Comunicólogo, escritor y maestro universitario.

“Este Nayib”, como dirían nuestros abuelos, no termina de sorprender hasta a los más incrédulos. Sus discursos son como sacados de una caja de Pandora. Y no hablamos específicamente de todas las ingeniosidades que mostró durante la toma de posesión, sino de las elocuciones posteriores, como por ejemplo pedir la renuncia anticipada para el 31 de diciembre de este año a todos los miembros de su gabinete.

Que el nuevo presidente asombre a propios y extraños a cada momento no es per se algo malo, especialmente cuando las sorpresas son buenas, tal como el caso de las renuncias que mencionamos líneas antes. El problema podrá ser que su mandato sea regido por la incertidumbre de no saber con qué nueva ocurrencia saldrá cada momento que hable.

Lo de las renuncias anticipadas a sus ministros nos parece una idea fundamental para una eficiente administración, pues si bien es cierto que buena parte de sus más cercanos administradores del bien público fueron contratados mediante procesos de reclutamiento, en el desempeño de un cargo no bastan títulos ni tampoco experticia.

Además, les pidió la renuncia adelantada no solo a los reclutados con todas las de ley, sino también a sus amigotes y compadres, lo cual suponemos será extensible para el resto de funcionarios, entre ellos un par de personajes que han sido cuestionados por un pasado reñido con sus cargos. Nos referimos específicamente al Ministro de Trabajo, Rolando Castro, personaje de choque que ha dicho atacará a los sindicatos “xpress”, como si no fueran formados por trabajadores, así como el Secretario de la Juventud, Salvador Alas, mejor conocido como “la Choli”, quien reiteradamente se ha burlado del respeto a la mujer y ha usado en la radio un lenguaje prosaico poco ejemplar para la juventud salvadoreña.

Lo importante por ahora es que sabemos que todo ministro que no cumpla con las expectativas no solo del presidente sino del pueblo, el próximo año dejará su puesto a otro que quizá llegue a cumplir eficazmente su mandato, y no como el pasado reciente que la mayoría de ministros eran ineptos pero nunca fueron despedidos, unos por ser cuota de poder, otros por ser los dueños del partido; tampoco faltaron quienes se desempeñaron en cargos importantes por puro nepotismo.

Con respecto al nepotismo, sabemos que uno de los funcionarios que tendrá más trabajo en la remoción de empleados inútiles es Alejandra Hill, ministra de Relaciones Exteriores. El servicio consular, dentro y fuera del país está plagado de familiares de la cúpula del ex partido gobernante. El nepotismo del FMLN fue tan descarado, que hasta las nietas del expresidente Sánchez Ceren ocuparon puestos con salarios arriba de los 3 mil dólares.

Finalmente, dentro de los soplos que hasta ahora han salido de la caja de Pandora de Bukele que hay que resaltar, están sus enigmáticos augurios de que los salvadoreños tragaremos amarga medicina en aras de curar a un niño enfermo llamado El Salvador. Esa metáfora de Nayib es tan tenebrosa como esperanzadora, dado que muchos sabemos que nuestro país sufre muchos cánceres sociales y que para curarlo urge de extirpaciones, es decir, medidas drásticas que no todos apoyarán.

No tenemos ninguna duda que podrán venir días difíciles si acaso el presidente Bukele tiene realmente la voluntad política de superar la inseguridad que tanto inquieta a los salvadoreños. Quién sabe si serán aumentos y nuevos impuestos o negociaciones complicadas con quienes mantienen en zozobra a la población, o ambas.

Ojalá que lo amargo de esas medicinas no lo paladeen solo los más pobres. La clase acomodada debe tragar más de esa “amarga medicina” o al menos aportar significativamente más según sus posibilidades económicas, además de que el presidente Nayib debe intensificar la persecución de los corruptos de regímenes anteriores, recientes y pasados; transparentar los gastos de su administración, como por ejemplo cuánto devengará al final el ministro de Hacienda; sacar del aparato burocrático a todos aquellos “empleados cobra” que ingresaron al menos en el último gobierno como premio a su activismo político y, en último lugar, gestionar lo más pronto y de manera seria la instauración de la Cicies en nuestro país.

