Las zonas íntimas femeninas tienen unas características propias, que hacen que su cuidado e higiene sean diferentes a los de otras partes del cuerpo. Aquí tienes algunos consejos y recomendaciones que te servirán de ayuda.

Utilizar productos que contengan agentes limpiadores neutros que no alteren el pH de la mucosa genital y no causen irritación ni sequedad.

Moderar o evitar el uso de desodorantes íntimos. Además de ser potencialmente irritantes y alergénicos, pueden enmascarar un síntoma, el mal olor, que podría ser indicio de una afección que precise tratamiento.

Evitar las duchas vaginales (salvo prescripción médica) porque pueden eliminar microorganismos necesarios para proteger la vagina y provocar sequedad. Basta con lavar los genitales de manera externa con agua o con un jabón neutro o sin perfume.

No utilizar una esponja ni nada similar para limpiar la zona genital porque puede resultar un nido de gérmenes. Se deben utilizar los dedos y pasarlos con suavidad por los pliegues de los labios mayores y menores, y alrededor del clítoris.

Es importante que la ropa interior se cambie a diario y se lave con productos poco agresivos y se aclare correctamente. Emplear tejidos de algodón y evitar en lo posible los sintéticos, para facilitar la transpiración.

Evitar pantalones y prendas íntimas excesivamente ajustadas, para que no se produzcan rozaduras ni se acumule la humedad.

Durante la menstruación cambiar con frecuencia (no esperar más de 4–6 horas) las compresas o tampones. Escoge los que no lleven desodorante.

Lavar las manos y la zona genital antes y después de mantener relaciones sexuales.

Limpiar siempre la zona perineal de adelante hacia atrás para no arrastrar gérmenes desde el ano hacia la vulva.

Cuidado con los rasurados de pubis, ya que pueden producir pequeños cortes en labios y zonas cercanas.

Si alguna mujer se llega a un animal para ayuntarse con él, matarás a la mujer y al animal; ciertamente han de morir. Su culpa de sangre sea sobre ellos. Así de drásticos son los textos bíblicos contra quienes tienen relaciones con animales, lo que modernamente se conoce como Zoofilia y que en siglos atrás se le llamaba bestialidad.

En el caso de los griegos no eran bien vistas las relaciones sexuales con animales, pero tampoco lo eran las relaciones con mujeres que no tuvieran como finalidad la procreación. Las relaciones con mujeres y con animales implicaban, de algún modo, formas de sexualidad instintiva, no racional, con “inferiores”, según eran considerados por la cultura griega clásica.

La bestialidad o zoofilia estaba naturalizada por la religión, ya que en la mitología griega era frecuente la vinculación entre humanos y animales, que engendraba criaturas mixtas tales como, por ejemplo, el Centauro. También se le atribuían dotes sexuales extraordinarias a otras criaturas como el Minotauro. Las alusiones a la sexualidad en términos de bestialidad o zoofilia eran frecuentes dentro del universo cultural griego.

Sin embargo, la forma más perfecta y creativa de la sexualidad, para los helenos, era la homosexualidad, que se consideraba como una relación entre pares. La homosexualidad era calificada como una vinculación no sólo carnal sino también espiritual, y se recomendaba su práctica entre dos hombres con marcada diferencia de edad (uno adulto y otro menor o adolescente), como parte del proceso formativo de los jóvenes. La relación tutor-discípulo se extendía, de este modo, a prácticas que hoy escandalizarían a nuestra sociedad.

Para los griegos, de todos modos, había formas de zoofilia o bestialidad que eran aceptadas socialmente, como, por ejemplo, entre un pastor que debía pasar largo tiempo fuera del contacto humano y algún animal de su rebaño. Pero esto sólo en la medida en que se tratara un único animal al que se le asignaba un nombre y, por lo tanto, se lo “nominaba”. Es decir, se le atribuía una especie de “alma”, de la que carecía el resto. Por el contrario, se condenaba a aquellos pastores que desarrollaban prácticas sexuales con el rebaño en general.

En el caso de los antiguos romanos, en cambio, la bestialidad implicaba una forma de diversión, ya que desarrollaban espectáculos públicos y privados en los que esclavos eran violados por animales especialmente amaestrados para ese fin. La bestialidad era también una forma de castigo que se aplicaba frente a la comisión de ciertas ofensas, habitualmente de carácter sexual –violaciones, adulterio, etc.- o moral.

Se denomina Escatofilia el amor o afición excesiva y enfermiza a los excrementos. Etimológicamente el término designa un trastorno sexual y deriva de dos palabras griegas, skatós que significa excremento, y “philein” que significa amar.

El  placer  sexual  se  obtiene  por  contacto  con  excrementos  (tocar,  oler,  ingerir,  ver defecar a otro…) Está relacionado con el masoquismo sexual, variando el dolor por la repugnancia.  

Hay que tener en cuenta que es un síntoma en esquizofrenia, algún caso de autismo

Hay otros conceptos que están ligados íntimamente a este término: Coprolagnia = El objeto es ver defecar a otros (parafilia secundaria).

Escatofilia = El objeto es escoria, suciedad (comúnmente aplicada a excitarse haciendo comentarios “sucios”).

 

Nacido en Polonia, en 1835, Masoch se licenció y doctoró en Derecho en la Universidad de Graz, en la que también había estudiado Historia y Matemáticas. Fue profesor de Historia en Lemberg, trabajo que abandonó para dedicarse a la literatura y al periodismo.

