AJEDREZ ELECTORERO DE NUEVAS IDEAS

La campaña electoral de 2019 no terminó con la elección del presidente Bukele. Continuó y sigue cada vez con más intensidad por todos los protagonistas activos y pasivos del espectro político. No extrañe que el jala y encoje entre el Ejecutivo y la Asamblea Legislativa en torno a la pandemia del covid19 sea parte medular del proselitismo descarado, campaña anticipada que también involucra principalmente a las bases del naciente partido NUEVAS IDEAS.

El proyecto original de Nayib Bukele al crear este nuevo instituto político no solo fue apoderarse del poder ejecutivo, sino buscar también el dominio total del órgano legislativo y a través de este elegir a los funcionarios de la Corte Suprema de Justicia, las distintas procuradurías, la Corte de Cuentas, la Fiscalía y cualquier otra institución “independiente” de elección de segundo grado.

Pese a desmarcarse de cualquier injerencia y engañar a la militancia de que el partido es de ellos, toda la estrategia electoral en Nuevas Ideas nace en la mente de su máximo líder, el mismísimo presidente Nayin Bukele, ante quien no se mueve ni moverá una tan sola pieza del partido, “su partido”, sin su aprobación.

Por supuesto que los militantes engatusados por el sofismo twittero de Bukele creen que vía Nuevas Ideas llegarán al poder, tanto municipal como parlamentario. Lo que ignoran, como muchas otras acciones inventadas en Casa Presidencial, es que los dados de las primarias en Nuevas Ideas están cargados a favor de los favoritos del presidente.

El oscuro proceso para escoger a los candidatos de confianza del presidente está diseñado de tal manera que aquel muchacho que habla con los extraterrestres ni siquiera Darth Vader o ET le podrán ayudar a conseguir su candidatura. Menos a aquel bloguero que opina que ser candidato es dar la oportunidad de oro al pueblo para elegir a una “eminencia” comunicativa como él.

Lo cierto es que los candidatos a diputados serán, en su mayoría, la gente de del círculo íntimo del presidente: familiares, amigos, socios, compadres, concuños y exempleados de sus empresas. Nayib sabe que a un ministro o cualquier otro funcionario del Ejecutivo lo puede echar el día que se le ocurra y no pasa nada.

Ya cesó a quien fue su primera Ministra de Salud, Ana del Carmen Orellana Bendek, pero a un diputado no puede quitarlo y sabe que muchos de quienes se están postulando como precandidatos son jóvenes y mujeres idealistas o vetustos y curtidos políticos gangueros como el exarenero Walter Araujo. Ambos grupos buscan afanosamente dos cosas: poder y dinero, lo que abunda en la Asamblea Legislativa. Pregúntele a Guillermo Gallegos, quien de chofer pasó a ser millonario.

Personajes como Conan Castro, la Choly o Suecy Callejas, los primeros en anunciar candidaturas, aprobadas por cierto, se suman a otros que no son funcionarios ni tampoco lo andan divulgando a los cuatro vientos, pero que también son seguros candidatos, como lo será el exarenero Marvin Aguilar, que seguramente llegará a la Asamblea pero jamás tendrá el protagonismo de Castro, pues su retórica no pasa de ser letrada pero romántica.

Con los candidatos para las alcaldías la cosa cambia un poco. Los requisitos son más puntuales porque en los municipios el presidente no tiene amigos de confianza ni familiares. Por lo tanto, esos “huesos” se los pelearán los militantes, excepto en algunas cabeceras departamentales donde habrá algunos designados de dedo. Sin embargo, el botín principal que es la Asamblea Legislativa no quedará a la deriva. Todo está fríamente calculado.

Lo bueno para quienes dirigen Nuevas Ideas, no solo para el presidente como dueño del partido, sino para su primo Xavier Zablah Bukele, Secretario General, es que los afiliados no son críticos ni desconfían de la verborrea de su líder o de quienes le rodean, así que no solo sudarán la camiseta celestina, sino que continuarán con su diatriba rayada de que “hay que sacar a los de siempre” o que “devuelvan lo robado”, cuando en sus propias narices están los mismos de siempre como la Comisionada Carolina Recinos y ya comenzaron a manifestarse los corruptos del actual gobierno muy a la usanza de los "de siempre".

