Este tipo de personas pueden identificarse con el tipo de personalidad que los psicólogos Oldham y Morris definen como teatral. Como todos, tienen sus virtudes y sus defectos, pero pueden enseñarnos mejor que nadie cómo desplegar ese encanto seductor si nos quedamos con el lado positivo de su forma de ver la vida.

Son características de la mujer coqueta las siguientes:

Se guían por sus emociones, que suelen ser muy intensas. Son apasionadas y cambian con facilidad de estado de ánimo. Reaccionan siempre con intensidad y son propensas a estallidos emocionales. Cuando se enfadan pueden sentir una gran ira pero se les pasa rápidamente y no guardan rencor.

Son imaginativas, cuentan historias entretenidas y ven la vida como una obra teatral llena de encanto y misterio.

Necesitan la atención de los demás, sus elogios y su admiración.

Son muy sociables, les encanta estar rodeadas de gente y hacen amigos continuamente. Les gusta complacer a las personas y hacer que se sientan cómodas. Tienen una gran capacidad para interpretar el lenguaje corporal y los sentimientos de los demás, así como para adivinar sus deseos, que luego tratan de satisfacer. Son sensuales y seductoras.

Son intuitivas, se mueven por impulsos, siguiendo sus corazonadas. Lo quieren todo en el momento y no son buenas planificadores.

No toleran el aburrimiento ni la monotonía o las tareas rutinarias y desagradables. Quieren mantener siempre un estado de ánimo optimista y para ello reprimen todo lo desagradable. No quieren saber nada de los problemas y siempre piensan que todo saldrá bien.

En el amor necesitan compañeros emocionalmente estables, ya que si se unen a otra persona que se rija por las emociones es muy probable que todo acabe estallando. Su pareja tendrá que estar dispuesta a encargarse de las tareas aburridas, como el pago de facturas, impuestos, etc. Tienden a idealizar mucho a la persona amada y a ver sólo el lado positivo, por lo que pueden resultar engañadas con facilidad.

Nadie ha estudiado más la evolución de la sexualidad que Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis. Ciertamente Master & Johnson estudiaron las conductas sexuales en la sociedad estadounidense, pero lo hicieron solo desde la perspectiva de cómo interactuaban las personas adultas y no como se desarrollaba su sexualidad la persona desde bebé.

Para Freud, la sexualidad humana es una de las principales vertientes de la energía vital que mueve el comportamiento del ser humano. Esta energía, a la que se le puso el nombre de libido, es la fuente de los impulsos que para el padre del psicoanálisis hacen que tendamos hacia ciertos objetivos a corto plazo y, a la vez, obligan a otras instancias de nuestra psique a reprimir estas tendencias para no ponernos en peligro o no entrar en conflicto con el entorno en el que vivimos.

La energía vital que se expresa a través de la sexualidad, según Freud, está presente ya desde las primeras semanas de nuestra vida, lo cual significa que nuestra vertiente sexual no nace en la  adolescencia, tal y como muchos investigadores de su época sostenían.

Pero las repercusiones de esto no tienen que ver simplemente con localizar el inicio de nuestro desarrollo sexual en uno u otro punto de nuestro calendario vital. Tiene implicaciones profundas en el modo en el que Freud relacionaba nuestra personalidad con nuestra vertiente íntima, afectiva y basada en impulsos.

Freud propone que en los primeros años de nuestras vidas atravesamos distintas etapas de desarrollo vinculadas a la sexualidad y a distintas fijaciones, y que lo que ocurra durante ellas influirá en el modo en el que el inconsciente condicione a la persona una vez haya llegado a la adultez. Es decir, que cada una de las etapas del desarrollo psicosexual marcaría los tiempos que delimitan qué tipo de acciones son necesarias para expresar la libido de manera satisfactoria y cuáles pueden llegar a crear conflictos que queden enquistados en nosotros de manera inconsciente.

La etapa oral ocupa los primeros 18 meses de vida y en ella aparecen los primeros intentos por sastisfacer las demandas promovidas por la libido. En ella la boca es la principal zona en la que se busca placer.

 

La segunda Etapa es la anal que se produciría desde el fin de la etapa oral y hasta los 3 años de edad. Se trapa de la fase en la que se empiezan a controlar el esfínter en la defecación. Para Freud, esta actividad está vinculada al placer y la sexualidad.

Las fijaciones relacionadas con esta fase del desarrollo psicosexual tienen que ver con la acumulación y con el gasto, vinculadas con el espíritu ahorrador y la disciplina en el primer caso, y con la desorganización y el derroche de recursos en el segundo.