Su novela La Venus de las pieles –disponible en LIBROS de Gente Poderosa- es una de las más conocidas, en parte por el escándalo que acompañó su publicación. Publicada en 1870, pertenece a la saga El legado de Caín, que el autor quería escribir en seis novelas sobre seis temáticas diferentes: el amor, la propiedad, el estado, la guerra, el trabajo y la muerte. Pero nunca logró culminarla.

Fue un autor célebre y respetado, su obra es reconocida como la de un intelectual lúcido y fuera de prejuicios raciales y fiel al ideal ecuménico de la Austria de su época. Su obra fue traducida a varias lenguas. En el año 1887 hace un viaje a París, compartiendo el mundo intelectual de su época, siendo admirado por Zola, Ibsen y Hugo entre otros y la prestigiosa revista «Revue de Deux Mondes» publica varios artículos sobre él.

La suerte de Masoch es doblemente injusta, no porque su nombre sirva para designar el masoquismo, al contrario. Sino porque su obra cayó en el olvido, al mismo tiempo que su nombre se volvía corriente. Murió en 1895.

Sobre el libro:

En La Venus de las pieles el lector descubrirá en Severino al sujeto que busca una dominadora a la cual esclavizarse, acudiendo inclusive a obligarse formalmente mediante un contrato que consagrará con detalle su deber, voluntariamente consentido, de someterse a las más diversas situaciones humillantes y a las sofisticadas torturas que ofrece la imaginación depravada de los dos firmantes, con el fin de provocarse la ansiada excitación sexual, al tiempo que el sujeto pasivo que recibe el beneficio del sufrimiento es puesto en el centro de un ritual de dolor, humillación y sumisión, de desdeñosa frialdad y de castigos físicos y morales, que entre más insufribles le resulten, le propiciarán el éxtasis buscado. No olvidemos que es Severin quien fuerza a Wanda, contra la voluntad de ella, a adoptar el papel de ama y a aceptarlo a él como esclavo, para lo cual la obliga incluso a firmar un contrato, una de cuyas cláusulas estipula que deberá ir envuelta en pieles tan a menudo como pueda y, en particular, cuando se muestre cruel con su esclavo. Así que ya saben: sumérjanse en la lectura de esta novela que con tanta agudeza profundiza en la imposible igualdad de las relaciones amorosas y quizás hallen aquí esas alegrías verdaderas que la vida tan cruelmente nos niega.

Consejos para alcanzar placer PARTE 2

Es inútil estar toqueteándose para llegar al orgasmo con la mente en los niños o en los problemas de la universidad. La masturbación es un viaje. Si descubres una zona que te proporciona placer, explórala. Sal en busca de senderos desconocidos. Desviándote por ellos, puedes encontrarte con un orgasmo.

¿Qué opinas de tu zona más íntima? Antes de lanzarte al acto autoerótico, deja con cariño esa bella parte de tu anatomía por un momento y quiérete. En muchos círculos tántricos, es frecuente contemplarse en un espejo. Colócate cómodamente, abre las piernas y admírate: la vulva, el vello, los labios, el color…

«Debemos proporcionar información positiva a nuestra psique, olvidando nuestro lado crítico», señala una sexoterapeuta. ¿Cómo quieres que un hombre alabe y desee esa zona si a ti no te gusta? Liberarte de viejos tabúes te conducirá directamente por el camino de la autonomía y el placer

En tu escenificación autoerótica y vestida para la ocasión, dite a ti misma «¡quítame la ropa!». En vez de abalanzarte desnuda con tu mano sobre tus partes, directa hacia el orgasmo, opta por un strip-tease glamuroso. ¡Date el gusto en modoglamour o cabaret! Engalánate: bata de satén, corsé, liga, sujetador balconnet, corpiño, medias de red… ¡Eres tan seductora! Es un paso previo para alcanzar cotas inauditas de place

«Extrañamente, cuando se trata de masturbación, parece que las mujeres solo tienen una mano…», señala Giraud-Desforges. Quizás es por imitación del «cinco contra uno» masculino. Sin embargo, resulta mucho más placentero ocuparnos de nosotras mismas a dos manos, como recomienda nuestra experta.

Algunas sugerencias: «Una mano acaricia, la otra cosquillea los pezones… Los dedos se internan en la profundidad mientras el pulgar estimula el clítoris…». Explora tu cuerpo como si se tratase de un territorio desconocido, descubre nuevas zonas erógenas. Solo debes cumplir una orden: ser cariñosa contigo misma.

Según ha observado Giraud-Desforges, «habitualmente, en el acto autoerótico nos provocamos apneas, como si aguantáramos la respiración y, por tanto, el orgasmo». Así pues, ¡respira! Cuanto más profunda sea la respiración, más se propagará la sensación de placer por todo el cuerpo. ¡Es lo que queremos!

Recuerda: el clítoris está cubierto por una capucha dotado de multitud de terminaciones nerviosas, de ahí que sea sumamente sensible. «Hay que ir suavemente, adecuando el ritmo, sintiéndolo aumentar bajo los dedos…», sugiere nuestra sexoterapeuta. Es una lástima que muchas veces este movimiento sea mecánico. Concéntrate en el clítoris con movimientos concéntricos… ¿Qué efecto te produce? El placer va a aumentar irresistiblemente.

