ERRAR ES DE HUMANOS, CORREGIR DE SABIOS

Ha sido una semana intensa, rica en evidencias para quienes estudian el comportamiento de los pueblos desesperados. Sociólogos, antropólogos, psicólogos, economistas y los mismos politólogos han tenido suficientes demostraciones de la reactividad caótica de los salvadoreños. Los tumultos frente a los CENADE fueron respuestas fácilmente predecibles, menos para el presidente Bukele.

Comentando esas trifulcas de las muchedumbres buscando confirmación de que eran merecedores de los $ 300 ofrecidos por el Gobierno, alguien dijo de forma burlesca, “si hacen desvergues tratando de comprar donas al 2x1 en septiembre, que no se esperaba que hicieran por 300 dólares…”. Es que los salvadoreños hacemos molote cuando de recibir algo gratis se trata.

Por mucho que el Gobierno minimice ahora lo ocurrido en todos los Cenade del país, esa masiva convocatoria del presidente Bukele ha puesto en riesgo lo estricto o no que haya sido la cuarentena del lunes hacia atrás, pues además de reunirse miles de personas tan cerca una de otra, la mayoría de los peticionarios del bono no mantuvieron las medidas protectoras pertinentes como usar mascarillas adecuadas, guantes y la distancia reglamentaria de metro y medio.

Ya se sabía que serían miles los salvadoreños que quedarían fuera de las listas de beneficiados, dado que estás fueron tomadas de colectividades específicas como pescadores, veteranos de guerra y músicos o de condiciones muy determinadas como el consumo de energía. Pero cientos de miles de compatriotas ni siquiera DUI tienen mucho menos un trabajo definido.

Ciertamente el presidente Nayib tuvo la valentía de reconocer el error. Pero un gobierno sensato no solo acepta que se equivocó, sino que busca las auténticas fuentes de ese error para que no se vuelva a cometer de nuevo, incluso en otras formas y momentos, acudiendo de ser necesario, y en este caso lo es, a expertos con más pericia en determinados campos.

Lo sucedido a inicios de semana es que el problema lo pudo visualizar con detalle un sociólogo o psicólogo, pero el mayor desafío que enfrentamos obviamente no es de esas ciencias que hemos mencionado, sino del campo de la medicina. Hay que escuchar entonces a los médicos y particularmente las recomendaciones puntuales que el Colegio Médico vaya haciendo a medida surgen nuevas necesidades.

Ya se dijo clara y acertadamente que el presidente Bukele es inteligente y sagaz, pero de salud todo indica que es un verdadero neófito y en estos momentos no hay lugar para ir aprendiendo, mucho menos equivocarse, pues es la salud de miles las que está en juego. Ojala recuerde el presidente Nayib Bukele que errar es de humanos, pero corregir es de sabios… ni siquiera de presidentes.

4/04/2020

TIEMPOS DE CRISIS, TIEMPO DE OPORTUNIDADES

No hay duda que tenemos un presidente atípico, cuya notoriedad histórica solo será posible luego de sus cinco años de gobierno, que muchos esperamos solo sean cinco, incluso con cualquier genialidad que haga durante su mandato. Atípico, decimos, porque mezcla filosofía y pragmatismo en sus discursos, muchos de los cuales son contradictorios, pues dice una cosa y luego aparece otra, afirma una cosa y luego vemos otra en la realidad cotidiana.

Pero muy pronto aparecen los twitts del presidente dando una justificación a esos “errores” que más bien parecen exabruptos, y no de forma no sensata, sino más bien con mucha argucia pero que con ese halo filosófico de su elocuencia, quienes lo escuchan quedan siempre alelados.

En un país de inequidades e injusticias, donde tradicionalmente los grandes administradores de la economía han estafado al obrero por décadas, el mensaje de Nayib dirigido a los empresarios resultó no solo interesante, sino que desafiante y nos recordó una frase popular que dice: Era un hombre tan pobre, pero tan pobre, que lo único que tenía en la vida era mucho dinero.   

Bukele le recordó a la clase empresarial: “Ustedes tienen dinero para 10 o 20 vidas. No tienen tiempo para gastárselo todo. Piensen en vivir. Piensen en que cuando ustedes necesiten una cama de hospital para que los atendamos, créame que lo último que les va a importar es su cuenta de banco”.

Por supuesto que las medidas tomadas por el presidente Bukele no solo afectan al gran capital, que después de todo tienen fondos para pagarle a sus empleados no uno sino quizá dos o tres meses de salario, sino también afectan drásticamente a la pequeña y microempresa, muchos de los cuales desaparecerán del mercado si el gobierno no pone a funcionar planes de reactivación efectivos e incluyentes.

La repartición del subsidio de los $ 300 dólares no parece estar focalizada a los más necesitados, pues las quejas abundan en distintos sentidos, desde que a familias les han favorecido con dos o tres subsidios hasta quienes siendo demostrablemente muy pobres, a la fecha no han recibido ni siquiera la aprobación que merecen ese dinero.