Al final todos anhelamos que cualquier sacrificio que imponga el gobierno de Bukele solo sea el preámbulo de cambios que dinamicen, sosieguen y hermanen a nuestra sufrida y dividida sociedad... sin socavar por supuesto los valores más preciados que ganamos al finalizar el conflicto de los 80: libertad de expresión y poder decisorio para continuar eligiendo con independencia a nuestros gobernantes.

Junio 3 de 2019

El Salvador estrena presidente, pero mantiene sus viejos problemas, por lo mismo las expectativas del pueblo no son simplemente tener a un mandatario que ha dicho no ser “uno de los mismos de siempre”, sino, en general, tanto para quienes votaron por el nuevo presidente como para quienes nunca creyeron en el mesianismo de Bukele, son principalmente dos:

Qué hará el nuevo gobierno para frenar la espiral de violencia y qué hará para propiciar el crecimiento económico que la población urge para mejorar sus paupérrimas condiciones de vida.

El fenómeno de la inseguridad en El Salvador ha crecido tanto, que ni duplicando las prisiones o aumentando el 100% del presupuesto de la PNC o la Fiscalía se puede controlar. El nuevo gobierno deberá entonces proponer estrategias novedosas y a la vez atrevidas para acabar con el crimen entronizado y con visos de infinitud.

Desde hace tiempos los expertos  en temas de violencia y crimen organizado vienen sosteniendo que para detener o minimizar la escalada de asesinatos, extorsiones, zozobra e inseguridad generalizada solo se requiere que el gobierno de turno muestre voluntad política.

Por supuesto que la voluntad por sí misma no logrará erradicar los escandalosos números de asesinatos diarios o las escalofriantes cifras de desaparecidos. Hará falta mucho más, aunque no necesariamente solo recursos financieros. Para acabar con la incertidumbre cotidiana que vive el salvadoreño de a pie quizá volveremos a vivir a mediano plazo la etapa de perplejidad que ocurrió a finales de los 80, cuando el extinto presidente Duarte comenzó a buscar acercamientos con los grupos guerrilleros.

¿Cuáles pueden ser tales medidas? Estas deberán surgir del análisis técnico, profundo y razonado de equipos multidisciplinarios que además de estar integrados por expertos deberán trabajar con transparencia y de cara únicamente a buscar el bienestar de la población, que es en última instancia la víctima del drama que vive El Salvador por más de 20 años.

Seguramente no habrá resultados a corto plazo ni tampoco los acuerdos a que lleguen serán del agrado de todos. Desafortunadamente no contamos con muchas alternativas. Pero como además de la inseguridad el pueblo resiente el bajo poder adquisitivo y alto desempleo, a la inseguridad hay que agregar el tema del bajo crecimiento económico, una mancuerna explosiva que, sin necesidad de ser economista o criminológico, es fácil saber que son las condiciones de seguridad las que habrá que atender primero y no a la inversa.

Por supuesto que Nayib tendrá que crear paralelamente las medidas impositivas, reglas claras y todas las condiciones gubernamentales y políticas para fomentar mayor y mejor inversión extranjera y local; desburocratizar y minimizar la tramitología y establecer políticas que promuevan la competitividad, la eficiencia y sostenibilidad ambiental. Pero, repetimos, ninguna medida gubernamental funcionará si los indicadores de violencia no retornan al clima de tranquilidad que los salvadoreños vivimos en los años 60, 70 e incluso en los 80… Pese a vivir enmarañados en un conflicto fratricida.

Mayo 27 de 2019.

El presidente electo Nayib Bukele comenzó a twitear nombres de su futuro gabinete y a la fecha ha dado cuatro nombres, todos ellos de mujeres. Cualquier ingenuo podría decir que el equipo ministerial del próximo gobierno estará alejando enteramente de la misoginia. Pero no será así.