Como dijo aquel, que no fue el Quijote, cosas veredes, Cid, que harán hablar las piedras…

Rafael Orantes. Julio 4 de 2020

 

NEPOTISMO GALOPANTE

Hace un poco más de un año, cuando el presidente comenzó a ejercer su mandato enviando una retahíla de twitter con un común denominador, ordenando el despido de decenas de familiares de prominentes funcionarios del gobierno de Sánchez Cerén, incluyendo a casi una docena de familiares del propio expresidente, la población vio con buenos ojos esa purga que barría con abusivas mañas de nepotismo de gobiernos anteriores.

Todo indicaba que la administración Bukele iba en serio contra la corrupción. Pero, esos twitter de “Ordeno el despido inmediato de…” solo fueron propaganda barata e ilusoria que pronto se derrumbaría como cartas de naipe puestas en fila, cuando el propio presidente Nayib Bukele comenzó a contratar a hermanos, primos, compadres, socios, cuñados y concuños en puestos de gobierno con jugosos salarios iguales o mejores a la vieja usanza de Arena y el Fmln.

Manteniendo el nepotismo en las más altas esferas gubernamentales: la primera línea de mando de ministros y presidentes de autónomas, pronto veríamos como esa práctica corrupta carcomería todo el aparato estatal, dispersándose a distintos niveles de mando, porque solo quien tiene el poder de decisión puede ejercer presión para que un hermano, primo, tío, suegro o cuñado ingrese a un puesto ejecutivo sin más talento que el lazo consanguíneo de quien lo recomienda.

El nepotismo genera dos tipos de deshonestidad: Quien es contratado por nexos familiares casi nunca es el servidor idóneo y capaz para el puesto, estafando las arcas públicas. En otras palabras, recibe un salario de los impuestos sin merecerlo, pues se sobrestima su capacidad por encima del padrinazgo. Segundo, impide injustamente que otro salvadoreño competente pueda aspirar a un cargo, solo por carecer del compadrazgo o vínculo familiar con un funcionario.

Más allá de lo dicho, la experiencia nos dice que quienes llegan vía express apadrinados por una llamada de alguien influyente se hinchan de ínfulas y se vuelven menos productivos de lo que son, al fin y al cabo, saben que “arriba” alguien siempre los defenderá, tal como ocurrió con la familia del Salvador Sánchez Cerén, que incluso una vez fuera del gobierno el expresidente siguió defendiendo la supuesta capacidad laboral de sus casi doce familiares en puestos de gobierno.

Ahora vemos como personajes con pasado oscuro como Carolina Recinos, la flamante Comisionada Presidencial para Operaciones y Gabinete de Gobierno coloca a sus hermanos en puestos ejecutivos en distintas dependencias. A Orlando Recinos lo pone como gerente en Bandesal; a Emilia Recinos la coloca como Cónsul en Charlotte, Carolina del Norte, Estados Unidos; a Julio Recinos lo pone como Gerente de Seguridad del CNR; su esposo Arnoldo Bernal es embajador en Rusia y, por su precaria preparación, a Susana Recinos le consiguió un préstamo de más de $ 22 mil dólares y un local dentro del Ministerio de Hacienda para que ponga un comedor. Nos imaginamos que otros funcionarios de esa cartera de estado también influirán para que tenga clientes fijos con descuento en planilla. Así, da gusto ser emprendedor. Aunque más bien diríamos gañan.

Juan Pablo Durán, presidente del Banco de Desarrollo de El Salvador, institución donde fue colocado Orlando Recinos, dijo con poca seriedad que el hermano de la Comisionada Carolina Recinos ingresó al banco por sus propios méritos, sin apoyo de su hermana. Esa explicación es una clara ofensa a la inteligencia del pueblo, pues ya se conoce el modus operandi de los funcionarios del actual gobierno, que para evitar que se les asocie al nombramiento de algún familiar los colocan en dependencias lejanas a su campo de acción.

Siempre es nepotismo, sin importar que el primo, hermano, tío, esposo o cuñado de la funcionaria Carolina Recinos no labore en Casa Presidencial o más específicamente en la dependencia que ella maneja. La táctica es “yo manejo el ministerio de X, que mi hermano sea contratado en el ministerio de Y” o en cualquier otro ministerio o institución, lo más lejano al que maneja el funcionario corrupto, porque con el perdón de Carolina Recinos, que sus hermanos hayan sido contratados teniendo el nivel de poder que ella ostenta solo tiene un nombre: CORRUPCIÓN igual o más descarada que la de los gobiernos anteriores.

A quienes todavía recuerdan los pomposos twitter de Bukele ordenando destituir a funcionarios familiares de la alta jerarquía del Fmln, hoy habrá que decirles que esos fueron últimos días de nepotismo y primeros de lo mismo. El que entienda, que comprenda.

