LA VOZ DE LA PALABRA

Básica palabra nacida del fondo del alma, mágica palabra ideal, divina o pagana, palabra que sana la ignorancia impía, que impulsa las letras con aire de aliento, palabra que es obra del fiel pensamiento que ejerce dominio razón y criterio. Sagrada palabra alusiva al fragor de los sueños, altiva palabra brillante potente y eterna, palabra que es fruto del son de los días que corre el espacio mental y germina poder en la sangre, palabra que emerge con luz infinita que da a quien la aprecia voz... sabiduría. Palabra eternal de tono perenne sagrada y bendita, como te idolatro al compás de la vida. Palabra de ciencia, de canto y poesía quién logra apreciarte sus sombras mitiga.

Poeta Alexander Campos

DINERO MATA BELLEZA Y OPACA TALENTO

Lloro la decepción de saberme humano, porque aun perfilando este calificativo que compromete al decoro y a la dignidad se actúa tan sin gracia en el sendero de la vida; se presume que un humano es ser de normas, de valores radiantes y exquisitos, dispuesto a trascender día tras día, amparado en la esencia del conocimiento..., pero no de un conocimiento somero, ligero o repugnante que en nada abona a la trascendencia individual y colectiva, si no al desarrollo del criterio universal que libera de la podredumbre que contamina al mundo. Hay gente que en su burdo trajinar sólo ve las miserias y absorbe lo pestilente, se ampara en la desmedida arrogancia y hace de la fantasía un modo de vida, compran y consumen sin criterio alguno, se creen grandes porque acaudalan bienes materiales: joyas, casas, yates, y matan con ello toda relación con lo decente; anulan de tajo el sano juicio e impiden la fértil ilusión de su talento y de su ingenio; piensan muy poco en Dios, si no es para que les resuelva la madeja de problemas que crean sin darse cuenta, asisten a la iglesia perfumados de su cuerpo pero con el alma hedionda al desamparo, corrompida por la miseria de su conciencia y la fragilidad del espíritu; no leen libros que destruyan su insensatez e imprudencia, que ennoblezcan su desatinado comportamiento y cargan en su espalda el torcido gemido de una queja ilimitada que raya con el quebranto; hacen del desatino una carta de presentación, de la ignorancia un glamour, del orgullo una credencial y de la vanidad su mapa de suerte que le confina a caminar en la ruta borrascosa de lo incierto y lo hunde en el calabozo más profundo y denigrante que le arrebata la vida y todas sus perspectivas, sus ilusiones, sus esperanzas. "Humano" cuánto lamento llamarte humano.