El orgasmo no es obligatorio, como cuando lo hacemos en pareja. «Hay que buscar el placer más que el efecto de descarga orgásmica. Es así como podemos tener un orgasmo y su ola extenderse por todo nuestro cuerpo», explica Giraud-Desforges. Además, puedes hacer alguna que otra pausa… ¿Por qué no degustar unas cuantas uvas de un racimo, empapar los labios en néctar…?

 

La masturbación es clave en el placer femenino. Bajo las sábanas, en bicicleta, a escondidas… ¿Y si le diéramos un toque de glamour al asunto? Nada de ir deprisa y corriendo, sino siguiendo un guión de esta cita íntima con nosotras mismas. La sexoterapeuta Nathalie Giraud-Desforges nos descubre distintas etapas del placer femenino en solitario.

En busca de estilo y sensaciones: En esta época de gran liberación sexual, parece que la práctica de la masturbación ya está más que asumida. Razón de más para dedicarle tiempo y abandonar la rutina. «Debemos tratarnos con consideración, como si fuéramos una diva», sugiere la sexoterapeuta. La manera de conquistar el placer es tan importante como la técnica empleada. Más allá del simple tocamiento, sal en busca del estilo y las sensaciones.

Lo que cuenta es la intención: Lo verdaderamente importante es el camino para lograr placer, más que el resultado esperado. Con determinación, piensa en concederte un tiempo para ti, para darte placer. Deja el modo soso al final y adéntrate en el camino del autoerotismo. El resultado solo puede ser sublime

Abriendo boca con tu cuerpo: El placer femenino requiere algunos preludios. «Debemos preparar nuestro cuerpo, como lo prepararíamos a nuestra pareja», aconseja la sexoterapeuta. Empieza en la ducha. No solo para quedar bien limpia, sino para ir activando los corpúsculos del placer.

«Siente el contacto del agua con la piel, los pechos, el pubis…, alrededor del clítoris, de la vulva… ¡Tómate tu tiempo y siéntelo!», recomienda nuestra experta. Explórate también con el chorro de la ducha. Tumbada boca arriba, en cuclillas con las piernas separadas… Si llega un orgasmo, mejor. Será el primero de una larga serie, porque eres multiorgásmica

Aceite sensual: Hazle cariñitos a tu cuerpo para despertarlo sensorialmente. Tras la ducha, sécate, aunque dejando un poco de humedad en la piel. Ha llegado el momento de aplicarte un aceite para nutrir tu piel y, a la vez, continuar con tu despertar sensorial. «Para nuestro encuentro autoerótico, hay que utilizar productos específicos hipoalergénicos», aconseja nuestra sexoterapeuta.

Preferiblemente, el aceite debe ser apto para zonas íntimas. Extiéndetelo con la intención de disfrutar, efectuando amplios movimientos deslizantes y flexibles. No te dejes tus partes. Prosigue con tus movimientos, como una gran caricia.

 

¿Cuántas veces te han entrado ganas de tener relaciones sexuales con la menstruación y no has sabido cómo hacerlo? ¿O cuántas has tenido una cita y ¡cuácatela! ahí estaba la regla. La mayoría de mujeres no se sienten con confianza para tener una relación sexual durante su periodo e inclusive muchos hombres también evitan hacerlo. Todavía hay personas que creen que con la regla no se pueden bañar, o no pueden tocar una planta, o hacer mayonesa. Y entre todas estas cosas, todavía hay mujeres que creen que con la menstruación no pueden tener relaciones sexuales. Sin embargo, ¿sabías que puede ayudar a reducir el dolor o a tener orgasmos más intensos?

Para poder tener encuentros íntimos durante la regla, lo primero que tenemos que hacer es librarnos de prejuicios y vergüenzas. Esto es un gran paso para normalizar nuestro periodo, el ciclo natural de una mujer. Por supuesto que muchas mujeres no quieren tener relaciones durante la menstruación porque, históricamente, se ha tratado la menstruación como un momento horrible. La regla se vive como un castigo divino, es la venganza que Dios infringe a Eva por morder la manzana, por ser curiosa. Por lo tanto, en una situación así es difícil vivir el placer o el sexo con naturalidad.

Se trata de un tema bastante complejo en el que actúan no solo factores fisiológicos sino también psicológicos. Hay mujeres que no están tan receptivas para tener relaciones sexuales durante la menstruación como en otro momento del ciclo.

Para arrojar un poco de luz al tema, se realizó un estudio a 108 mujeres, de las cuales 92 eran sexualmente activas. Esta investigación, desarrollada por las doctoras Allen y Goldberg en 2009 y publicada en The Journal of Sex Research, constató que 40 de esas mujeres practicaban sexo durante la menstruación, 37 declararon que nunca tendrían relaciones íntimas durante el periodo, 8 dijeron que lo intentaron una vez y nunca volverían a hacerlo y 7 explicaron que rara vez lo harían y solo bajo ciertas condiciones. El mismo estudio engloba a 9 hombres sexualmente activos de los cuales 7 confirmaron haber mantenido relaciones con su pareja mientras menstrua. ¿Y cuál fue su declaración? Lo consideraban una parte más de la relación íntima comprometida.

Más placer y menos dolor menstrual. Recordemos que la sangre es un tipo de fluido más entre todos los que hay durante el sexo. Lo que pasa es que mancha de forma distinta. Para evitarlo se puede utilizar una toalla o algo para proteger la zona de las relaciones sexuales.