Para comenzar, las cuatro mencionadas, partiendo de la canciller y pasando por las ministras de Vivienda, Cultura y Desarrollo Local dirigirán carteras que han estado asociadas al sexo femenino, igual como sucede con los ministerios de Trabajo, de Salud o Economía. De los 8 ministerios que restan por nombrar titulares, hay que esperar si Bukele rompe los paradigmas y nombre a mujeres en los ministerios de Defensa, de Seguridad, de Obras Públicas, de Hacienda o de Agricultura.

Dudamos seriamente que Nayib llegue a nombrar al menos un 50% de mujeres en su gabinete, pues falta por colocar en puestos claves a sus hombres de confianza, entre ellos seguramente Mario Durán, Edwin Nuñez, Paul Steiner y por supuesto su hermano, Yamil Bukele.  Lo que si va quedando claro es el giro que dará el nuevo presidente a su administración, suprimiendo el único zoológico al que durante décadas chicos y grandes lograron conocer a cientos de animales. Convertir en parque lleno de imágenes de toda clase de fauna jamás será igual que ver en vivo y a todo color a un animal salvaje.

Quien quiera ver a un animal exótico tendrá que ir a Furesa o a cualquier otro zoológico que se instituya para cubrir la necesidad que seguramente dejara el Zoo del Modelo. Así de sencillo y onerosamente.

En cuando a convertir al Fondo Social de la Vivienda en banco, ya sabemos la triste relación de la banca, tanto privada como gubernamental, con el pueblo. Son instituciones de usura que solo buscan el enriquecimiento o aumentar la caja chica de algún funcionario.

Por supuesto faltan nombres y cambios como para atrevernos a dar una radiografía más exacta de lo que nos espera, para bien o para mal, a los salvadoreños. Ojalá que entre los futuros designados en puestos estratégicos no veamos a escorias del pasado o, dicho en palabras del propio Bukele, más de los mismos, como sería el caso de Walter Araujo o algunos diputados de Gana. Esperamos si, cambios como que el nuevo ministro de Hacienda anuncie una disminución al IVA, pues es el impuesto que más castiga al pobre, dado que un obrero o dependiente que gana 300 dólares debe pagar al fisco casi $ 40 dólares mensuales de ese pírrico salario.

En cuando a la presencia de la mujer en las decisiones de Estado trascendentales, podemos concluir que lo mismo ocurre en la Asamblea Legislativa. Las diputadas son nombradas para dirigir comisiones de poca confrontación, pues como en el resto de áreas gubernamentales todavía impera la misoginia, ya que las políticas de inclusión e indiscriminación en cuanto a género no dejan de ser retórica demagógica inventada por izquierdistas y populistas.

San Salvador, 13 de mayo de 2019.

En los comienzos del cine, más específicamente en 1916, David Wark Griffith produjo un filme épico titulado “Intolerancia”, película muda que nos habla de la crueldad del hombre hacia su semejante, crueldad que a diario observamos en El Salvador y que de tanto verla la percibimos como algo rutinario, aunque siguen siendo conductas desalmadas, tal como fue la agresión de Carlos Reynoldo Consuegra y su hijo adolescente a un joven, en la propia vía pública del bulevar Constitución.

La falta de tolerancia de los salvadoreños, con las debidas excepciones, tiene múltiples causas, sobre las cuales no vamos a profundizar, al menos en esta entrega. Pero si debemos ser enfáticos en situar como fuentes primarias de las conductas agresivas a la frustración acumulada que vive el salvadoreño común por la inequidad y corrupción galopante que promueven tanto los personajes políticos como la clase empresarial.

Preguntémonos como alguien no puede sentirse defraudado cuando ve que a un pastor lo capturan visiblemente ebrio y lo dejan libre al día siguiente, mientras a cualquier otro ciudadano le aplican la ley de las 72 horas. Cómo un ciudadano puede sentir que hay justicia y equidad cuando a una ladrona confesa, esposa de un expresidente acepta su culpabilidad de haber robado millones de dólares y como castigo solo le dan horas de ayuda a la comunidad, mientras a un pobre obrero por haber robado algunos dólares en carne le aplican todo el rigor de la ley y muchos años de cárcel.