Poeta Alexander Campos

YO

Ir construyendo la vida sobre el infinito círculo del panal multivalores que indiscutible cuelga en las ramas del tiempo, sabiendo que como el ave, el vuelo no ha sido en balde; porque aún en las terribles tempestades se ha podido discernir la ruta, distinguiendo desde el espacio sideral los distintos caminos que se pueden transitar. Yo, hombre de bien y satisfecho de saberme útil, construyo cada instante la agradable presencia espiritual acorde a los valores más concretos y sabiamente humanos. Yo, como pájaro azul que desde las alturas vigilo los senderos de la vida: los del bien y del mal que circundan los sueños, prefiero sobre todo dirigir el timonel de la blanca coexistencia con aplomo y lealtad, dejando de lado las perversas injurias y los atropellantes desatinos. Yo, como la firme roca que en la playa del mar se antepone a la continuidad perenne de las olas, no amilano mis sueños con el multizumbido de la brisa; soy firme y contundente, no me atormenta y menos me acobarda la oscuridad de los días pasados o de los inciertamente venideros. Construido a imagen y semejanza de las cosas insignes, como el caballo de troya, soy instrumento forjador de un nuevo mundo, de un futuro indulgente; quiero aprender a ignorar las felonías de los seres sombríos y banales, y es mi deseo impulsar a todos los seres a distinguir la luz de los sensatos hombres de victorias…, ver en su claridad todo el talento impuesto para ganarle un rumbo al porvenir en medio de su ingenio y su hidalguía. Hoy que tengo la plena juventud como mi fiel amiga, tomado de su mano voy a alcanzar el sol de las victorias, voy a mirar correr todo el albo esplendor del universo, sentirme un centinela de las horas bailando sobre el interminable círculo de las ideas, danzar la nueva melodía del presente y cantar con la armonía eterna de los versos; así se van, sin dudas, en la barca del alma los más profundos ideales; así trajina el tiempo amparado al fervor de la dulzura, de la paz y el anhelo constante. Cada instante me aferro a la experiencia, me apresto a no vivir de desengaños y tiro sobre el cesto de la basura todo lo que amilana, lo que mata, lo que dobla, que hiere o aniquila, y en silencio infinito camino por la vera de los días cazando mariposas que entre sus mil pigmentos… sus colores le dan otro matiz a mis tristezas. Así, entonces, me quedo como un sabio aportando fulgor a lo sagrado, cobijando de albores mi conciencia y llenando de arrojo, de prestancia la más verde esperanza de las horas. Yo siempre me propongo una historia distinta cada día, siempre intento atacar con fiereza lo perverso, soy constante en la lucha de fuerza indoblegable para no tropezar con lo insensato; me arrodillo con fe frente al Dios Santo, al Todopoderoso, a clamar que me de de beber de lo sagrado sobre el tapete inmenso de su manto y su cáliz de vida. Yo que he sido, que soy y que seré siempre un fiel contemplador de las cosas más nobles de este mundo, voy a luchar con toda la hidalguía para construir el sueño más hermoso: que es ver amanecer en el alma de todo ser humano una luz de esperanza que llene de vigor la vida entera; así quiero ser yo… así espero ser yo, una imagen perfecta de lo bueno, lo digno y lo sagrado, para cortar la estupidez de los inicuo seres con el más fino filo de mi punzante espada, extraída, sin dudas, de la funda de mi blanca conciencia y de mi inquebrantable corazón, de mi firme y consistente alma.

Alexander Campos. Poeta.

TESÓN

Creer que eres capaz de gestar cada día un nuevo mundo; abre la flor de la esperanza y enraíza la semilla de los sueños; germina la ilusión para ver consagrados tus ideales al paso de los años; enciende la mirada a los afanes de tocar con la punta de los dedos nuevos cielos; faculta a cada instante un nuevo viento… una nueva ilusión... otra esperanza. Lucha por los momentos más amables, por conseguir en actos honorables la franca convicción de tus ideales, respeta a quien te enseña, protege a quien te orienta, exalta a quien te guía; procura mirar rosas, sus mágicos colores, exhala su perfume y admira sus pigmentos; no absorbas podredumbres ni miserias, no aclames el delirio, ni pidas devoción por lo insensato, aparta de tu vida todo lo que te induzca a ver abismos, desaciertos y lacras, odios e incertidumbres y maldades. Siéntete siempre humano, date la garantía de los triunfos con la fiel comunión de lo sagrado. No decaigas jamás por conquistar honores, y rechaza lo vil, lo que carcome el alma y la conciencia. Se siempre hidalgo, gallardo y altivo, destruye con honor la mancillés que te aprisiona al vicio, y levanta la vela de los sueños para que tu velero no naufrague en el mar de los negros arrebatos e infames desconsuelo. Imponete ante todo y por todo a lo cretino, hecha a andar el mágico arcoiris de lo noble y decente, lo racional, lo digno y decoroso. Nunca seas como el magro gusano que se arrastra para alcanzar la meta, vuela alto como el águila fiera para admirar el mundo desde arriba, aunque pose sus patas en la tierra cuando sea necesario caminar sobre del polvo. Se ante todo y por todo atento a los cambios, saca la dignidad de un caballero o se como la hermosa dama de fiera convicción y hondos anhelos, pero jamás olvides que eres un ser humano, con gracias y defectos, ventajas y tropiezos, no pierdas perspectiva del esplendor del sol en los amaneceres.