Por otra parte, durante la fase menstrual se ha comprobado que el cuello del cérvix baja lo que aumenta el placer y la sensibilidad de la vagina. Algo que para algunas mujeres puede ser molesto durante la penetración, para otras puede ser muy placentero.

Las endorfinas son como una morfina propia del cuerpo que actúa como analgésico. Y la oxitocina, conocida como la hormona del placer, también contribuye a todo esto. Además, el sexo es beneficioso para el dolor por dos motivos. Si conseguimos un estado de excitación elevado, nuestra mente está focalizada en otra cosa ajena al sufrimiento (y el poder de la mente es maravilloso). Y, por otro lado, si hay orgasmo las contracciones vaginales ayudan a paliar el dolor.

La semana anterior nos referimos al prepucio, parte importante del pene que tiene diferentes funciones, entre ellas proteger el glande para que se mantenga el pH y la temperatura interior a unos niveles adecuados. De esta forma la superficie se mantiene sensible, húmeda y suave.
También tiene la función de sensibilidad erógena. Una de las características del prepucio es que es muy sensible gracias a que es la zona del pene que cuenta con la mayor variedad de receptores nerviosos especializados que son capaces de detectar cambios de temperatura, texturas y movimientos muy sutiles.
Otra función es inmunológica: El prepucio consta de glándulas que producen proteínas antivirales y antibacterianas. Estas proteínas se quedan almacenadas en la parte externa del prepucio ejerciendo una función protectora, como las células de Langerhans. En la parte interna se encuentran otro tipo de células, como las secretoras de inmunoglobulinas.
Estimulación: La piel puede desplazarse hacia atrás y llegar en algunos casos hasta la base del pene, o hacia adelante cubriendo el glande. Este movimiento puede estimular al hombre.
Finalmente sirve para la acomodación de la erección: Cuando el pene está erecto aumenta de grosor y de longitud. Gracias a la capacidad flexible y elástica del prepucio, la piel puede acomodarse a las características de un pene en erección. El prepucio facilita el movimiento entre las mucosas de la mujer y del hombre y ayuda a que el pene se introduzca en la vagina de la mujer con mayor facilidad gracias a la autolubricación.

La circuncisión está asociada íntimamente a las tradiciones de los judíos, quienes acostumbran circuncidar a los niños recién nacidos. La circuncisión es una cirugía para quitar el prepucio, la piel que cubre la punta del pene. También en los Estados Unidos, a menudo se hace antes de que el bebé recién nacido salga del hospital. Según la Academia Americana de Pediatría, la circuncisión presenta beneficios y riesgos médicos.

La circuncisión es la extirpación quirúrgica de la piel que cubre la punta del pene. El procedimiento es bastante frecuente entre los recién nacidos varones de determinadas partes del mundo, incluso en los Estados Unidos. Es posible realizar la circuncisión después del período neonatal, aunque es un procedimiento más complejo.

Para algunas familias, la circuncisión es un ritual religioso. Sin embargo, otros consideran que la circuncisión es innecesaria o que es una desfiguración del aparato reproductor masculino.

La circuncisión es un ritual religioso o cultural para muchas familias judías e islámicas, así como para ciertas tribus aborígenes de África y Australia. La circuncisión también puede ser un asunto de tradición familiar, higiene personal o cuidado preventivo de la salud.

A veces, existe una necesidad médica de realizar la circuncisión; por ejemplo, cuando el prepucio está demasiado apretado como para moverlo hacia atrás (retraerlo) sobre el glande. En otros casos, especialmente en algunas partes de África, se les recomienda la circuncisión a los niños mayores o a los hombres a fin de reducir el riesgo de contraer determinadas infecciones de transmisión sexual.

La American Academy of Pediatrics (Academia Estadounidense de Pediatría) afirma que los beneficios de la circuncisión superan los riesgos. Sin embargo, la AAP no recomienda la circuncisión de rutina para todos los niños recién nacidos. Les deja la decisión de la circuncisión a los padres y apoya la administración de anestésicos para los bebés que se sometan al procedimiento.

En cuanto a los riesgos, aunque no de forma generalizada, algunos afirman que la extirpación del prepucio le resta sensibilidad al pene y por lo mismo, disminuye el placer durante el coito. Otros afirman que la disminución del placer es más psicológica que somática.

 

Cuando cae la noche, los hombres de las islas Carlina se inmiscuyen en la habitación de las mujeres sin hacer el menor ruido. Les levantan la falta del camisón para poder contemplar sus labios genitales. Los retozos sexuales siguen un ritual muy especial, que consiste en que el hombre acaricie el clítoris de la mujer con su pene hasta alcanzar el séptimo cielo.

En Hawái, durante los rituales en grupo, tanto hombres como mujeres entonan todo tipo de odas a sus zonas genitales y, durante estos cánticos sexuales, “bautizan” a sus miembros, poniéndoles algún ocurrente nombre. ¿Usted como le pondría al suyo, además de llamarle eufemísticamente “cosita”?

Los jóvenes de la tribu Sambian, en Nueva Guinea, deben seguir un ritual de iniciación para alcanzar la edad adulta. Les mantienen alejados de las chicas hasta que cumplen los 17 años. El ritual consiste en beberse el esperma de los abuelos, o de los guerreros más valientes de la tribu, para así ganar fuerza y heredar sus virtudes guerreras. A partir de entonces, se les permite unirse al clan de las mujeres. Bueno, después de todo el semen no es dañino a la salud ni tiene mal sabor, solo ese olor característico.