La siguiente Etapa es la fálica, la fase pulsional duraría entre los 3 y los 6 años, y su zona erógena asociada es la de los genitales. De este modo, la principal sensación placentera sería la de orinar, pero también se originaría en esta fase el inicio de la curiosidad por las diferencias entre hombres y mujeres, niños y niñas, empezando por las evidentes disimilitudes en la forma de los genitales y terminando en intereses, modos de ser y de vestir, etc.

Además, Freud relacionó esta fase con la aparición del "complejo de Edipo", en el que los niños varones sienten atracción hacia la persona que ejerce el rol de madre y sienten celos y miedo hacia la persona que ejerce el rol de padre. En cuanto a las niñas que pasan por esta etapa del desarrollo psicosexual Freud "adaptó ligeramente la idea con Complejo de Edipo para que englobas a estas, a pesar de que el concepto había sido desarrollado para que cobrase sentido principalmente en los varones. Fue más tarde cuando Carl Jung propuso el complejo de Electra como contraparte femenina al Edipo.

Luego viene la Etapa de latencia que empieza hacia los 7 años y se extiende hasta el inicio de la pubertad. La etapa de latencia se caracteriza por no tener una zona erógena concreta asociada y, en general, por representar una congelación de las experimentaciones en materia de sexualidad por parte de los niños, en parte a causa de todos los castigos y amonestaciones recibidas. Es por eso que Freud describía esta fase como una en la que la sexualidad queda más camuflada que en las anteriores.

La etapa de latencia ha estado asociada a la aparición del pudor y la vergüenza relacionada con la sexualidad.

Por último tenemos la Etapa genital que aparece con la pubertad y se prolonga en adelante. Está relacionada con los cambios físicos que acompañan a la adolescencia. Además, en esta fase del desarrollo psicosexual el deseo relacionado con lo sexual se vuelve tan intenso que no se puede reprimir con la misma eficacia que en etapas anteriores.

La zona erógena relacionada con este momento vital vuelve a ser la de los genitales, pero a diferencia de lo que ocurre en la fase fálica, aquí ya se han desarrollado las competencias necesarias para expresar la sexualidad a través de vínculos de unión de carácter más abstracto y simbólico que tienen que ver con el consenso y el apego con otras personas. Es el nacimiento de la sexualidad adulta, en contraposición a otra ligada solo a las simples gratificaciones instantáneas y obtenidas mediante actividades estereotípicas.

El problema, según Freud, es que si una etapa no es superada, al crecer el niño y convertirse en adulto tendrá problemas de sexualidad.

Cuando hablamos de matrimonio surgen los términos monogamia, bigamia y poligamia. Cuando hablamos de poligamia pensamos que el hombre es el único con derecho a contraer matrimonio con varias mujeres, sin embargo, la mujer también puede decidir si tiene uno o más maridos, por supuesto solo en contados países. Y a esa relación se le denomina poliandria.

Aunque no es muy común, existen lugares del mundo donde se practica, particularmente en el Tibet y la india. Esto se debe a que en su cultura los genes del padre son menos importantes que los de la madre.

La poliandria es fruto así de la liberación y el adelanto de la sociedad en cuanto a temas sociológicos. Existe también en la cultura occidental, ya que hay mujeres y hombres que entienden que el amor no es equitativo o que no se comparte con una sola persona, sino con varias, por lo que es verdad que es más el número de polígamos masculinos que femeninos, pero hay quien lo practica con naturalidad.

La poliandria en sí mismo es una respuesta de adaptación a la pobreza y a los recursos limitados de algunas civilizaciones que viven en tierras que no son fértiles, por lo que un estudio sostiene que esto se debe a que no quieren compartir las tierras con alguien fuera de la familia, por lo que, en vez de repartirse el terreno, se reparten a la mujer.

Esto conlleva a que el número de mujeres reduzca su casamiento y nacimientos de niños, por lo que el número de bocas que alimentar es menor y así adaptarse a los pocos recursos que tienen.

Esto es un tema que preocupa en países en expansión como China, que calcula que dentro de algunos años va a haber 30 millones más de varones que de mujeres.

También se trata de una cuestión de clases, de tal forma que aquellos hombres que tengan mayor poder adquisitivo tienen más posibilidades de permitirse encontrar más fácilmente a una esposa que uno que sea pobre.

Esto es algo que en ya se practicó siglos atrás, donde las mujeres elegían a dos maridos como fin económico y para ahorrar los pocos recursos y que se disipasen los bienes. Y que es muy probable que no haya otra solución en países en los que el exceso de hombres provoque esta situación.

Pero este fenómeno no solo es humano. Los expertos han descubierto que la poliandria es practicada por algunas especies de mamíferos e insectos.

Nuestros aborígenes, tanto los mayas como los pipiles, lentas y otras tribus cercanas, siempre tuvieron sexo. De no ser así, no hubiesen existido.