Poeta Alexander Campos

TRAMPA

El voto es la vulgar, fétida y vil mentira que te venden los mercaderes de la ficticia “democracia”. Hasta el día de hoy aún no logro comprender como es que en la historia de la humanidad el llamado Homo Sapiens, ser humano, ente sensible, individuo misericordioso, sujeto racional, espécimen analítico, prototipo único en su talla, ejemplo de ideal y sueños, muestra prodigiosa de la creación y tantos calificativos más que nos llevan a creer que el hombre es el animal más sensato, apto y digno que existe para interpretar las circunstancias que se presentan en su diario bregar y en su entorno, se deduce que su escala de pensamiento es la más elevada, la más iluminada y por ende su actuación ante cualquier hecho atentativo a su integridad física, ética, psíquica y moral tiene que ser procesada y digerida sobre un método en donde se imponga la balanza del raciocinio, del juicio, de la interpretación y el análisis crítico para que los efectos de las decisiones tomadas arrojen los mejores resultados en cuanto a la protección de sus derechos y de sus deberes los cuales le corresponde asumir dentro de la sociedad. Lo que aún no me cuadra es verme, después de dos mil diecinueve años de la era contemporánea, viviendo en un país subdesarrollado, donde tal cantidad de días, semanas, meses, años, décadas y centenarios no han arrojado los mejores resultados de vida para quienes como sociedad nos merecemos habitar un espacio más justo, ordenado y equitativo, donde se produzcan las mayores y necesarias oportunidades de crecimiento y desarrollo individual y colectivo, y que al contrario de estos meritorios ideales, continuemos soportando la carga indiscriminada de la explotación del hombre por el hombre, las injusticias del hombre por el hombre, el desorden del hombre por el hombre y los incontables asesinatos del hombre por el hombre, revestidos estos de diferentes formas y modelos que se planifican con antelación en despachos o bufetes, donde se mezclan lo pestilente de los oscuros pensamientos, con el hedor de los pedos de los "funcionarios" y el olor al desodorante lavanda, comprado con los impuestos impuestos al pueblo, para resumir al final de cada reunión que en la nación un caos conlleva a otro caos en beneficio de quienes quieren mantener todos los privilegios y amparos que al estado le han usurpado históricamente y que luchan a costa de todo para no perderlos y así continuar maniobrando la maquinaria del poder que más allá de su inagotable beneficio, sólo deja y trae desaliento y frustración en las grandes mayorías desvividas en su ideal humano y humanitario; estos (seres) comunes denominadores que en su estado de agonía se convierten en presas fáciles de dominación para realizar sus macabras trampas, transformàndoles en hordas irracionales que actúan por impulsos funestos y que nos degradan de la digna categoría que naturalmente poseemos, e infiltran los estratos sociales y de hecho los transforman y usan para preservar sus perversos planes, corrompiendo ante todo el espíritu, el pensamiento y la actitud de aquellos que ante su necesidad o tozudez no les importa prestarse al juego de los indiscretos vasallos del estado. Volverse tosco, irreflexivo, maquinal, injusto, abusivo, caótico, mordaz e irónico no tiene distingo de clase social, es cuestión de tiempo o de escala de valores. Todo tiene un principio histórico que sigue un orden inalterable, léase así: el sistema económico crea un sistema político, el sistema político crea un sistema educativo, el sistema educativo crea un sistema jurídico y el sistema jurídico crea un sistema electoral…. en síntesis se crea el voto como herramienta que justifica la vulgar, fétida y vil mentira que venden los mercaderes de la ficticia “democracia” dándole paso con ello a las masivas pero cínicas campañas políticas que juegan indignamente con la buena o creada voluntad del pueblo, que de tal o cual forma, sigue siendo iluso e iluso e iluso...