Los rituales sexuales brasileños son, sobre todo, salvajes. Después de demostrar su valentía en combates hombre a hombre, el vencedor no solo se gana el reconocimiento de todo el mundo, sino también el lecho de su amante, por supuesto.

La tribu Walibri, de Australia, tiene un saludo muy especial y curioso: centra todos sus rituales cotidianos en el pene. De hecho, se dan los buenos días apretándose tan singular músculo.

En Nigeria, ciertos rituales sexuales se llevan a cabo en reservas naturales. Ahí, la pareja debe recibir la energía sexual de los animales salvajes para así intensificar el ardor de las relaciones sexuales.

Para amenizar su vida sexual, algunos norteamericanos practican un ritual originario del Midwest, denominado Ponyplay. Este ritual consiste en engalanar a la mujer y montarla como a un animal.

Los indios de la tribu de los Goajiros bailan durante la ceremonia de la fertilidad; es entonces cuando las jóvenes empiezan a perseguir a los hombres y los intentan tirar al suelo. Una vez la mujer consigue derribar a un hombre, el elegido deberá ofrecerle todo su cuerpo

En el antiguo Egipto, durante la época de los faraones, estos se masturbaban en el Nilo para así perpetuar el ritual según el cual el flujo y reflujo del río estarían causados por la eyaculación del Dios Atoum

En Camboya, cuando los jóvenes de una tribu alcanzan la adolescencia, se reservan ciertos lugares para la práctica sexual. Los chicos desfilan por las distintas camas de las chicas hasta que surge la chispa, la química. Es entonces cuando pueden unirse en matrimonio.

Alguien dijo que todos seguíamos siendo griegos. La razón (no sin cierta lógica) que a los griegos no solo les debíamos multitud de logros científicos, culturales y sociales, sino también una cultura hedonista que, a pesar de los numerosos intentos del poder civil y religioso por reprimirla, había pervivido en Occidente durante cientos de años. Cierto es que a los griegos les debemos la filosofía, las matemáticas o la democracia, así como también su confeso gusto por el disfrute de todos los placeres que la vida nos ofrece, pero conviene recordar que la sociedad griega era profundamente misógina. La mujer era, simplemente, “una degeneración física del hombre”, un ser incompleto que era visto como una propiedad adicional del marido, guardiana del hogar y protectora de su familia. Este rol de la mujer fue perpetuado por una élite griega que, concebida para el disfrute físico e intelectual, jamás consideró otro papel para las féminas. Sin embargo, dentro de la sociedad griega y de esa realidad tan gris para la mujer, había notables excepciones.

Las hetairas (en singular hetaira o hetera)eran, posiblemente, las pocas mujeres que gozaban de una situación ventajosa a pesar de su género. ¿Quiénes eran? El término griego hacía referencia a un conjunto de mujeres independientes y libres de diverso origen que ejercían, en torno al siglo IV a.C., la prostitución en Grecia. Su existencia se basaba en proporcionar placer a los griegos de esa élite que, por estatus social y económico, podían disponer de los servicios de las mujeres griegas más bellas y preparadas. No podemos obviar que a diferencia de otras prostitutas también ejercían como damas de compañía, siendo sus servicios muy cotizados y bien pagados. Sabemos de ellas a través de ciertas referencias, siendo especialmente clarificador lo expresado por el orador y político ateniense Demóstenes en su Contra Neera:

Tenemos a las heteras para el placer, a las concubinas para las necesidades diarias de nuestro cuerpo y a las esposas para que nos den hijos legítimos y sean fieles guardianas de nuestros hogares.

A pesar de ser ésta una de sus funciones principales, las hetairas eran algo más que mujeres que prestaban un desahogo sexual, tal y como podría pensarse desde la actual perspectiva moral. Estas cortesanas, a diferencia de las pornai (prostitutas comunes) y del resto de mujeres griegas, habían sido instruidas desde muy jóvenes para poder bailar, cantar y recitar poemas en los frecuentes banquetes en donde eran alquiladas. Pero su esmerada educación iba más allá, puesto que las hetairas eran muy competentes intelectualmente. Eran refinadas, solían estar a la vanguardia de la moda, eran probadas oradoras, cultivaban sus habilidades musicales tocando uno o más instrumentos, poseían vastos conocimientos filosóficos y a menudo solían ser escuchadas en conversaciones sobre política. Tanto sus opiniones como sus creencias eran respetadas, pues se creía que sus pensamientos eran más valiosos que los que podían ofrecer las esposas.

Si bien es el grado de formación cultural lo más interesante de este colectivo, no puede eludirse otro aspecto que las diferenciaba del resto de mujeres: la libertad económica. Insólitamente las hetairas podían disponer de patrimonio y dinero propio, el cual administraban a voluntad. Asimismo, en virtud de sus cuantiosas ganancias (se llegaba a decir que una de ellas podía cobrar en un día más que diez prostitutas comunes juntas) y de su riqueza patrimonial, las hetairas estaban obligadas a pagar impuestos como cualquier otro ciudadano.