Pero no solo eso, vivimos en una sociedad inmersa en torbellinos de factores estresantes, entre ellos los habituales congestionamientos vehiculares. Todo aquel que maneja en San Salvador sabe que conducir por la capital significa sudar, llegar a tarde a su destino y estar propenso a que algún energúmeno le choque su vehículo.  Todo lo anterior si bien es cierto no justifica golpear a un semejante, si explica el por qué encontramos en cada esquina a personas iracundas, a quienes posiblemente su jefe o su pareja le agravió, pero frente a la racionalización del caso no se cobran la ofensa con quien se las hizo, sino con quien no puede defenderse, entre ellos hasta el perro de casa.

Se ha dicho solapadamente que a la finalización del conflicto armado de los años ochentas le falto un detalle importante: curar las heridas psicológicas que deja una guerra. Ahí están los resultados de haber dejado de trabajar con la psiquis desquebrajada de la población victimizada y no haber satisfecho las expectativas por las cuales el pueblo simpatizaba con los grupos insurgentes. Ahora nos toca sufrir mucha intolerancia y grupos antisociales cuya única divisa es dañar a los demás, entre los cuales las principales víctimas son la gente pobre y humilde, pues tanto de la parte alta de los sectores poderosos como las pandillas de abajo hacen daños al indefenso, o como lo diría de forma casi poética Monseñor Romero, “La justicia es igual a las serpientes. Sólo muerde a los que están descalzos”.

29 de abril de 2019.

DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO

Celebrar el Día del Libro debería ser un festejo no solo universal o reducido a las élites intelectuales. La Humanidad entera está en deuda con los libros y debe a la escritura el hecho de haber pasado del primitivismo a la civilización. Por esa y muchas razones el 23 de abril debemos hacer una pausa en nuestras actividades y dedicar unas horas a la lectura de un libro. Sin embargo, abunda la gente que nunca lee ni quiere saber de libros y prefieren celebrar el Día de la Raza o el Día de las narices frías.

Sabemos que existe una confabulación perversa entre políticos y las clases económicamente dominantes para que nuestras sociedades, las de los países subdesarrollados, carezcan de apetito por la lectura. Por el contrario, nos han acondicionado para que un libro nos de sueño, para que la lectura sea aburrida, manteniéndonos alejados de las fuentes de sabiduría por excelencia.

Alguno se preguntará ¿por qué las élites dominantes han elaborado todo un sistema curricular para que los niños vean con desdén la lectura? La respuesta es simple y directa: Porque quien lee, piensa; quien piensa, busca cambiar su entorno; cambiar la realidad conlleva en países como los nuestros enfrentar la injusticia, le inequidad, la impunidad y la corrupción que nos tienen rezagados como sociedad.

Solo la gente pensante es capaz de reflexionar, organizarse y luego encontrar las tácticas  para cambiar un status quo malevolente a los intereses de la población. En el siglo XXI ciertamente ya no se queman los libros como se hace en la trama de Ray Bradbury “Fahrenheit 451”. La verdad, no hay necesidad, pues los libros se han vuelto una mercancía difícil de adquirir, al menos en su formato impreso. Pero además, los niños una vez aprenden a leer en el Silabario son preparados a renegar de la lectura de un libro.

La estrategia para alejar a los niños y jóvenes de la lectura es muy simple. Al escolar se le obliga a leer obras que no son propias de su edad, como por ejemplo El Quijote, de Cervantes; La Celestina, de Fernando de Rojas; el Popul Vuh y otras obras que si bien es cierto son joyas de la literatura universal, no son del entero gusto del lector infantil, como lo serán cualquier novela de Julio Verne o el Harry Potter de la británica J. K. Rowling, que son su magia ha permitido que renazca la avidez por la lectura de miles de niños suramericanos.