Rafael Orantes, 27 de junio de 2020

 

VÍCTIMAS DE LAS PARADOJAS

Vemos a la gente sufrir y sentimos lástima o, en el peor de los casos indiferencia. Vemos a la gente regocijarse y sentimos agrado o, el peor de los casos, tristeza o envidia porque nosotros no tenemos la misma suerte. Son fluctuaciones de nuestra naturaleza humana que a nadie deben sorprender.

 Admiramos a las divas del espectáculo como seres de otro planeta. Reverenciamos a los astros del deporte, a quienes vemos como superestrellas inalcanzables e inimitables. Sin embargo, detrás de cada nombre dorado colocado en una marquesina existen muchas veces oscuros episodios, tan deprimentes que convierten las vidas de humildes mortales en cuentos de hadas.

 La verdad es que caras vemos y corazones no sabemos. A muchas personas les ocurre la del payado, que ríen por no llorar, y no hablamos de quienes con justa razón deberían llorar porque no encuentran razones para reír, sino de gente que aparentemente lo tiene todo, pero carecen de lo sustancial: salud y felicidad, dos valores que parecen estar íntima y reflejamente articulados.

 

En estos días de encierro vimos en la televisión la historia de Olivia Newton-John, la figura femenina de “Grease”, una de las películas más taquilleras de los años 80. La misma que dos años después filmara “Xanadú” y luego grabara el mega hit “Physical”.

Desde 1963, cuando tenía 15 años, Olivia fue entrelazando su carrera de cantante con la de actriz. Aunque tenía 30 años cuando en 1978 filmó “Vaselina” junto a John Travolta, en la pantalla parecía una jovencita de 20, dado a un rostro “babe-face” que la ha identificado casi toda su vida.

No se puede negar que Olivia Newton-John es una de las más importantes celebridades de Australia y de Inglaterra, pero detrás de esa estela de éxitos musicales y triunfos fílmicos subyace una secuela de tragedias y sinsabores personales que, estamos seguros, muy pocos quisiéramos vivenciar.

Olivia Newton ha vivido una perenne proximidad con el cáncer. Su hermana Rona muere de esta mortal enfermedad, igual que su padre, quien fallece el mismísimo día que a ella le confirman que también sufre cáncer de mama. Su vida sentimental ha sido todo un desastre. Los hombres que la amaron fueron dejándola quizá porque a ella siempre le ha importado más su carrera que su vida marital.

Hay, como vemos, un tremendo desbalance entre su vida privada, toda una tragedia, y su vida artística, todo una victoria. Alcanzar y mantener la fama muchas veces cobra precios exorbitantes, tan caros que suenan a desdicha y que solo las mieles de la fama son capaces de permitir que una persona soporte estoicamente su desgracia personal.

Después de ver la historia de Olivia Newton-John hemos creído que vale la pena reflexionar sobre nuestro afán por ser exitosos profesionalmente, en detrimento de nuestra familia y más cercanos allegados, incluso de nuestra pareja. No podemos morir en el intento de vivir. Debemos dejar de ser víctimas de las paradojas.

Lo decimos en nuestro libro “LA MARATÓN DE MI VIDA”: “Quienes piensan que a mayor dinero mayor bienestar, olvidan que el dinero no pasa de ser otro objeto que tiene un valor relativo y que con él se adquiere únicamente lo barato y fácil. En un desierto, un vaso de agua vale más que cien millones de dólares. Ante un cáncer, ninguna fortuna es la solución.

Vale recordar al respecto las paradojas de George Carlin, quien plantea que hoy se compra medicinas, pero no salud; se compra el espectáculo, pero no la alegría; se compra un esclavo, pero no a un amigo; se compra una mujer, pero no a una esposa; se compra una casa, pero no un hogar; se compran alimentos, pero no el apetito; se compran diplomas, pero no cultura; se compran libros, pero no inteligencia; se compran escuelas, pero no educación; se compran tranquilizantes, pero no la paz; se compra la indulgencia, pero no el perdón; se compra la Tierra, pero no el Cielo.”

Rafael Orantes. 20 de junio de 2020

 

UN ÁRBOL, UN LIBRO Y UN HIJO

Fue el prócer cubano José Martí quien dijo: “hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro”. Y vale decir que ese orden puede afectar el resultado, pues muchas personas fracasan porque invierten el orden y los hijos en lugar de ser una bendición se vuelven una carga tan pesada que nunca les da la oportunidad de tan siquiera plantar un árbol, mucho menos escribir un libro.