Resulta difícil, desde la perspectiva actual, comprender lo que era ser una hetaira. Algunos investigadores, no sin razón, han subrayado el paralelismo entre estas cortesanas griegas y las afamadas geishas japonesas o las más desconocidas qiyan. Las hetairas eran, en el sentido más completo de la palabra, compañeras especiales. Brindaban satisfacciones sexuales a sus clientes, pero el disfrute iba más allá del aspecto más físico y primitivo. Estas mujeres griegas podían estar unidas en exclusividad a un solo cliente durante meses o años, acompañándole en lugares públicos y recibiendo por parte de éste atenciones que difícilmente podía conseguir la esposa. Una hetaira era amante, amiga y aliada, una mujer valiosa que se preocupaba por atender a su compañero y agradarlo en extremo, ofreciendo tanto atención como distracción muy poco banal.

Posiblemente la hetaira más célebre fue Aspasia de Mileto. Procedente de una familia adinerada, Aspasia recibió una espléndida educación. Maestra en retórica y avanzada pedagoga, se rodeó de los más ilustres pensadores de la época. Su activismo cultural y su importancia social ha favorecido que sea vista como una de las mujeres más importantes de la Grecia Clásica.

A pesar de que se ha perdido mucha información, hasta nosotros han llegado diversas informaciones que validan las hipótesis sobre ellas. Así, sabemos que a través de su belleza y de sus diversos servicios, algunas hetairas consiguieron un prestigio social considerable. Por un lado tenemos la certeza de quealgunas de ellas obtuvieron celebridad por ser inspiración de algunos afamados artistas que las utilizaron como modelos. Y es que, siendo conscientes de que buena parte de su fama se debía a su llamativo físico, éstas cuidaban su cuerpo y vestían sin pudor prendas coloridas y transparentes que dejaban a la vista sus principales atributos. Por otro lado tenemos a aquellas que alcanzaron preeminencia y poder gracias a la unión con algún hombre influyente. Algunas de las más importantes cortesanas fueron Aspasia, amante de Pericles; Friné, amante y modelo del escultor Praxíteles; Tais, compañera de Alejandro Magno y de Ptolomeo I; o Campaspe, amante de Alejandro Magno y musa del pintor Apeles.

Eran mujeres poco convencionales que a pesar de romper las barreras impuestas hacia su género tuvieron que sortear muchos obstáculos por su profesión. La belleza, la inteligencia y la sofisticación de las que hacían gala no siempre les fue favorable, siendo especialmente significativo el caso de una hetaira llamada Lais de Hicara que, por lo que sabemos, fue linchada en un templo de Afrodita por un grupo de esposas celosas. La propia Aspasia, mencionada anteriormente como la compañera más conocida del político Pericles, fue el blanco de mordaces comentarios que la siguieron señalando aún habiendo acabado su relación con el ateniense. Y no podemos dejar de mencionar a Friné, concubina unida a Praxíteles que, acusada y enjuiciada por impiedad, fue absuelta luego de mostrar al jurado la belleza desnuda de su cuerpo. Tal vez para liberarse de ese estigma social, algunas intentaron encontrar cierta respetabilidad convirtiéndose en las compañeras estables o esposas de algún ciudadano, contraviniendo así la prohibición que las obligaba a no poder contraer matrimonio.

Fuente: HNG

La fidelidad es uno de los pilares básicos en los que se sustenta una relación de pareja tradicional, y cuando queda comprometida, es complicado volver a recuperar la estabilidad y conseguir que la relación funcione igual que antes. Ahora bien, complicado no significa imposible, pues hay parejas que superan esta situación tan delicada.

Y es que cuando nos engañan, ya sea con sexo o no, sentimos que la confianza se ha perdido. ¿Cómo podemos confiar en esa persona que decía querernos con todo su corazón?

Física

La infidelidad física es aquella que no se comete de manera virtual. Por ejemplo, las personas pueden conocerse en una cafetería y, tras entablar una relación a escondidas, acaban consumando el acto. La infidelidad física es lo contrario a la infidelidad online.

Afectiva

Algunas personas consideran que la infidelidad no necesariamente incluye sexo, sino que el solo hecho de sentir algo por otra persona fuera de la pareja es una traición.

La infidelidad afectiva es aquella en la que la persona que tiene pareja “siente algo” por la otra persona. También recibe el nombre de infidelidad romántica, y puede haber o no sexo. Es más propia de las mujeres que de los hombres.

Sexual

La infidelidad sexual es un tipo de infidelidad en la que hay acto sexual, y las personas involucradas no experimentan un profundo apego emocional necesariamente. Este tipo de infidelidad suele llevarla a cabo sobre todo por hombres.

Obligada

La infidelidad obligada es considerada como aquella que realizan las personas con baja autoestima y que no se sienten queridas en su relación, por lo que buscan en la infidelidad lo que en realidad no tienen en su matrimonio. El miedo a romper una relación tóxica favorece este tipo de infidelidad. Sin embargo, la existencia de este tipo de infidelidad es muy debatida, ya que puede ser utilizado para responsabilizar a la víctima.

Por adicción sexual

Son infidelidades de tipo sexual en las que lo único que desea la persona es satisfacer su necesidad erótica obsesiva. La adicción sexual se manifiesta por un patrón de descontrol en la conducta sexual, alternándose con períodos de relativa calma.

De aprobación

Este tipo de infidelidades las cometen las personas que están acabando su relación y no tienen la fortaleza para dejarla definitivamente. Necesitan tener a alguien ahí que les ayude a pasar el mal rato, y utilizan a la otra persona para no sentirse solas.

Besar es "tocar u oprimir con un movimiento de labios a alguien o algo con expresión de amor, deseo o reverencia, o como saludo". Al menos de esta forma lo define la Real Academia de la Lengua Española.