Vale recordar que el Día del Libro es el 23 de abril en honor a Cervantes, Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega, los tres fallecidos en 1616. También en un 23 de abril nacieron – o murieron – otros escritores eminentes como Maurice Druon, K. Laxness, Vladimir Nabokov, Josep Pla o Manuel Mejía Vallejo.

Al conmemorarse el Día Internacional del Libro solo se nos ocurre gritar: ¡LARGA VIDA AL LIBRO!, ya sea impreso o digital, pues sin él volveríamos a ser cavernícolas o al menos esclavos de quienes lograran por la fuerza atesorar bibliotecas y prohibir a los ciudadanos del mundo la lectura, tal como ocurre en el Mundo Feliz de Aldous Huxley, un mundo que de feliz tiene poco…

22 de abril de 2019

EL IRRESPONSABLE ISSS

El Instituto Salvadoreño del Seguro Social, el mismo al que un pobre obrero entrega parte significativa de su salario, muchas veces más de lo que gasta en agua y luz, se ha distinguido eternamente por ser una institución irresponsable, nociva e insensible a los intereses de los derechohabientes que, en resumidas cuentas son quienes sostienen los despilfarros y las malas praxis de quienes “trabajan”, así entre comillas, en el criticado ISSS.

Desde citas a seis meses o más de un año, entrega de medicinas que no curan, mala atención del personal de enfermería y pésimas condiciones hospitalarias, esta Instituto solo sirve, por ahora, para alimentar la sed de prestaciones de sus empleados, quienes viven reivindicando mayores salarios, más vacaciones, bonos y, créanlo, hasta que se le permita a los líderes sindicales poder llevar a familiares a puestos de trabajo dentro del ISSS.

La desfachatez de cómo el ISSS solo sirve para afectar descaradamente a quienes con sacrificio abonan mes a meses parte de sus salarios, sin recibir nada o poco y, en algunos casos, hasta daños a cambio. No hemos olvidado el sonado caso de mala praxis cuando a un paciente le cortaron la pierna sana en lugar de la enferma. O casos terribles como el descuido que llevó a la muerte al recordado Tito Carías, astro de la locución salvadoreña.

Ningún gobierno hasta ahora, desde los tiempos del PCN pasando por la Democracia Cristiana, Arena y hoy el Fmln han logrado sanar a este mastodonte malcriado con la clase trabajadora, su verdadero y único patrono. Esperamos, por el bien de miles de cotizantes que necesariamente deben visitar las clínicas del ISSS, que las políticas de atención, curación, citas y relaciones humanas cambien radicalmente con la llegada del gobierno de Bukele, pues los abusos son, como ya lo expresamos, descarados e intolerantes.

Deseamos, aunque por esos mismas irregularidades no seamos visitantes del Seguro Social y nos sometemos a costear médicos privados, que el ISSS se convierta en la institución a la que todo derechohabiente se sienta seguro, cómodo y garantizado de que cuando abandone cualquier clínica u hospital con el logo del ISSS, saldrá curado y satisfecho no solo de que ha recibido la atención esmerada que merece, sino también de que su padecimiento ha sido anulado.

Mientras llegue ese día que el Seguro Social sea realmente un lugar seguro para curar enfermedades, por favor ya no sigamos viendo esas esquelas en los periódicos en las que los laboratorios irresponsables que venden caras las medicinas al ISSS, cuando los medicamentos no llegan a las farmacias del ISSS en los tiempos estipulados tratan de desligar al ISSS del desabastecimiento. Yo como trabajador cotizante entrego mi aporte al ISSS y no a un laboratorio mercantilista de la salud, por lo tanto al único que debo culpar de cualquier desabastecimiento es la Instituto del Seguro Social.

La falta de medicamentos, la tardanza de programar citas, la pobre atención y el trato inhumano al paciente son parte de la incapacidad los burócratas que dirigen el ISSS y de los abusos de su personal. Una reingeniería y la colocación de personas comprometidas con un trato cortés y oportuno al cotizante podrán hacer la diferencia. Hace falta que el derechohabiente tenga voz y voto en esta institución. La organización de los cotizantes en torno al pésimo trato que reciben será determinante para cambiar el rostro de este parásito que carcome dinero y salud de los trabajadores. El cambio está en manos de quien sea designado por el futuro presidente.