Martí, quien además de ser escritor y político fue un destacado filósofo, imprime a la frase sobre la que reflexionamos un halo de trascendencia universal, poniendo con ello énfasis en que lo que hacemos y pensamos es el fiel testimonio de nuestro paso efímero por la Tierra.

No dejar un hijo, no tanto como no escribir un libro o sembrar un árbol, es como si nunca hubiésemos existido. Muere con nosotros nuestra estirpe. Solo basta imaginar que toda una generación no tuviera hijos. Peligraría la raza humana, problema del que carecemos los salvadoreños, pues tenemos una demografía muy productiva.

Sin embargo, esa fecunda reproducción ha mantenido en la miseria a muchos niños, quienes al crecer no han logrado satisfacer sus necesidades más elementales, pues como nunca antes, tener un hijo en estos tiempos y en el ambiente precario de la economía salvadoreña es toda una hazaña y en la mayoría de veces una irracionalidad.

Con lo anterior no sugerimos en lo mínimo conductas de castidad propias de la era victoriana, mucho menos el aborto que no es otra cosas que asesinato, sino más bien prevenir los embarazos no deseados, pues nunca antes los anticonceptivos habían estado tan disponibles para vivir una sexualidad plena al margen de la procreación.

No obstante, vemos como sube cada vez más la tasa de preñez en niñas y adolescentes, víctimas de hombres insensatos, padres irresponsables que no asumen con hombría su rol y la sociedad tampoco ejerce ningún castigo ejemplar sobre la evasión de su papel paterno.

Afortunadamente hay –me incluyo, lo digo con modestia- padres que hemos hecho y hacemos todo el esfuerzo para cumplir cabalmente nuestra función y nuestros hijos e hijas lo reconocen, aunque ese no es el punto, pues un hijo no es un árbol del que un padre debe esperar frutos para sí. Lo importante y quizá el mejor premio que todo padre responsable debe aspirar de parte de sus crías, es que crezcan como ciudadanos con valores y competitivos.

Lo anterior conlleva que un “buen” padre no deberá dar solo abrazos y castigos oportunos para prevenir malas conductas posteriores, sino también proporcionar educación de calidad, alimentación sana y valores con el ejemplo diario y no con verborreas baratas.

Vayan para todos los padres que merecen con propiedad un festejo en su Día, nuestras felicitaciones por demostrar que padre no es quien engendra, sino el que cría y educa con amor a sus hijos.

Rafael Orantes, junio 13 de 2020

 

 

NO NOS HAGAMOS TARUGOS

Inicio mi Reflexión de esta semana citando al francés Auguste Comte: “Sólo hay una máxima absoluta y es que no hay nada absoluto”. Menciono este pensamiento de uno de los más respetados filósofos del siglo XIX y autor del positivismo, para que tengamos como referencia que para cualquier juicio de valor debemos anticipar que TODO tiene grados, que nada es absoluto, sino más bien relativo y en lo social sumamente subjetivo.

Dicho lo anterior, cualquier análisis del primer año de gobierno de Nayib Bukele que se presuma equilibrado deberá poner en la balanza lo positivo como lo negativo; desafortunadamente quienes se preocupan por valuar al presidente Bukele lo hacen casi forzados más por sus emociones, prejuicios e intereses mórbidos producto del fanatismo y la propaganda política.

Como toda persona y como todo esfuerzo colectivo, la administración del presidente Bukele ha tenido sus aciertos en su primer año y de igual manera muchas equivocaciones. Nada fuera de lo normal, excepto por la toma del recinto legislativo el 9 de febrero, que marcó un punto de inflexión en lentificar el progreso de la democracia en El Salvador.

Creo que no es lo hecho o dejado de hacer en este primer año lo que nos debe interesar, sino lo que pueda estar por venir. Ciertamente el primer año es un lapso de acomodo para cualquier gobierno, hasta para el más “cool” del mundo. Es el tiempo para que hasta el menos pensante vaya apreciando el devenir de una administración durante los siguientes años de mandato.

Aquí está el quid del problema con el presidente Nayib o, como le llama don Miculeón López, “ño” Bukele. En este primer año ha habido, dicho con un aforismo, “mucho ruido y pocas nueces”. Nunca han parado las acusaciones ni excusas.

Vale cuestionarnos, hasta cuándo los 20 años de Arena y los 10 del Fmln seguirán impidiendo que el presidente postulado por Gana, un partido escindido de Arena fundado por el convicto Tony Saca, asuma el control no solo de sus éxitos, sino también de sus fracasos.

