en la era industrial. La rapidez y el abaratamiento de costes en la producción produjeron una oferta que encontró demanda a la par. El libro era asequible para la gran masa. Antes del invento de la imprenta los códices se denominan «incunables».
En el siglo XIX se introduce el vapor en las imprentas, así como los molinos de papel también a vapor. De nuevo, la tecnología abarató los costes de producción. Muchos elementos bibliográficos, como la posición y formulación de los títulos y de los subtítulos se vieron afectados, también, por esta nueva producción en serie.

A finales del siglo XX irrumpe las Nuevas Tecnologías, basadas en códigos binarios (0 y 1) dando un nuevo giro al soporte de los libros, entendidos como documentos de lectura. Hoy en día, los ebook son libros en formato digital basados en esta tecnología que, posiblemente, acaben popularizándose como todo avance tecnológico a lo largo de la historia. A pesar de todo, esta popularización se basaría en ser un formato práctico e interactivo pero todavía no más económico.

Fuente: Asociación Española de Comprensión Lectora

El caballo es un antiguo amigo de los seres humanos, con los que comparte desde hace cinco mil años las duras faenas del campo y los peligros de las batallas, además de servirles como medio de carga y transporte.

Los más antiguos antecesores del caballo, los Hyracotheria, del griego hýrax, hýrakos 'rata' y odoús, odóntos 'diente', que medían unos treinta centímetros de altura, vivieron en el Asia Menor hace tal vez cuarenta millones de años, pero fue necesaria una larga cadena evolutiva hasta llegar al Equus caballus, domesticado en el Cercano Oriente hace unos cinco mil años.

Esta evolución ocurrió en varios continentes, incluso en las planicies de América del Norte, de donde esta especie desapareció por razones desconocidas hace alrededor de ocho mil a once mil años.
Los romanos llamaron caballus a los caballos castrados o jamelgos, mientras que la designación general para este animal era equus, palabra procedente del término prehistórico indoeuropeo ekwo-; pero en el latín vulgar de la Edad Media, equus prácticamente desapareció, sustituido por nombres como cavallo en casi todas las lenguas romances, aunque dejó su huella entre nosotros en vocablos como ecuestre y equino, y también en el femenino yegua.

No se conoce con certeza el origen de caballo, que había llegado al latín procedente de otras lenguas. Hay quien le atribuye procedencia celta, pero la mayoría de los estudiosos creen que se trata de una palabra venida de Oriente, que de alguna forma llegó a la Galia y, desde allí, se extendió a las lenguas romances. También se ha señalado la semejanza de caballo con la voz rusa kobyli 'yegua', aunque nunca se demostró cabalmente el posible parentesco entre ambos términos.
En otras lenguas romances: cavalo (portugués); cheval (francés); cavallo (italiano); horse (inglés), y Pferd (alemán).

Es el color favorito del poder, violencia, muerte y el universo.  Es favorito también en algunas profesiones. Simboliza negación; es el color de la elegancia, de la exposición al peligro.  Transmite nobleza.

Caracteriza al misterio, el error, el mal y en forma negativa lo impuro y maligno.  Es la muerte, la ausencia del color.

El color negro es un sinónimo de lo oculto, lo secreto y lo desconocido.

En la psicología del color, el negro brinda protección y la persona que utiliza el negro se siente cómoda y una sensación de que cuidan sus sentimientos. Por otro lado este color significa poder y control, determina un rango de importancia e intimida a las personas.

Se dice que logra ocultar vulnerabilidad e inseguridades haciendo sentir a la persona que lo usa regularmente, confiada y segura de sí misma.

El color negro, siendo incluso no un color, sino la ausencia de la luz, oculta y guarda lo que no queremos que se note; debido a esto es que se afirma que, usando prendas negras, lograremos una apariencia más delgada y estilizada.

La elocuencia (del latín eloquentia) es la capacidad de expresarse en público de forma fluida, elegante y persuasiva. Es una manera de expresar emociones de tal forma que produce convicción o persuasión en el oyente, mediante la lengua hablada, de una forma llamativa y apropiada.

El concepto de elocuencia surgió en la antigua Grecia. En la mitología griega, Calíope (una de las nueve hijas de Zeus y Mnemósine) era la musa de la poesía épica y la elocuencia. Así mismo, la elocuencia era considerada la forma más elevada de la política por los antiguos griegos.

El término "elocuencia" proviene de la raíz latina loqu o loc que significa "hablar". Así, ser elocuente es tener la capacidad de comprender y ordenar el idioma de tal manera que sea empleado de forma agradable y con gran poder de persuasión.

La elocuencia tiene sus propios elementos, que debe conocer toda persona  que aspire a la jerarquía de orador. Es un arte en el que existen tres elementos: El orador que habla. El tema de que se habla. El auditorio al cual se habla.

La palabra geisha, literalmente significa “persona que practica las artes”. Ellas están encargadas de practicar y mantener la cultura japonesa. Originalmente la profesión de geisha podría ser practicada tanto por hombres como por mujeres.

La profesión de geisha fue reconocida oficialmente en la segunda mitad del siglo XVIII. Las geishas son mujeres que dedican su vida a las artes tradicionales japonesas y usan sus talentos para entretener clientes durante banquetes y espectáculos.

Las geishas se destacan por el dominio de varios tipos de arte que son generalmente las danzas tradicionales (incluyendo la del abanico), el canto, la literatura, la poesía, arreglos florales y el tocar instrumentos tradicionales. Además de entretener a través de las artes, las geishas también son expertas en el arte de la conversación y debe tener una gran cultura general.

Por mucho tiempo las geisha han encarnado la epítome del refinamiento y son las custodias de la cultura y las tradiciones japonesas. Hoy en día todavía son muy respetadas y sus fieles clientes siguen gastando cantidades astronómicas de dinero para disfrutar de su compañía, por lo general en las ochaya, las casas de té. Los clientes son en su mayoría hombres de negocios, políticos o individuos ricos. Tradicionalmente, no todos los clientes ricos podían obtener los servicios de las geishas. En ese entonces era necesario venir con una recomendación o ser referidos por un cliente existente. Hoy día todavía es un poco así, aunque algunas geishas han decidido mostrar parte de su arte a los turistas, a través de ceremonias del té y algunos espectáculos.

El costo de los servicios de una geisha se calcula según el tiempo que pases con ella. Además hay que pagar por las comidas y bebidas consumidas durante la reunión.