Los estudiosos de la sexualidad no se ponen de acuerdo si besar con destreza es innato o aprendido, pero sobre lo que si están de acuerdo, es que hay distintas clases de besos. Desde los muy fraternos como el ósculo, hasta el beso libidinoso “a la francesa”. Sin embargo, en esta entrega no hablaremos de esa nomenclatura de besos, sino que vamos a conocer algunos de los principales tipos de besos, tomando como referencia a la “biblia” de la sexología: el Kamasutra, antiquísimo manual sobre el comportamiento sexual humano que recoge nada más y nada menos que 22 clases de besos. Conozcamos algunos de ellos.

Beso ladeado: cuando las cabezas de los dos se inclinan en direcciones opuestas.

Beso inclinado: cuando uno de los dos echa la cabeza hacia atrás y el otro que lo sujeta por el mentón, lo besa.

Beso directo: cuando los labios de los dos se unen directamente y se chupan como si fuera una fruta.

Beso superior: cuando uno de los dos toma con sus dientes el labio superior y el otro le devuelve el beso en el labio inferior.

Beso broche: cuando uno de los dos sujeta con sus labios los de su amante.

Beso palpitante: cuando uno de los dos deposita sobre los labios del otro miles de besos muy pequeños recorriendo la boca y las comisuras.

Beso contacto: cuando se toca ligeramente con la lengua la boca del otro y apenas se hace contacto con los labios.

Beso para encender la llama: es el beso en las comisuras de los labios para encender el amor.

Beso para distraer: puede darse en las mejillas, pero según el Kamasutra, otros lugares recomendados son la frente, los ojos, las mejillas, la garganta, el pecho, la zona interior de la boca, la raíz del cabello, la nuca y el cuello, junto a la clavícula.

Beso nominal: cuando uno se limita a tocar la boca del otro, después de besarla, con dos dedos.

Beso con las pestañas: cuando se recorre los labios o la cara del otro y se acaricia con las pestañas.

Beso con un dedo: cuando el amante recorre la boca de la amada por dentro y por fuera con un dedo.

Beso con dos dedos: cuando el amante cierra los dedos, los moja ligeramente y presiona con ellos la boca de la amada.

Beso que despierta: el beso que se da en las sienes, cerca del nacimiento del pelo, cuando el otro está dormido, para despertarlo con suavidad.

Vale recordar que el próximo 13 de abril se celebra el Día Internacional del Beso, fecha que surgió gracias al beso más largo de la historia, que duró 58 horas.

MARZO 23

Muchas mujeres no se sienten con confianza para tener una relación sexual durante su periodo. Todavía hay personas que creen que si tiene la regla no se puede bañar. Y entre todas estas cosas, todavía hay mujeres que creen que con la menstruación no pueden tener relaciones sexuales.

Para poder tener encuentros íntimos durante la regla, lo primero que la persona tiene que hacer es librarse de prejuicios y vergüenzas. Sin embargo, muchas mujeres no quieren tener relaciones durante la menstruación porque, históricamente, se ha tratado la menstruación como un momento horrible. La regla se vive como un castigo divino, es la venganza que Dios infringe a Eva por morder la manzana. Por lo tanto, en una situación así es difícil vivir el placer o el sexo con naturalidad.

Para arrojar un poco de luz al tema, se realizó un estudio a 108 mujeres, de las cuales 92 eran sexualmente activas. Esta investigación, desarrollada por las doctoras Allen y Goldberg en 2009 y publicada en The Journal of Sex Research, constató que 40 de esas mujeres practicaban sexo durante la menstruación, 37 declararon que nunca tendrían relaciones íntimas durante el periodo, 8 dijeron que lo intentaron una vez y nunca volverían a hacerlo y 7 explicaron que rara vez lo harían y solo bajo ciertas condiciones. El mismo estudio engloba a 9 hombres sexualmente activos de los cuales 7 confirmaron haber mantenido relaciones con su pareja mientras menstrua. ¿Y cuál fue su declaración? Lo consideraban una parte más de la relación íntima comprometida.

Lo cierto es que cuando la mujer tiene su regla está todo mucho más sensible y algunas sienten más placer. Además, la sangre es un tipo de fluido más entre todos los que hay durante el sexo. Lo que pasa es que mancha de forma distinta. Para evitarlo  se puede utilizar una toalla o algo para proteger la zona de las relaciones sexuales.

 Hay estudios que demuestran que tener relaciones sexuales durante la menstruación disminuye el dolor menstrual de manera significativa. Esto es debido a factores fisiológicos, ya que durante las relaciones sexuales y sobre todo cuando hay orgasmo, se liberan endorfinas y sustancias como la oxitocina. Las endorfinas son como una morfina propia del cuerpo que actúa como analgésico. Y la oxitocina, conocida como la hormona del placer, también contribuye a todo esto.

Como punto negativo  se puede destacar el ligero aumento de contagio de enfermedades de transmisión sexual durante las relaciones. Existen estudios que han demostrado que mantener relaciones sexuales durante la menstruación aumenta el riesgo de infecciones dentro de los órganos internos. Esto es debido a que, durante el periodo, el cuello de la matriz de la mujer que está permitiendo la salida de la sangre, también permite la subida de elementos durante el sexo que podría contribuir a una infección.

Todas las investigaciones apuntan que aquellas mujeres que tienen tendencia a tener relaciones sexuales durante la menstruación son mujeres que tienen menos bloqueos y menos tabúes, por lo tanto, están más receptivas a ir más allá y a disfrutar más plenamente del sexo.