Sin embargo, el concepto de sexualidad de nuestras tribus era muy distinto al del Viejo Mundo, o mejor dicho, de los conquistadores, ya que ellos tenían distinta enfoque moral y religioso sobre el sexo, que era visto más allá de un acto meramente reproductivo.

Sin embargo, hay que decir que sus prácticas perturbaron a los conquistadores españoles que llegaron a la región en el siglo XVI.

Por ejemplo, se ha investigado que las relaciones homosexuales eran una práctica frecuente entre la civilización maya como un elemento más en la formación de los jóvenes y que se reflejó en las ídolos prehispánicos, muchos de las cuales tenían aspectos femeninos y masculinos a la vez.

Por otra parte, en algunas culturas la masturbación era un tema vinculado con la fertilidad y los mayas la practicaban en rituales para fecundar la tierra.

Sin embargo, el adulterio era habitualmente era castigado. Los mexicas permitían al marido arrancar la nariz a bocados a los adúlteros. Los purepéchas los quemaban vivos mientras les arrojaban agua con sal.

Hay, además, un elemento adicional: en algunas culturas mesoamericanas el erotismo no era un elemento medular en la sexualidad, como ocurre hoy en día, sino que lo percibían como una manera de ordenar la Tierra, que tiene un lado femenino y uno masculino, que existe arriba o abajo.

El sexo durante embarazo puede ser riesgoso, especialmente cuando la mujer tiene ciertas complicaciones o las tuvo en el pasado, entre ellas: si es embarazo múltiples (gemelos, trillizos o más); tuvo un aborto espontáneo antes o corre riesgo de tener un aborto espontáneo en este embarazo. El aborto espontáneo sucede cuando el bebé muere en el útero antes de las 20 semanas de embarazo.

También es peligro cuando la mujer tuvo un bebé prematuro antes o tiene las señales del parto prematuro en su embarazo. El bebé prematuro es aquel que nace demasiado temprano, antes de las 37 semanas de embarazo. El parto prematuro es cuando su parto comienza temprano; antes de las 37 semanas completas de embarazo.

De igual manera hay peligro si tiene un cuello uterino incompetente. Eso sucede cuando el cuello uterino se abre demasiado temprano en el embarazo. El cuello uterino es la abertura hacia el útero (matriz) que está en la parte superior de la vagina. El cuello uterino incompetente puede causarle el parto prematuro.

Otro problema es cuando hay placenta previa. Sucede cuando la placenta está muy baja en el útero y cubre todo o parte del cuello uterino. La placenta previa puede causar sangrado grave y otras complicaciones más adelante en el embarazo.

¿Cómo puede asegurarse de que el sexo no sea riesgoso durante el embarazo?

El coito sexual no perjudica a su bebé durante el embarazo. Los músculos del útero y el líquido amniótico que rodea a su bebé en el útero ayudan a protegerlo. El tapón mucoso ayuda a proteger a su bebé de las infecciones. Ese tapón es una masa de mucosidad que bloquea la abertura del cuello uterino. Si su pareja es de sexo masculino, el pene no tiene contacto con el bebé durante el coito sexual.

Aunque las relaciones sexuales son seguras para la mayoría de las mujeres durante el embarazo, y no lastiman a su bebé, le convendrá protegerlo contra ciertas infecciones que usted puede contagiarse a través delsexo. 

¿Sex qué?, algunas veces no sabemos ni que son las cosas y andamos diciendo mi sexapil está al máximo, mis sentidos sexy´s me dicen que esta situación es sexosa, pero no sabemos cómo aplicar esta palabra en nuestra propia forma de ser. Pero bueno, no debe ser tan difícil descifrar a que se refiere y es que muchas veces hemos escuchado esta palabra en ciertos contextos que nos ayudan a definir a que está haciendo referencia.

El sex appeal es la atracción sexual de una persona, pero este concepto no hace referencia a la atracción sexual que esta persona tenga por otros, sino más bien hace un énfasis básico al deseo sexual que una persona despierta en otros, de forma simple el sex appeal es que tan atractivo sexualmente resultas para los demás, sin importar que sea de una forma erótica o simplemente sexual.

El sex appeal un tema que ha intrigado a expertos y científicos para descubrir que es lo que despierta el interés en una persona, ¿qué es lo que sucede en nuestra mente?, ¿acaso son feromonas?, ¿belleza física?
Todavía se sigue estudiando la raíz del sex appeal, pero algo que no podemos negar es que este es más bien una actitud mental, no es solo algo físico, el sex appeal está completamente vinculado a las personas que se creen irresistibles y en función de eso actúan de determinada manera. Alguna vez se han topado con una chica o un chico que no es  una persona perfecta, que no es nada atractiva sino bastante fea pero que tiene algo que les despierta un gran interés y deseo sexual, ese es el sex appeal y para que una persona pueda expresarlo tiene que proyectar confianza, seguridad y sensualidad, un viejo arte que se está olvidando pero el erotismo y la sensualidad de una persona están muy ligados con este nuevo concepto.