Abril 10 de 2019

La Selecta, el equipo de todos los salvadoreños dentro y fuera del país, que no discrimina distinción social, sexo, edad, creencias o ideología, pasó a la Copa de Oro, pero fue, como muchas veces sucede en el fútbol, de manera atípica, con un desempeño que no debería reflejar los marcadores, pero como en los deportes lo que cuenta al final son los resultados, nuestro equipo sigue su racha ganadora.

Sin embargo, los ganes de la Selecta, para muchos con una fuerte dosis de sortilegio, merecen varias lecturas y, siendo positivos, todas ellas abonan a una perspectiva alentadora de nuestros seleccionados y su entrenador, el mexicano Carlos de los Cobos.

La primera lectura, la de cliché, es que no merece ganar quien mejor juega o domina un partido, sino quien mete los goles, y nuestra Selección de fútbol los metió, ya sea por cuenta propia o por errores garrafales de los equipos contrarios. Otros dirán, equipo que no los hace (los goles), lo ve hacer contra su propia portería. Y eso fue lo que precisamente le pasó a Guatemala, luego a Jamaica y por último a Perú.

Estos tres ganes al hilo de la Selecta, 3 a 1 a los chapines, 2 a 0 a los jamaiquinos e igual marcador a los peruanos, son en alguna medida engañosos, pues fue un equipo más defensivo que atacante y este sector el único jugadores que hizo méritos que precisamente el habilidoso Óscar Cerén. Lo de engañoso lo decimos sobretodo porque en la Copa de Oro deberá enfrentarse a equipos más efectivos.

Otra lectura que podemos tener de esta racha ganadora de la Selecta, es que cuando los equipos juegan con garra y entrega, aunque no sean mejores que el rival, consiguen que estos cometan errores que a la postre les llevan a la derrota. Si vemos la contundencia con la cual atacó Perú y los pases directos a portería, que el equipo inca haya perdido no resulta lógico.

Pero como dijimos líneas arriba, en los partidos no siempre gana quien más ataca o juega mejor, sino el equipo que mete los goles y, con autogoles o carambolas la Selecta los metió 3, 2 y 2 a sus rivales y con ello se llevó los triunfos y de remate, un conflictivo pase a la Copa de Oro. Al marguen del “cómo” se logran los resultados, esto se le llama efectividad.

El rendimiento en el fútbol se mide por goles, pero en la vida diaria puede tener múltiples aristas. En las empresas, esa efectividad se llama rendimiento. Y como en el deporte, no rinde más y mejor quien llega más temprano y se va más tarde, ni tampoco quien menos se levanta de su asiento o hace poca vida social, sino, sencillamente, quien se esfuerza en menos tiempo por producir más y con calidad.

Muchos empleados llegan a sus oficinas o industrias a calentar las sillas de sus escritorios y día tras días hacen agotadoras faenas de “ocho horas nalga”, pero con mediocres resultados en su producción. Sin embargo, satisfacen a las jefaturas siendo puntuales y estando siempre en sus butacas, aparte de que muchos son lisonjeros y serviles con sus jefes.

Ignoramos que cómo se desenvolverá la Selecta en sus próximas confrontaciones internacionales, pero dudamos que el sortilegio de los últimos tres partidos continúe, pues los hechizos siempre terminan, ya sea cuando el reloj dé las doce campanadas o cuando los rivales hagan su trabajo y no solo metan goles en abundancia, sino también le avienten a nuestra Selección un balde de agua fría que despierte a dirigentes, entrenador y jugadores para que hagan mejor su trabajo.

Marzo 30 de 2019

 MARZO 23

El proceso del magistrado Jaime Eduardo Escalante, acusado de agresión sexual en una pequeña de diez años, debemos analizarlo con la seriedad y amplitud que exige un juicio que por la oscuridad que rodea este caso, podría ser emblemático, tanto si al acusado se le comprueba el delito o bien si se demuestra que existe un intriga en su acusación.