Por un momento imaginemos a un alto ejecutivo recién contratado por Coca Cola o General Motor para revitalizar a la compañía, que pase su primer año como Gerente General diciendo que nada funciona porque el anterior diligente dejó una desastrosa empresa. Ni pensarlo.

Recordemos que quien aspira a la presidencia de un país sabe lo que tendrá que manejar y las dificultades que tendrá que soslayar. Como dijo María Expropiación Petronila Lascuráin y Torquemada de Botija, “NO NOS HAGAMOS TARUGOS (personas de rudo entendimiento)”. Entendamos las señas, no esperemos los palos.

7/06/2020 

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 REFRANES Y COVID19

La falta de consenso entre los poderes Ejecutivo y Legislativo tienen a la sociedad salvadoreña de hinojos. Hay mucho que reflexionar al respecto, pero sabemos que habrá muchos doctos en análisis de coyuntura política que verterán sus opiniones, tanto a favor del Presidente como de la oposición. Por lo tanto, para variar queremos dedicar nuestra reflexión para cavilar sobre un tema que si bien no es trascendental, si nos parece curioso.

Nos referimos al refranero popular en relación a un hecho calamitoso como la pandemia que nos agobia. Ciertamente los refranes dejaron de ser populares para las nuevas generaciones, pero considerando que la inmensa mayoría de nuestros lectores son gente joven que no pasa de los 30 años, justificamos referirnos a ellos como un dato de interés cultural.

Nuestros abuelos, de quienes los mayores de 50 años heredamos muchos de los refranes que conocemos, se referían a estos aforismos casi como verdades absolutas. De hecho, hasta existe un refrán para validar esto último: “Decir refranes es decir verdades”. Y vaya que nuestro ancianos tenían mucha razón, pues cada refrán encierra una relación no solo lógica, sino que también sensata que nos permite ver los problemas de una forma pragmática y proactica.

Por supuesto que muchos de nuestros abuelos e incluso nuestros padres nunca conocieron esas rimbombantes palabras que hemos subrayado, pero no por ello dejaron de aplicarlas en sus vidas tanto personales como laborales, lo que explica de alguna manera que hayan tenido vidas longevas, pues no estaban sometidos infundadamente al agobiante estrés.

Como se trata de explicar o razonar como debemos enfrentar el coronavirus inspirados en refranes, va el primero:

“Después de una tormenta vienen la calma”: Este refrán nos enseña a no desesperar cuando surge una situación problemática o difícil. Los problemas siempre pasan y dan lugar a tiempos de bonanza y alegría. El covid19 pronto será historia y las generaciones presentes contarán historias dramáticas o quizá anecdóticas.

Veamos el siguiente. “Dios aprieta pero no ahoga”. ¿Se ha preguntado, mi eximio lector, ¿cómo sería la vida sin desafíos? La vida nos pone a prueba para que demostremos que somos la especie dominante sobre la Tierra. Que pertenecemos al Reino Animal, pero somos los únicos seres ra-cio-na-les.

Este siempre me ha gustado. “No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”. Y en este terrible caso que vivimos, el mensaje es que tarde o temprano la pandemia del coronavirus acabará, ya sea porque los científicos encuentren la cura o la vacuna que la prevenga o, en el peor de los casos, que la persona se enferme, supere el virus o se muera. Pero la amenaza siempre termina. Los virus no son problemas dicotómicos como la ética o la filosofía.

Veamos el último: “Lo que no mata, engorda”. Todo aquel que logre salir avante de esta pandemia, que será el 98% de los contagiados de menos del 0001% de la población mundial, se hará más fuerte y disfrutará mejor la vida, pues habrán superado una de las peores amenazas de este siglo.

Hay más refranes para reflexionar, pero solo colocaremos uno a manera de cierre y sin comentario, pero en espera de que cada quien lo tome muy en serio: “A mal tiempo, buena cara”.

Rafael Orantes, 30 de mayo de 2020.

 

ACOSO A LA PRENSA

Nada extraño es que el presidente Bukele, el dictador más cool del mundo, atente contra la libertad de expresión. Decimos esto porque si él ataca a los poderes formales del Estado: Corte Suprema de Justicia y Asamblea Legislativa, ¿qué no puede hacer contra los demás estamentos de la sociedad? Lo que él parece olvidar, porque resulta que el líder de Nuevas Ideas es muy olvidadizo, es que la prensa en su conjunto es acertadamente el “Cuarto Poder”.