Lo cierto es que después de una tempestad viene la calma y una vez que termine esta crisis del covit 19 habrá oportunidades para los más ingeniosos y atrevidos, pues la Humanidad se desbocará al consumismo luego de estos días de privación. Ya imaginamos nuestras playas con cientos de personas consumiendo cocteles de mariscos, los cines llenos, los centros comerciales de nuevo abarrotados. Será como cuando alguien sale de prisión y quiere recuperar el tiempo perdido.

Ojalá sea el momento para nuestros emprendedores y al resto de nosotros nos quedará de tarea “consumir lo nuestro”, porque ese será el mejor aporte para una economía en franca recuperación.

29/03/2020

DISFRUTEMOS EL DON DE LA FELICIDAD

Mi segundo libro de la Serie “Homo potens” incluye una serie de anécdotas que yo he considerado interesantes para ilustrar a los lectores de mis obras que la felicidad es algo que está en nuestro interior, quizá muy dentro de nosotros para darnos cuenta que la tenemos a nuestra disposición. En estos momentos de crisis, más espiritual que de otra índole, vale la pena llevar a ustedes una de esas pequeñas historias que decoran mi nueva obra, la cual espero publicar a finales de este año, siempre y cuando las circunstancias lo permitan.

¿LE HACE FELIZ QUIEN LE ACOMPAÑA?

En cierta ocasión, durante una elegante recepción de bienvenida al nuevo Director de Marketing de una importante compañía londinense, algunas de las esposas de los otros directores, que querían conocer a la esposa del festejado, le preguntaron con cierto morbo:

¿Te hace feliz tu esposo?

El esposo, quien en ese momento no estaba su lado, pero sí lo suficientemente cerca para escuchar la pregunta, prestó atención a la conversación e incorporó ligeramente su postura, en señal de seguridad, y hasta hinchó un poco el pecho, orgullosamente, pues sabía que su esposa diría que sí, ya que ella jamás se había quejado durante su matrimonio.

Sin embargo, para sorpresa suya y de los demás, la esposa respondió con un rotundo

 -No, ¡no me hace feliz!

En la sala se hizo un incómodo silencio como si todos los presentes hubieran escuchado la respuesta de la mujer.

El marido estaba petrificado. No podía dar crédito a lo que su esposa decía, y menos en un momento tan importante para él.

Ante el asombro del marido y de todos, ella simplemente se acomodó enigmáticamente sobre su cabeza su elegante chalina de seda negra y continuó:

- No, él no me hace feliz… Yo soy feliz. El hecho de que yo sea feliz o no, no depende de él, sino de mí.

- Yo soy la única persona de quien depende mi felicidad. Yo determino ser feliz en cada situación y en cada momento de mi vida, pues si mi felicidad dependiera de otra persona, de otra cosa o circunstancia sobre la faz de esta tierra, estaría en serios problemas.

- Todo lo que existe en esta vida cambia continuamente: el ser humano, las riquezas, mi cuerpo, el clima, los placeres, etc. Y así podría decir una lista interminable…

-A través de toda mi vida, he aprendido algo: Yo decido ser feliz y lo demás son "experiencias o circunstancias", como ayudar, comprender, aceptar, escuchar, consolar, y junto a mi esposo lo he vivido y practicado tantas veces…

- La felicidad siempre se apoyará en el verdadero perdón y en el amor así mismo y a los demás… No es responsabilidad de mi esposo hacerme feliz... Él también tiene sus “experiencias o circunstancias”, lo amo y el me ama, muy a pesar de sus circunstancias y de las mías.

21/03/2020

 

QUEDARSE EN CASA, LA MEJOR OPCIÓN

Retrasamos unas horas nuestra publicación, esperando conocer los alcances y limitaciones del Estado de Excepción decretado el día 14 por la Asamblea Legislativa. Afortunadamente quedó fuera de ese Decreto el derecho inalienable a la libertad de expresión. Y no es que pensemos criticar ninguna medida gubernamental entorno al Coronavirus, sino que a veces la intención es excelente, pero la forma no y muchos debemos decirlo.

Caso específico de una buena decisión pero un inhumano funcionamiento, son los refugios que aglutinan a más de mil recién llegados al país sospechosos de portar el temible virus. Lo dijo con puntual claridad un funcionario, que estos refugios no son hoteles, pero tampoco deben ser galeras donde nuestros compatriotas pernocten hacinados y carentes de comida toda su cuarentena.

El problema de la pesadilla que viven los albergados en la Villa Olímpica o en el refugio situado en Jiquilisco seguramente solo lo pueden dimensionar las familias de los alojados en esos lugares. Lo mejor por ahora es comunicar a cualquier familiar que desea venir al país que mejor se quede donde está, para no vivir 30 días de encierro en un albergue de cuarentena, un mes de claustro muy justificado, vale decir.

En cuanto a los que vivimos en el país, la mejor decisión es no salir de casa, salvo obligaciones impostergables como ir al médico, ir a trabajar o a comprar los insumos para comer. Por lo demás no hay ninguna justificación para abandonar el hogar. Ni siquiera ir a una cita médica a algún hospital, pues están suspendidas. Tampoco hay clases de ningún tipo, excepto las virtuales que se llevan a cabo dentro de las propias casas; no hay eventos deportivos o culturales; cines, bares y discotecas están clausurados. Ir a las iglesias sigue siendo opcional… después de todo Dios está donde el creyente clama por socorro.

15/03/2020