Con el auge de la cirugía plástica cada vez son más los hombres que se han animado a acudir a la consulta médica para pedir un aumento de pene, y un error común es pensar que mide poco en estado flácido, cuando lo importante es conocerlo en erección

Y muchos de los que solicitan un aumento de pene, desconocen que normalmente, los penes de menor tamaño en flacidez alcanzan la misma dimensión en erección que los de mayor tamaño, aparte de que, un mayor tamaño no influye en la frecuencia y calidad de las relaciones íntimas.

Los que acuden a su consulta suelen estar entre los 18 y 40 años y

El tamaño normal de un pene flácido es de 7,6 a 13 centímetros de longitud y entre 8.5 y 10,5 de circunferencia.

Desafortunadamente existe la falsa y demasiado extendida creencia de que “mayor es mejor” y de que esto aumentará la frecuencia y la calidad de las relaciones sexuales.

Por ello es importante distinguir entre la cirugía que se practica en los casos de ‘micropene’, normalmente de origen congénito o secundario a amputación, en los que se requiere una cirugía reconstructiva por expertos en cirugía plástica y urología, y los casos que exigen una mejoría del aspecto de un pene de tamaño y forma casi normales.

Una de las cirugías que más se practica para alargar el pene, se centra en aumentar la longitud visual del pene flácido.

Para ello se suele aplicar la liposucción del pubis o la transposición de la bolsa escrotal. También se puede seccionar el ligamento suspensorio del pene, ganando 1-2 cm de longitud.

En general, se puede aumentar el tamaño un 20% de su aspecto flácido; sin embargo, los resultados de aprobación no suelen ser altos, lo que traduce la complejidad del problema de estos pacientes.

Los ‘extensores peneanos’, tras su uso durante un año, aumentan la longitud tanto en flacidez como en erección en casi 2 cm, con relativa buena satisfacción”.

Estos aparatos sirven y se puede ganar entre un centímetro a un centímetro y medio, porque el estímulo del estiramiento funciona, pero hay que llevarlo no menos de 8 a 12 horas al día, y resulta incómodo y doloroso.

Por lo que respecta al grosor, para su aumento se emplea habitualmente la inyección de grasa propia, con buen resultado, aunque pueden quedar nódulos o deformidades.

El mundo de los juguetes sexuales es tan amplio que se podría vivir una experiencia totalmente nueva prácticamente cada día del año. Y es que si hace unos años los antiguos vibradores y otros juguetes eróticos eran un tema tabú, hoy en día tener algún juguete o participar en tupper sex está de lo más extendido.  

Sola o en pareja, los juguetes sexuales pueden ser el complemento perfecto para alcanzar el placer de diferentes maneras. Incluso hoy en día se puede encontrar online un sinfín de tiendas que venden este tipo de productos. Y es que los juguetes sexuales son beneficios, por lo que a nadie le debe dar vergüenza tener uno. Estos productos ayudan a mejorar las relaciones sexuales, a aumentar el placer sexual y descubrir nuevas técnicas que nunca habíamos probado antes en la cama. 

Discretos, provocativos, seductores, suaves, para ella o para él. Hay todo tipo de opciones. Todos de los juguetes sexuales dan un punto picante a las relaciones sexuales, concibiendo vivir una experiencia nueva con cada una de ellos

Esposas, aceites corporales, anillos, velas de masaje comestibles, lubricantes, vibradores. Estos últimos son uno de los juguetes sexuales más populares y conocidos. Sin embargo, es posible que no conozcas sus orígenes. Aunque puedas creer que se trata de algo muy actual y moderno con pocos años de historia, lo cierto es que este juguete sexual se diseñó a finales del siglo XIX. ¿Quién fue su creador? Quizá te resulte extraño, pero fue, ni más ni menos, que un doctor inglés llamado Joseph Montimer Granville. Y sí, en un principio los vibradores tenían un objetivo terapéutico.

Al parecer, en esa época muchas mujeres fueron diagnosticadas con un síndrome o enfermedad que se denominaba histeria femenina. Este problema de salud tenía síntomas como desfallecimientos, irritabilidad, pérdida de apetito o espasmos musculares, entre otros. Otra de las cosas que tenían en común todas estas mujeres era la incapacidad para alcanzar el orgasmo. Por eso, el tratamiento de la época era la masturbación. Es decir, los médicos las estimulaban hasta que alcanzaban el orgasmo. Fue en 1880 cuando el médico Montimer creó el primer vibrador para facilitar el tratamiento. Al principio, este se utilizaba en la consulta del médico en presencia de sus maridos u otros familiares, pero poco a poco comenzó a utilizarse en casa para permitir que fuera un momento más personal. Pronto se hizo popular y aunque resulte algo extraño para la época, se veía como algo bastante natural que, incluso, se publicitaba en carteles y periódicos. Esto era así porque se consideraba parte de un tratamiento. 

En la actualidad, a pesar de que su uso no es terapéutico, lo cierto es que tiene muchísimos beneficios para la salud: aumenta la sensibilidad en la zona genital, puede ayudar a liberar estrés y, por supuesto, produce muchísimo placer. Lo mejor de todo es que no solo tiene por qué ser a nivel individual, sino que se pueden utilizar en pareja. Este juguete sexual puede enriquecer y mejorar la calidad de las relaciones sexuales y contribuir a romper la monotonía.