La historia es rica en ejemplos de cómo quienes atacan a la prensa terminan irremediablemente mal. La gota que rebalsó el vaso de la tolerancia y que botó al tirano de Anastasio Somoza fue precisamente el asesinato de un periodista. Y un periodista destapó el urdimbre de corrupción en el conocido caso Watergate que hizo renunciar al presidente Nixon.

El presidente Nayib Bukele no sólo desmerita el papel orientador y fiscalizador de la Prensa, sino que ataca y se burla de aquellos periodistas que representan medios insubordinados a sus caprichos, que afortunadamente en el caso salvadoreño son la mayoría, pues los medios serviles son aquellos que el mismo presidente ha creado, encabezados por La Britany.

El más reciente ataque a la prensa fue para El Faro, representado por el joven periodista Nelson Rauda, quien al preguntar al mandatario sobre su reunión con los principales magnates salvadoreños causó escozor a Bukele. La pregunta de Rauda se justifica porque muchos ciudadanos se preguntan por qué el presidente se reúne con los hombres más ricos del país para buscar soluciones al tema de la pandemia versus la economía y no lo hace con los gremios empresariales, diputados y otras fuerzas vivas del país, incluyendo sindicatos y representantes comunales.

Pero el ataque contra Nelson Rauda no terminó el día de la conferencia de prensa presidencial. Ha continuado con una campaña sistemática de agresiones que la Asociación de Periodista de El Salvador –APES- denomina “acoso digital”, realizado por los distintos trolles que financia Casa Presidencial y el mismo Partido Nuevas Ideas.

De acuerdo a la denuncia de APES, “luego de esa conferencia aparecieron cuentas falsas en Twitter con el nombre del periodista, videos, imágenes, críticas y difamaciones desacreditando el ejercicio periodístico de Rauda”.

Lo aterrador es que estos ataques, no solo a periodistas, sino al mismo parlamento (9 de febrero, 2020), a la CSJ, a la Fiscalía, a gobiernos vecinos, a organismos internacionales podrán agudizarse y volverse acometimientos frontales si el Partido Nuevas Ideas logra mayoría simple en el Parlamento, lo que llevaría a que Nayib lograra de forma “democrática” adueñarse de las demás instituciones, pues son los diputados quienes eligen a los magistrados no solo de la Corte Suprema de Justicia, sino a los de la Corte de Cuentas y Tribunal Supremo Electoral, así como a todos los procuradores y al propio Fiscal.

El Salvador ya no tendría instituciones interventoras, sino lacayos al servicio personal de un dictador; el pueblo, entonces,  incluyendo quienes ahora aplauden todos los exabruptos que hace el presidente, no tendrá quien vele por sus derechos ciudadanos ni la prensa podrá denunciar ningún atropello del Estado, esto último incluye que las cuentas de Facebook, Twitter y otras redes sociales también serán controladas.

Como dice el adagio de Alberto Moravia, “los votantes no se sienten responsables de los fracasos del gobierno que han votado”, si no, pregunten a cualquiera que votó por Mauricio Funes si en algo tuvieron culpa al elegir a un tipo que siempre fingió ser un paladín, pero que toda la vida actuó con intolerancia y mezquindad.

Como comunicadores solo nos preocupa una cosa en torno a las actitudes del presidente Bukele, que es peligroso tener razón en nuestras críticas, especialmente cuando es un gobierno que comete muchos desaciertos y no tolera la crítica ni la disensión.

Rafael Orantes, 23 de mayo de 2020.

“La sensatez a veces se oculta, pero aparece en los momentos menos esperados… ¡Siempre oportuna!”

                                                                  Aristarco Alonso Morantes

Lo venimos enfatizando. Cada día estamos cada vez más atomizados como sociedad. Conceptos como asertividad, proactividad, tolerancia y empatía son palabras vacías y hasta absurdas para la mayoría de salvadoreños, que frente a la frustración, el engaño o la insatisfacción de necesidades sociales responden de manera irracional.

Duele decirlo, pero hay que darle la razón al controversial periodista deportivo mexicano David Faitelson, que tildó de loca a nuestra afición y dijo que nunca volvería a El Salvador, quien por cierto ya se disculpó de uno de sus tantos exabruptos contra nuestro país. Pero no solo los aficionados están desequilibrados emocionalmente.