Por lo que hemos visto, el Sr. Jaime Eduardo confía en que las pruebas confirmarán su presunta inocencia. La verdad es que toda persona aunque sea capturada, mientras un juez no le dicta sentencia se presume inocente, y no al revés como la sociedad lo viene haciendo, donde un ciudadano es detenido y desde ese momento y de forma mediática se le condena como culpable.

No hay duda que los hechos de agresión o acoso sexual inyectan morbo a las páginas de los periódicos y que su sensacionalismo es como un combustible fósil que carbura el incremento de rating en los telenoticieros, espoleando a la población para que haga valoraciones prejuiciosas y a priori. Algunos de estos casos se han vuelto como cacería de brujas, gracias al abanderamiento  de grupos feministas que dan como culpable a cualquier persona, aun sin haber sido llevada a juicio.

Pero en el otro lado de la moneda están los delincuentes de “cuello blanco”. Aquellos individuos que valiéndose de sus cargos cometen todo tipo de atropellos y sus fechorías quedan impunes. Por eso es que dijimos líneas antes que el caso del magistrado Escalante hay que seguirlo muy de cerca y conocer, cuando la Cámara Primera de lo Penal de San Salvador quite la reserva, cuáles son las pruebas reales y confiables que justifican o no la culpabilidad del denigrado.

Por ahora Jaime Eduardo solo ha dicho una palabra que sintetiza un supuesto complot; que su acusación es “una canallada”. Esto es, que es una conspiración de gente ruin para dañarlo donde más le duela: perder su libertad y ser desprestigiado públicamente. Habrá que averiguar –y quizá el magistrado lo sabe- cuál sería el móvil para que a una madre se le haya ocurrido urdir semejante trama e involucrar a una criatura tan pequeña como víctima.

Sea cual sea el desenlace de este caso judicial, sabemos que siempre habrá al final una mente retorcida. La del acusado, a quien debemos darle por ahora la presunción de inocencia, o la madre acusadora, quien podría como venganza o resentimiento de alguna naturaleza haber inventado tan abominable historia.

San Salvador, 23 de marzo de 2019.

No tenemos la menor duda de que desde que era alcalde hemos sido críticos de los berrinches y las falacias del ahora presidente electo; sin embargo, como no ha sido una invectiva injustificada o irracional, en cualquier momento podemos reconocer acciones positivas de Nayib Bukele y tampoco nos vemos obligados mucho menos ciegos para avalar que quienes son y serán oposición durante los cinco años de la administración Bukele hayan emprendido desde ya la desestabilización del próximo gobierno.

Nuestra posición la dejamos claro en el párrafo final de nuestra Reflexión del pasado 16 de febrero, cuando afirmamos que por muchos defectos que Bukele haya mostrado como candidato, tanto a nivel político como personal, todo salvadoreño está en la obligación de darle el beneficio de la duda. Los ciudadanos que no votamos por Gana tenemos que entender que Nayib será el presidente de todos y que no es congruente con los genuinos intereses del pueblo estarle creado desde ahora obstáculos al gobierno entrante para malograr su buen desempeño.

Consideramos que con Bukele no se augura un buen gobierno, pero de ser así que ese mal gobierno sea producto de las equivocaciones e ineficiencia no solo del propio Nayib, sino de quienes lo rodearán, pero no es correcto ni ético que la administración de Bukele no funcione bien por culpa de “cascaritas” que tanto el Fmln como Arena le han comenzado a poner en el camino.

Y para ser más concretos, no nos parece oportuno un aumento al Fondo para el Desarrollo Económico y Social de los Municipios. Ese 2% de aumento que equivaldrá a casi 100 millones anuales, puede parecer justo y hasta necesario para mejorar las condiciones de vida en aquellas comunidades donde las alcaldías no tienen muchos ingresos. No obstante esta evidente necesidad, vale preguntar a los legisladores que decretaron su aumento de dónde saldrá el dinero para financiar el nuevo Fodes.