Alexander Campos

NIÑO IV

Niño que dramatizas la dulzura en perfecta armonía con la droga y alucinas un mundo de colores que jamás ha existido, un mundo sin rencores, sin odios, sin agravios dónde se resplandecen las estrellas en plena vía láctea y se puede apreciar el firmamento con los ojos abiertos bajo el techado azul de inmenso cielo que cubre la miseria de tus días amargos; sabes, eres tan diferente de los niños que tienen una cama confortable y duermen abrigados, con sábanas de lino, con pijamas, cenados, soñando con las hadas, con sus ojos cerrados, con el alma adornada con cientos de juguetes en todos los rincones de su blanco aposento... muy distante al dolor que a ti te envuelve, te lastima y te mata. Niño de la melancolía... de la amarga tristeza... de la extensa condena; niño que no encuentras la senda del afecto sincero, donde la indiferencia se antepone a las gratas virtudes del servicio amoroso de la gente, en una sociedad desvencijada de nobleza; niño sin estatutos, sin moraleja alguna... niño desdibujado... sin la magia de un cuento, niño de la miseria a borbollones; niño que sin niñez te arrastras tiritando en lo helado de la ingrata frialdad que cala hasta el centro medular de cada hueso; niño que en tu espectro de ser niño sos un triste guiñapo de la suerte (que suena como a muerte) cadavérico... pálido... andrajoso que no sabes planear tus decisiones; niño que ante el dolor caes doblado, sin sentido común , indiferente a las normas que emanan del mal construido estado, donde siguen cortándose con garras y colmillos la piel... las venas... los ideales los mismos dinosaurios que tan bien han aprendido el juego sucio, el obrar deshonroso, el insulto certero, la carencia fatal de los valores básicos, jugando en el turbio tablero de la perversidad y el desaliento. Mientras tú noble niño esperas que este Estado te dé protección y amparo para tu endeble cuerpo, tu alma y tu conciencia, que más son un fantasma que una divina vida espiritual y humana. Pero tenlo presente - niño, mi amado niño - que ha de llegar el día en que tu voz se eleve al infinito y tu canto y mi canto se escuche en los lugares cercanos y lejanos desde hasta hoy sombrío, pero cambiante mundo.

 Alexander Campos

NIÑO III

Niño símbolo de niños en el mundo que en tu rostro se anida la más exacta historia de tristeza; eres niño, un niño monumento emblemático de las más hondas noches de insomnios, de agonías, de desvelos, vendedor de la tinta que dibuja la vida para escribir un verso de primor a la luna o a los amaneceres; eres una silueta que espanta con su aliento las más diversas formas de bondad y de abundancia con que se alivia el hambre que congela los huesos, las venas, los ideales; llevas penas, mil penas cargando sobre el hombro y aún así sonríes a las trémulas noches que te pasan la cuenta con creces e intereses. Niño de las fantásticas escuelas cotidianas donde a fuerza de ser pequeño trovador alucinante hilvanas, balanceas la sinrazón escuálida de vida; arrastras en tus pasos la precisa nostalgia de lo absurdo que condena al fracaso sin saber comprender por qué sucede; silente pulgarcito que emerges del destino... de un porvenir incierto, te ríes sin saber por qué te ríes o por qué vas llorando, y al igual que el ayer sólo bebes el agua de la lluvia que sobre tus mejillas se desliza como una inmensa lágrima que estalla entre las sombras de las almas oscuras y perversas. Y esa infinita lagrima sólo encuentra aposento en la blanca vasija de tu alma limpia...virginal... pura... y también sacrosanta esperando que un día más cercano que tarde los sádicos-salvajes y los oportunistas se bajen de las nubes y no sigan obviando... ignorando tu sagrada existencia.