Expertos aseguran que el sex appeal es una cuestión que involucra el tono de voz, los movimientos corporales de la persona, su aroma, su estilo, su ropa, su porte; una combinación de muchos factores que hacen que una persona resulte sexualmente atractiva para el sexo opuesto.

Y si creen que el sex appeal solo lo tienen personas con cuerpos perfectamente torneados, déjennos decirles que no es así; la belleza y su interpretación es subjetiva, afortunadamente en este concepto de interés o atracción sexual no solo interviene la belleza de una persona, sino el uso de muchas estrategias de seducción, entre ellos los movimientos del cuerpo, el aroma, la modulación de la voz, las miradas y todo lo que socialmente nos hace atractivos hacia los demás y que pongan en marcha los mecanismos para despertar un interés sexual hacia nuestro propio cuerpo.

Sin dudas es algo que se tiene que practicar. Afortunadamente en muchos sitios se hacen recomendaciones básicas al respecto, aunque hay que decir que el sex appeal es una combinación de muchas, pero muchas cosas que incluyen confianza, el cuerpo, la voz, el erotismo, etc. Es todo un paquete.

El erotismo y lo porno marcan diferencias en su plástica y lenguaje. En la música, son los géneros los que marcan diferencia, ya que mientras muchos reggaetoneros se limitan a cantar letras obscenas, algunos de los grandes intérpretes del siglo pasado reverenciaron al sexo de manera más poética.

“Yo estaba idiotizado con el espejo empañado.
Me dijo: dobla en la esquina, iremos hasta mi casa. Después de un par de tequilas, veremos qué es lo que pasa.
Para que describir lo que hicimos en la alfombra, si basta con resumir que le bese hasta la sombra y un poco más
”, fragmento de “El Taxi”, de Ricardo Arjona, 1994.

Y qué decir de la excitante lírica que muestra Álvaro Torres en dos de sus canciones. En “Acaríciame” (1977) pide frenético:

Acaríciame, despacio, lentamente y sin temor, acaríciame y siente dentro de tu corazón que el amor es algo más que una mirada,
que no basta con decir unas palabras y que un beso es nada más que una emoción. Acaríciame, yo quiero que te sientas hoy mujer, acaríciame y goza como yo de este placer…
Acaríciame y siénteme tan dentro de tu piel, envuélveme en tu cuerpo de mujer, olvídate del tiempo y del ayer, acaríciame y déjame escuchar tu corazón, que late a prisa igual que mi pasión, que vibra como yo con este amor…

Y luego en “De punta a punta” (1986):

Deja la luz encendida que quiero mirarte desnuda, ahora no hay ninguna prisa y te amaré de punta a punta palmo a palmo, beso a beso así como imaginaba sólo los dos en silencio enredados en la cama.

Había soñado tanto este precioso momento, pero esto es lo máximo, estoy entrando en tu cuerpo siento tu pecho agitado y tu vientre como el fuego los dos estamos temblando de pasión y delirio de amor y deseo.

Abrázame, apriétame, acaríciame, y bésame que se queden fundidas tu piel y mi piel, quiero amarte una vez y otra vez y otra vez.

Abrázame, apriétame, acaríciame, y bésame que del mar de tu cuerpo yo quiero beber hasta la última gota de amor y placer.

Una vez más te acaricio mientras tu piel se estremece y se me rompe el instinto y otra vez quiero poseerte siento tu pecho agitado y tu vientre como el fuego los dos estamos temblando de pasión y delirio de amor y deseo.

También, para muestra del erotismo lírico tenemos a José José y su tema “Voy a llenarte toda” (1983):

Aflójate el pañuelo que llevas en el pelo. 
Desliza ese vestido que va ceñido a ti.
Descálzate y camina sin miedo hasta mis brazos que voy a amarte tanto, que vas a ser feliz. 
Desprende con malicia, tu pelo aprisionado; despójate de prisa, de todo lo demás; deja correr mis manos por donde te estremeces. 
Quiero por fin tenerte y hacerte mía ya.

Voy a llenarte toda, toda; lentamente y poco a poco con mis besos, 
voy a llenarte toda, toda y a cubrirte con mi amor todo tu cuerpo, 
voy a amarte sin fin, sin razón ni medida, que solo para amarte necesito la vida.

De letras eróticas ni The Beatles se escaparon, pues ellos también martillaron preguntando “¿Por qué no lo hacemos en la calle?”, en una de sus canciones más pobres, líricamente hablando, donde repiten hasta la saciedad la misma pregunta ¿Why don’t we do it in the road?, en una melodía de 1968 que dura un minuto 40 segundos.