Lo están los políticos como si estuvieran en una competencia del lazo, de aquel que hale más fuerte y haga caer en el lodo a su contrincante gana. El órgano Ejecutivo contra la Asamblea, la CSJ, el Procurador de Derechos Humanos, Amnistía Internacional y ahora contra la empresa privada. Guste o no, ANEP es el gremio más grande y representativo de los empresarios salvadoreños. Es falso que solo sean los Simán, los Poma, los Murray Meza o los H. de Sola quienes manejan la industria y el comercio salvadoreño.

¿Dónde queda la pequeña y mediana empresa, los emprendedores que aspiran a crecer económicamente y volverse generadores de empleo? Mientras el gobierno y quienes lo representan solo constituyen gasto para el erario público, la sociedad civil y los empresarios generan los impuestos que, desafortunadamente en la mayoría de casos son dilapidados y hasta malversados.

Lo que el presidente Bukele debe recordar es que históricamente los gobiernos que atacan al empresariado siempre terminan mal, salvo que cambien radicalmente las reglas del juego, como sucedió en Cuba, Vietnam, China continental y ahora en Venezuela, donde la Empresa Privada es nacionalizada y la maneja a su antojo el Estado. Esto sencillamente porque quienes generan riqueza solo son dos sujetos: quien invierte y maneja una empresa, llamado acertadamente empresario, y los trabajadores que son la fuerza física y mental que terminan produciendo a cambio de una estipendio.

En la teoría marxista ambos componentes son denominados “burguesía” y “proletariado”. El segundo término inspirado en el sinónimo de hijos, “prole”, pues en el capitalismo original de la Revolución Industrial inglesa el obrero que tenía más hijos y que los sumaba a su mano de obra era el más “estimado”, aunque el término exacto es “explotado”.

Hasta hoy ningún gobierno que genere bienestar es porque se ha metido a empresario. El Estado tiene como función legislar por medio de la Asamblea Legislativa, dictar justicia a través de la Corte Suprema de Justicia y administrar los recursos producto de la tributación por medio del órgano Ejecutivo.

Volviendo a nuestra patética situación de hoy, mayo del 2020, decíamos que los salvadoreños nos hemos vuelto poco empáticos. En palabras chocarreras, “nos vale verga el mal ajeno”. Poco nos importa la situación económica, espiritual, fisiológica y psicológica del vecino. Si es burócrata del Gobierno o empleado de una empresa que sigue cancelando al día sus salarios, con más razón. Gritan que la cuarentena llegue hasta agosto, pues quienes reciben mensualmente su paga están “a gusto”.

Por un momento debemos pensar no solo en nuestros casos particulares, sino también en aquellos salvadoreños, que son la inmensa mayoría, que comen de lo poco que ganan en el día a día. Si no vendieron, no comieron. Son los olvidados de todo; de seguridad social, de pensiones, de aspiraciones académicas… hasta los relegaron de los $ 300 dólares.

Indudablemente que el gobierno y más específicamente el presidente Nayib Bukele tiene frente a sí una de sus mayores encrucijadas, más aciaga que la vivida cuando se estaba quedando sin partido que le abanderara su postulación presidencial. Debe decidir en corto tiempo cómo equilibrar dos desafíos que si no son manejados con mucha sabiduría harán desastres al país: el desborde de la pandemia del covid 19 y el quiebre de la economía con secuelas insospechadas.

Como vamos, cerrada casi toda la productividad, pues los bancos y farmacias no son productivos ni dan empleos masivos, ya comenzamos a ver los estantes de los supermercados cada vez más vacíos. O sea, ya no será problema de dinero para quienes reciben sus salarios, sino de acopios. Y para quienes no pueden trabajar será un verdadero holocausto con secuelas irremediables, particularmente en los niños.

No queremos ver escenas dantescas como las que nos espantaron hace décadas de los hambrientos de Biafra. Más que seres humanos eran esqueletos deambulando en busca de lo que fuera para mitigar el hambre. Gente como la de aquella terrible fotografía donde los buitres se comen vivo a un hombre famélico, sin que el fotógrafo hiciera nada más que seguir tomando fotos. Con el tiempo supimos que ese desalmado fotoperiodista se suicidó, víctima del remordimiento.

En fin, algo tendrá que ceder el presidente, pues no es lógico que medio mundo esté equivocado y sea únicamente él quien tiene la razón. Sus pleitos diplomáticos con Venezuela, México, Guatemala, Honduras, Ecuador, Nicaragua y más recientemente con Costa Rica; su descalificación de los consejos del Colegio Médico y su propio temperamento impetuoso nos hacen dudar de que el drama de la pandemia y el hambre tengan un final feliz, aunque como diría el personaje Aristarco Alonso Morantes en una novela, “La sensatez a veces se oculta, pero aparece en los momentos menos esperados… ¡Siempre oportuna!”