Alexander Campos

NIÑO II

Niño que representas los difusos diseños de la patria maltrecha, con leyes ajustadas a modo y beneficio de los que se enriquecen irrefrenablemente sin moral ni conciencia, dónde es más importante la burlona mentira del infame individuo que genera las trampas para tirarte siempre al desamparo, que las normas de Dios, o aquel que se acredita ser humano y que sigue creyendo que se puede ejercer un cambio de conducta en los turbios bribones que no tienen vergüenza, que han nacido inhumanos y ruines de la sangre y cerebro; niño desvencijado, sonnoliento, sin voz ante el cansancio que atropella tus nobles ideales y te hace entristecer la melodía que cantas por la ruta de un camino sinuoso dónde siempre tropiezas con la malvada piedra que te forza a caer en el profundo abismo tan hondo como negro dónde sólo se abriga el desamparo, y te vas... te diluyes en la vera infecunda de las desilusiones sin la sabia presencia de lo digno y excelso que deben de ofrecerte las horas, los minutos que enternecen tu empeño; niño con olor a unguento de una infancia achacosa y lastimera que corroe el anhelo de mirarte correr sobre los campos tan libre como el viento; niño con una historia que no quiere contarse por que es un cuento triste que esconde realidades que marchitan los verbos del placer al caer de la aurora, porque se ha digitado con palabras que hieren la incipiente conciencia y los flacos anhelos; que lloras como llora el cielo en los inviernos lleno de tempestades, como un diluvio extremo sin saber cuánto vale una lágrima tuya en el espectro turbio de esta patria que te sigue tirando al laberinto como si no importara tu presencia de ángel de la guarda aún para los que han borrado del mapa de la vida la fe y la esperanza, el honor y los sueños.

Alexander Campos

NIÑO I

Niño a medio vivir o mejor medio muerto tirado sobre el borde de una esquina como un cristo cualquiera sosteniendo la cruz sobre sus hombros, un pequeño ladrón de la esperanza que se pasa los días sin alientos y también sin remedios; de pantalones rotos como un alma cercana al desamparo, niño estirpe de niños vagabundos con la expresión de ser pájaro inquieto; niño de pensamientos cortos, casi igual que su alma, de enflaquecido anhelo y de ideales perversos que le fueron filtrados en su piel y cerebro sin su consentimiento. Niño que se desgrana cada día que pasa, le duelen las recetas y los medicamentos que pasan a distancia de sus enfermedades; lleva como equipaje un cuerpo envejecido y como pasaporte de viaje su miseria, y no es que sea pobre ha sido empobrecido, le han manchado el aliento con las desilusiones. Él aún no se percata quienes son los culpables de sus padecimientos: de su falta de abrigo, de sueños y alimentos. Pero la hora se acerca ya entenderá que a veces es mejor no caer en la cuenta de las tribulaciones para no entristecerse, para no incomodarse con el puto sistema que atropella y que mata por doquier que se vea. ¡Niño a medio vivir o mejor medio muerto! igual que el chueco estado en dónde predomina la ley de los más fuertes o los más indecentes.

Alexander Campos.

A LA PASARRAYA

El verdadero y real desarrollo de un pueblo no se logra adulando fantoches, siguiendo ideologías partidaristas anacrónicas o políticas corruptas, serviles y decadentes; se conquista con personas cuyo concepto e ideario de vida se sustenten en la práctica de una escala de valores que versen en tres sencillos pero elementales principios: DIGNIDAD, HONOR Y LEALTAD, donde seres de carne y hueso pongan sobre el tapete de la práctica diaria sus anhelos y expectativas que conlleven una decidida actitud dirigida al crecimiento humano y la evolución intelectual del pueblo. Que a toda costa se busquen corregir los daños históricos que nos tienen sometidos, los cuales nos han alienado por que se distancian de los modelos que fortalecen y sustentan nuestros cimientos culturales, y que aún en el presente no han permitido encontrar las imprescindibles tácticas de emprendedurismo que garanticen estabilidad social y generen programas que tengan como principios básicos lograr un potencial económico, resultado de la aplicación de un sistema educativo adaptado a nuestra realidad, sin dejar de ver el entorno, el cual contribuya a eliminar las etiquetas generacionales de pobreza con que nos han envestido las tramposas leyes que los perversos ajustan a su modo y beneficio, forjando de hecho una actitud creativa y propositiva sobre el método de la ampliación, proyección y afiance intelectual, más allá de campañas o modelos pérfidos, puercos, endebles, obsoletos e incongruentes, que se tornan cada día menos atractivos y más perjudiciales para la evolución humana, en la cual entra nuestra comunidad ciudadana (los civiles..., a quienes los vasallos nos nombran comunes denominadores). Por tanto digamos un NO ROTUNDO a la miseria política que nos agobia y nos estrella cada día contra el muro de la aberrante desilusión, del torcido sufrimiento y del indignante desamparo individual y colectivo. Las presentes y nuevas generaciones... los nuevos y futuros estratos sociales se merecen que nosotros los adultos que hemos formado conciencia sobre el tema, empecemos a limpiar el desorden, la lacra, la escarcha, la mierda que tanto apesta, infecta y corroe el interior de esta pequeña casa que se llama El Salvador ¡¡¡Nuestra Patria!!!