Pero sobre todo, hay algo que debe preocupar a la ciudadanía: habrá más dinero para que los alcaldes hagan obras y den mejores servicios, sin embargo no se han revisado los mecanismos para evitar que gran parte de ese dinero vaya a parar a las cuentas personales de ediles, secretarios y otros concejales que, de forma abierta y obligatoria vienen cobrando porcentajes a los proveedores y consultores por cada proyecto ejecutado.

Por ahora, lo que quizá se busca es que los alcaldes tengan más dinero para la próxima campaña electoral del 2021 y que las obras, que serán más cosméticas y circenses, reditúen en votos. Mientras, los proyectos serán más costosos para el país y de baja calidad para los contribuyentes, endosando el nuevo aumento al Fodes mayor corrupción en licitaciones y contrataciones, aparte de poner en aprietos al nuevo gobierno para buscar de dónde saldrá el dinero para el agrandado Fodes. Lo que han hecho los diputados se califica en buen salvadoreño: “joder al nuevo gobierno”.

Marzo 10 de 2019

No es el número de un teléfono. Son las cifras en que podría delimitarse la cantidad de diputados. Podrían ser más, podrían ser menos. Qué más da. La cantidad no importa, porque no radica en el número de diputados la eficiencia, probidad y transparencia de sus actos legislativos

Si se eligen a menos de 84 que son ahora, el ahorro será pírrico si lo comparamos con el presupuesto general de la Nación. Esto no debe interpretarse como que ya no habrá de continuarse con las medidas de austeridad que comenzó el Dr. Norman Quijano, especialmente en cuanto a pagos de celulares, banquetes, viáticos y gasolina, reduciendo a su mínima expresión los costos por viajes al extranjero.

Siendo entonces que el número de diputados no puede ser la razón de una pobre gestión legislativa, quienes han mocionado la reducción de 84 a 60 curules, entre ellos la controvertida Milena Mayorga, lo mejor que pueden hacer estos “padres de la patria” es gestionar que se cambien los reglamentos internos, principalmente las normas que regulan el trabajo legislativo, primero para que cada diputado realmente devengue lo que se le paga y segundo para que “Juan pueblo” sepa de manera clara y directa qué es lo que hacen en favor del votante aquellos diputados que representan a su departamento.

Creemos que esto de reducir el número de diputados tendrá su origen en la guarida del golondrino mayor, quien pese a haber sido electo continúa generando show mediáticos con proyección clara a las elecciones del 2021, pues la idea inicial sigue siendo dominar los tres poderes. Lo extraño es que nadie ataca a los entes responsables de que en el Estado haya tanto desorden y corrupción, pues como decía el abuelo, “no es culpa del indio, sino de quien lo hizo compadre”.

La desfachatez de llegar incluso a sacar de un banco millones de dólares en bolsas para basura, no es otra cosa que la ausencia de controles de parte de instituciones como la Corte de Cuentas, la Superintendencia de Transparencia y la sección de Probidad de la Corte Suprema de Justicia, dependencias cómplices del saqueo de las arcas del Estado que operativamente han sido suplantadas por los trabajos de periodismo investigativo de diarios digitales como El Faro o la revista Factum.

Por supuesto que no debemos cerrar la discusión sobre la conveniencia o no del actual número de diputados, pero, como ya lo dijimos, no solo pensando en ahorros al fisco, sino que se profundice también en los mecanismos para seleccionar quiénes deben ser los representantes de cada uno de los catorce departamentos o si ya es hora de modificar los departamento por distritos.

Sobre lo que no tenemos duda y de lo cual ningún diputado o político ha hablado hasta la fecha, es de quitar por completo los cargos del inoperante Parlamento Centroamericano, dado que el Parlacen se ha convertido en cementerio de políticos en su ocaso o de parentelas sin oficio ni beneficio, con un salario de $ 4,200 dólares por hacer lo que todo mundo puede: nada.

Rafael Orantes. Marzo 2 de 2010.