Rafael Orantes, mayo 16 de 2020.

FABRICANDO POBREZA

Gentepoderosa.com nació dentro de un ambiente universitario/académico. Sabemos que la mayoría de nuestros lectores son jóvenes no solo letrados, sino con algún nivel de conciencia y madurez política, esto último nada que ver con ataduras partidistas, pues hemos comprobado dentro de las aulas y en los pasillos de las universidades que los estudiantes del nivel superior son bastante ajenos a la militancia partidista.

Por eso nos gusta y nos esforzamos por lograr que nuestras reflexiones sean lo más objetivas que se pueda, no por ello quedar como pensadores en limbo ni mucho menos como veletas sin rumbo ni posición, pues eso también sería frívolo y nos colocaría en una situación de mediocridad. Claro está que debemos asumir una posición clara y definida, políticamente hablando.

Lo anterior nos lleva a mantener distancia de quienes abanderan una engañosa línea neutral, conocida dentro del espectro político-partidista como “centro”. Para nosotros no existe ese enfoque intermedio, salvo que se justifique por medidas meramente mercadológicas con el fin de atraer a votantes insatisfechos con los partidos de derecha (Arena, DC, PCN) o de izquierda (Fmln, Cambio Democrático).

Si observan, no mencionamos a GANA, pues es el típico ejemplo de un partido sin bandera ideológica, pero con peligrosas intenciones mercantilistas. GANA fue fundada por el reo convicto Tony Saca, de ingrata recordación, al igual que Mauricio Funes y que casi todos los presidentes de los ochentas a la fecha. GANA es un partido enemigo del pueblo, pero muy amigo de quienes tienen el poder político y económico, lo que explica su expedito “room service” a Nayib Bukele cuando este necesitó un medio para acceder a la presidencia.

Como periodista y académico, al referirnos a temas de política y analizar todo el engranaje que mueve a nuestros funcionarios, reconocemos que todo lo que el ser humano hace es de alguna manera imperfecto y que todo lo que piensa lleva cierta carga de subjetividad, quizá no tan descarada como en el caso de las opiniones políticas partidistas y menos aún de funcionarios populistas.

Pero, repetimos, intentamos en lo posible un enfoque imparcial, pues quienes leen nuestro sitio Web no son nada tontos, ya aprendieron en el colegio o en la universidad que las acciones políticas, simples o complejas, siempre tienen una finalidad muchas veces subrepticia. Esto nos lleva a replantear una curiosa interrogante: “¿Cuál es la finalidad real del presidente Bukele de tratar de ahogar la economía salvadoreña? Todo indica que es una estrategia maquiavélica, propia de caudillos izquierdosos que destruyen las economías para que aumente la extrema pobreza.

Hay dos indicadores de que habrá mucho más pobres que nunca en El Salvador. El desempleo y la destrucción de fuentes de trabajo, dos señales que están relacionadas dialécticamente. Bukele es de izquierda, aunque él se vende como de ningún rumbo, pero hay frases y acciones que delatan esta afinidad ideológica. Una de ellas su mensaje a Salvador Árias, uno de los más ortodoxos del Fmln. Cuando Árias falleció, el mensaje de Nayib fue “Hasta la victoria, siempre”.

La izquierda se viene caracterizando por atacar ferozmente a la empresa privada. Eso ocurre en Cuba, Venezuela, Nicaragua y en otros países con personajes socializantes. Por qué multiplicar la pobreza, se preguntará más de alguno. Sencillamente porque los gobiernos tienen en los pobres su mayor caudal de votos, no solo por ser pobres, económicamente hablando, sino porque también es un segmento de la población abismalmente ignorante.

Hasta ahora, no solo en El Salvador se vislumbra que el presidente Bukele va camino a una dictadura. The Economist, quizá el más prestigioso medio financiero de Inglaterra ha escrito que “el presidente Bukele se perfila como el primer dictador milenial”. Esta afirmación se basa en la toma militar de la Asamblea Legislativa a principios de este año y ahora porque ha ordenado “arrestos arbitrarios, llevando a miles de personas a estar en condiciones inhumanas, insalubres y hacinadas” en los mal llamados albergues, pero que poco falta para que sean consideras mazmorras.

Rafael Orantes, mayo 9 de 2020.