Alexander Campos. Poeta.

LA VERDAD VERDADERA

"La verdadera verdad no existe porque con sólo intuirla se comienza a mentir". Escribir sobre el concepto de la verdad verdadera nos obliga a iniciar de inmediato una asombrosa y amplia discusión, ya que cualquier postulado sobre tales calificativos conlleva a abordar una profana, innoble e indigna apreciación, a debatir una asombrosa y bestial mentira que se intentará dirimir en el tiempo y el espacio justificando las conceptualizaciones para intentar obtener una respuesta que pueda acercarnos a una causal de asombro al proclamar ambos acervos tratando de encontrar una respuesta que lleve a confirmar que la verdad es una sola, aunque no sea absoluta, definitiva, determinante y contundente. No existen pro ni pre y menos post verdades, pues de existir, entonces el concepto de verdad se transforma en una teoría, en una tesis o en una hipótesis desmerecida y se continuaría infértilmente debatiendo sobre el tema, neceando, repitiendo elementos filosóficos que al final no nos traerán ninguna respuesta atinada ni convincente; Por lo tanto las discusiones... los razonamiento se volverían infértiles, imperantemente irracionales, carentes de toda aplicación y explicación lógica sin poder definir una postura razonada y razonable que configure una alternativa clara y determinante que se construya en términos realistas y se eleve como una arquitectónica pirámide desde dónde se pueda encontrar una muy cercana respuesta a los preceptos verdaderos de la verdad que nos acerquen al ventanal de la verdad verdadera. Verdaderamente la verdad incuestionable no existe. A la verdad y a la mentira solamente las separa una palabra que es el M I E D O. Miedo a que se pruebe la verdad o la mentira que cada ser oculta de acuerdo a su conveniencia.

LA SOLEDAD

Nunca se está solo cuando la misma soledad está contigo. Ella suele estar presente en medio del aterrador bullicio de los seres fantasmas que deambulan de un lado para otro sin tener una pista definida dónde aterrizar sus sueños... sí sus sueños tragados-reprimidos por las grandes e insaciables estrategias de la "modernidad" que flotan en el ambiente de las inmensas zonas pobladas... en urbes adyacentes al misterio que en fantásticas propuestas nos consumen, nos reprimen, nos perturban y nos quiebran el aliento a fuerza de campañas envueltas de hipocritas mentiras, en falsearías componendas revestidas de estrategias retorcidas de consumo voraces e ilimitadas. La soledad se mueve, gravita, vuela como pájaro herido, abandonado a su suerte por la nutrida manada de su mismísima especie buscando en la ensenada contener la hemorragia que el golpe siniestro del aplastante mercantilismo certeramente le ha impactado en la frágil memoria que idealiza un mercado común de ofertorios vulgares y en busca de soltar las rígidas cadenas que le atán los afanes del buen juicio, recurre a la violencia de sus letales garras hundiéndolas sin compasión alguna en el sensible vientre de los fatales embarazos que atrás de la cortina de lujosos vitrales se exhiben como burda mercancía envenenando el alma de extraña enfermedad que envolvente gesta pensamientos recurrentes al odio y al engaño por la fuerte impresión que dejan los banales deseos en los adormecidos compradores que miran boquiabiertos espejismos, y desmedidos compran mañana, tarde y noche en tiendas de lo absurdo que llenas de chatarra contaminan la vida de baja calidad - valga la oferta - y en confección masiva en la aparente ruta de la diversidad... civilidad... comodidad se merca como digno producto de uso cotidiano cual dentífrico extraño que por breves instantes te mata el mal aliento y que al paso de los breves segundos o minutos te vuelve a invadir la sensación a bronce del mal sabor de boca sintiendo que ya viene el ataque directo de despiadados gérmenes que acompañan la cruda y maloliente realidad que entre los pensamientos arrastran la torpeza de las viejas palabras que enmudecen los sueños. La indigna soledad llega para quedarse permanente en lugares que nunca se imaginan, se encuentra en lúgubres arriates de las antiguas calles de las viejas ciudades, también hace presencia es los escaparates de las recientes alamedas construidas al antojo de quien hurta la patria; de aquellos que se adueñan con rudas decisiones de lo que no les toca cual cínico bandido que roba a media noche la calma y el sociego permitidos por siempre entre los sueños volubles que en la frágil escala de valores se juegan un estatus preponderante y firme que va en los matinales noticiarios de prensa, tv y radio invadiendo, sin dudas, nuevas tecnologías para llevar a cabo sus macabros, sus más odiosos y negros idearios que matan el honor, la libertad... la poca libertad que aún nos queda. Es rapaz el extraño, el vil comportamiento que a cada paso deja su deformada huella que aplasta todo rastro de bienaventuranza y de confortacion de los blancos ideales que mitigan la sed y sus aconteceres en el grifo virtual de la extraña dulzura que se clava en el centro de la misma garganta y suena a barro seco la insensible palabra que nace en voz secreta en la monotonía que segrega lo absurdo de la indigna compañía que genera el apego a las cosas triviales que aniquilan lo excelso de nuestros años mozos que reflejan el sano y digno aprendizaje de lo que se descubre en las calles sin rumbo que llevan algarete siempre a ninguna parte y entonces agoniza todo sabio principio de la imaginación, de la recreación y del don de sentirse acompañado en esta despiadada soledad que infame nos cobija y nos martilla sin compasión alguna el alma entera y que difícilmente avadimos el golpe cuando la vida encaja el filoso cuchillo en la frágil memoria por la evidente ausencia de las letras que nutren el saber, el ingenio y la noble presencia de lo humano.

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EN CARAVANA

 ¡Duele...! ¡Agudamente duele! porque cansado es el andar por el camino extraño que te ausenta de la insólita patria; tortuosa es la distancia de las cosas amadas, de los juegos de niños y de aquellos amores que llegaron, si acaso, a lo ínfimo de un beso e infames se confunden todos los sentimientos, las ansias se retuercen como un hule sin tope, se agudizan los trémulos recuerdos y el ánimo se hunde, se reflejan los ecos en cristales difusos que mancillan el alma y demuelen los sueños. El camino se torna intransitable y los pasos se ahogan en la arena que traga nuestra ingenua pureza, el cuerpo se desmaya al son de cada paso y hay que seguir andando kilómetros de hazañas, indiscutiblemente, de incontables asombros que producen historias...historias desalmadas de temibles misterios. Apenas se sostienen los ideales de una leve esperanza que ha vivido escondida en los hondos rincones de los tuertos sentidos como sombras hambrientas cubiertas de tristezas, de incontables lamentos que de pronto sorprenden como ágiles felinos al estruendo del tiempo indomables y fieros a los males ajenos que no encuentran remedio en un país sin verbos, sin códigos que tengan modales de respeto y se destruye todo lo que abriga y sustenta; el deseo ferviente se apodera de perseguir la ruta esclavizante que muchos han andado y les ha arrastrado a la maldita muerte (que otros tantos describen equivocadamente como un acto de suerte). Se busca a toda costa triunfar de un día a otro, como si no existieran los tropiezos... esos golpes en seco que nos hieren, ignorando de tajo todo nivel de duda y desacierto, con la aventura el hombro y la hilacha de un sueño que se queda trabada en la extraña solera de un mundo sin piedad... sin conciencia, sin remedio. Pensar que hay que emprender la ruta dibujada, mapeada en lo desconocido, no ha de ser nada fácil, además, ni envidiable; saber que alguien te espera - es posible que alguien te esperé - al otro lado, en la otra orilla de la fatal frontera que se divisa al norte..., al norte que se idealiza espléndido, dónde el águila atrapa a las estrellas y los rostros severos se entrecejan y el color, el olor del dinero se considera, extrañamente: "un triunfo" es absurdo, pero así lo perciben, por ello es que se arriesgan. Hay razones humanas, tal vez sean familiares más allá del horrible recorrido que se tornan de repente una cárcel construida de amalgama, de granito y de asfalto, que transforma los sueños, que se pensaron santos en fatal pesadilla, si es que acaso conquistas traspasar las barreras que nutren el desprecio a la raza migrante, a la cual le confieren titulo de indeseable y ponen el cerrojo a los arduos caminos caminados cuando llegas al río que emite ruido a muerte y es profundo y es ancho y es también indomable; se encuentran calaveras a través del desierto y el olor nauseabundo invade de miserias todos los pensamientos que lastiman el alma, si es que acaso nos queda pedacitos de alma dentro del sentimiento. Presa fácil te viertes del destino burlesco y despiadado, de la sed y del frío que te hiere y te atrapa sin compasión alguna, y la angustia incesante por el hambre imprudente que mutila el aliento y te anula de golpe lo especial, lo divino y no deseas verlo ni tan poco pensarlo, ni volver a desearlo sea que logres llegar hasta la meta o si te das la vuelta y te regresas porque no hay ni dulzura, ni brillantez, ni amigos que te tiendan la mano y entonces te regresas por el mismo camino hasta la casa pobre que te sigue extrañando, que te sigue esperando con las puertas abiertas para que recuperes el aliento prendido a tus nobles raíces. La bestia de la muerte no se para, jamás se le detiene, cruza montes y llanos, estepas y desiertos que de pronto nos hunden en el hueco más negro de la maldita muerte y al final de la escena se entrecierra el telón y la obra se acaba en profundo silencio pues la sala de la patria se ha quedado en silencio, el público camina en caravana rumbo al norte de nuevo en busca de otro sueño que destruya la horrible pesadilla que mutila la vida, en esta amada patria que a pasar de golpeada, sigo llamando mía.

Poeta Alexander Campos Oz1300280719

EL ODIO

"Si en tu alma existe un minúsculo destello de ternura, será muy difícil que te acerques al terrorífico vitral del odio y la perversión". Me causa extraña sensación observar la presencia de aquellos individuos quienes parecen haber sido hechos a imagen y semejanza del Supremo Ser, con todas sus virtudes y características humanas y espirituales y un refinado acento diseñado cuidadosamente en moldes de divina presencia física y moral, más un acervo que en su exterior parece noble e impecable, agregando a ello el desborde de simpáticos modales que se quedan navegando en la superfluidad de su indigna presencia, porque en los rincones de su desnaturalizada figura se alberga la enfermedad más horrorizante que azota a las especies vivas del planeta, en especial a la que llamanos "humana" como una implacable e infecciosa lepra mal oliente y destructiva, que se ve representada por putrefactas heridas de odio, traición, rencor y envidia males que carcomen toda semblanza de decoro, justicia, dignidad y honor, extrangulando todo principio de juicio y dignidad, confinando consigo lo precioso y armonico de la existencia a desvanecerse entre reducidas, sombrías, aterrantes e imperforables paredes de una mazmorra solitaria y húmeda donde se pierde todo el candor, el encanto, el deseo de existir, de respirar; arrinconado en los míseros infortunios y las crueldades que azotan feroces y merecidos castigos resultado de los daños causados en la mediocridad de no saber distinguir entre lo bueno y lo malo que la vida pone enfrente y se antepone el odio y la perversidad, antes que la justicia y la libertad que deben prevalecer en la magna conciencia de ser, ser... y humano.

Poeta Alexander Campos SS1600210719