SEXSOMNIA

Sexsomnia es el trastorno que te hace tener sexo mientras duermes

sumidos en la rutina, el estrés y las obligaciones, a veces es todo un lujo. Desde el insomnio al síndrome de las piernas inquietas, hay muchos trastornos relacionados con el sueño que pueden pasarnos malas facturas y repercutir en nuestro descanso. Todo el mundo ha pasado una noche sin pegar ojo, mirando a las musarañas, pero quizá la sexsomnia no le sea familiar a todos los lectores.

sexsomnia, un raro trastorno del sueño que hace que las personas tengan relaciones sexuales o se masturben mientras duermen. No solo puede ser peligroso, dado que en algunos casos es posible hacerse daño, sino que en algunos casos también produce frustración emocional.

La sexsomnia se engloba dentro de la categoría general de parasomnias, que son actividades disruptivas, anormales y habituales que ocurren entre y durante las etapas del sueño profundo, como el sonambulismo o los terrores nocturnos. ¿Tiene cura? ¿Qué lo causa?

Los hombres tienen más probabilidades de tener sexsomnia que las mujeres, según un estudio de 2017 publicado en la revista 'Sleep'. Otro informe, publicado en Current Opinion in Pulmonary Medicine en 2016, descubrió que los hombres tienen más probabilidades de tratar de tener relaciones sexuales con una pareja, mientras que las mujeres tienden a masturbarse. La investigación demostró que estos comportamientos son amnésicos, lo que significa que ocurren en un estado confuso y parcialmente despierto y que probablemente no se recordarán una vez que la persona se haya despertado por completo.

A día de hoy, desafortunadamente, no existe una cura mágica contra la sexsomnia. Pero hay pasos que puedes seguir para que suceda con menos frecuencia o incluso detenerlo por completo. Si tu pareja sufre este trastorno, puedes detener los episodios alejándote. Si, por el contrario, eres tú el que lo sufre, puedes aspirar a dormir mejor reduciendo tus niveles de estrés, disminuyendo el consumo de alcohol o cafeína o teniendo más relaciones sexuales (conscientes, como es lógico).

ANORGAMIA

Una de las disfunciones sexuales que pueden interponerse en el completo disfrute de un vínculo amoroso es la anorgamia, es decir la inhibición de la fase orgásmica del ciclo de respuesta sexual. Y hay muchos recursos para superarla.

Es una de las disfunciones sexuales más comunes entre las mujeres. Existen numerosos recursos para combatirla.

Gracias al permanente avance en los conocimientos médicos, no hay ningún motivo para no lograr una sexualidad plena y satisfactoria.

La anorgasmia es primaria cuando no se logra bajo ningún método de estimulación (masturbación, sexo oral, etc.). Es secundaria si se logró alcanzar orgasmos en el pasado, pero no se logra hacerlo en el presente.

Se sabe que alrededor del 90% de los causas de la anorgasmia se deben a cuestiones psicológicas y no fisiológicas.

Es muy importante la consulta con el profesional para no vivir una anorgasmia en soledad y poder disfrutar de una vida sexual plena y saludable. El profesional es quien determinará si es una causa orgánica o psicológica y dará un tratamiento adecuado para cada caso.

Si hablamos de porcentajes, la primaria alcanza a entre un 10 a 15% de las mujeres; mientras que entre 33 y 50% de las mujeres experimentan orgasmos esporádicos y no están conformes con esta situación.

El alcohol y numerosos medicamentos pueden ayudar a también a dificultar la capacidad orgásmica. Rutina, estrés y aburrimiento suelen afectar y provocar una anorgasmia secundaria.

Para prevenir y mejorar la condición es muy importante educar sobre actitudes sexuales saludables, formas simples de estimulación y placer tanto individual como compartido. Entender que debemos conocernos, saber lo que nos gusta, poder guiar al otro y pedir sin timidez.

Generalmente en casos de anorgasmia secundaria, la causa reside en una comunicación de pareja deficiente, problemas maritales u otras cuestiones independientes del sexo que se trasladan a la cama. Es por eso que muchas mujeres esperan una pastilla milagrosa, cuando la realidad es que tienen que resolver cuestiones de pareja para volver a sentir.

Es importante también entender que no podemos forzar una respuesta sexual. Cuando el acto sexual no está acompañado por el placer, pasa a ser un “deber” y se transforma en algo mecánico y hasta poco deseable. Es lógico que exista una traba y que no haya disfrute o ganas de repetirlo.

En cualquiera de los casos (tanto psicológicos como fisiológicos) es importante hacer una consulta profesional para encontrar una guía que nos ayude a mejorar nuestra calidad de vida. Muchas veces con ejercicios simples se puede revertir la situación.
Algunos consejos:

- A solas y con la ayuda de un espejo de mano, observar las zonas íntimas. De a poco tocar las partes y tratar de concentrarte en su propio placer, comenzar a descubrir lo que más le gusta. El ritmo, el lugar, la suavidad del tacto, etc.

- Estando en pareja, prestar especial atención a nuevo puntos de placer. Todo nuestro cuerpo es un mapa erótico. Descubrír cuáles son los disparadores. El lóbulo de la oreja, el cuello, el vientre, un susurro al oído…cada persona es diferente y se enciende de diferente manera. Tratar de relaja la mente y encontrar las zonas de disfrute.

- Demorar lo más que se pueda la penetración. Cuanto más previa se logre tener más estimulada se llega al acto en sí. Eso potenciará los orgasmos.

- Practicar regularmente los ejercicios de Kegel o en su defecto adquirí las famosas “bolas chinas o bolas de geisha”. Al ejercitar el músculo, las posibilidades orgásmicas se verán incrementadas, y al mismo tiempo hará prevención de prolapso e incontinencia urinaria.

- Potenciar la imaginación leyendo literatura erótica, mirando una película o buscando estímulos que alimenten el deseo.

- Practicar un deporte o realizar ejercicio para liberar endorfinas, sentirse más a gusto con su cuerpo y liberar la mente…

- Como el clítoris es el órgano más sensible para potenciar tus orgasmos, incorporar en el masaje un producto con l-arginina. Al ser un vasodilatador, hará que tengas mayor sensibilidad y potencies el deseo.

SEXUALIDAD Y ESTRÉS

Carga laboral, congestionamientos vehiculares, deudas, demasiados compromisos, problemas familiares, todo es determinante para que el estrés aparezca y nos afecte el diario vivir, incluyendo nuestra vida sexual.

Y como el estrés es muy difícil de evitar, los expertos nos dicen qué medidas tomar para que las cargas del trajín diario no afecten nuestras relaciones sexuales.

Cuando un cuerpo está estresado comienza a generar más cortisol en la sangre (conocida como la ‘hormona del estrés’) que ayuda al organismo a producir energía y, de esta forma, apoya al ser humano a afrontar los problemas que le preocupan. Pero si estas situaciones no son resueltas y el cortisol sigue aumentando, se pueden producir daños en el organismo que afectan directamente a las funciones vitales, entre ellas la función sexual, manifestándose en trastornos.

De hecho, la mayoría de hombres que buscan ayuda por problemas de Eyaculación Precoz tienen ese padecimiento porque sufren de estrés. Sin una vida sexual saludable el camino a la felicidad es más complicado. Aunque estas disfunciones existen y son más habituales de lo que se cree, existen soluciones para recuperar el placer íntimo, entre estos:

Aprender técnicas de relajación: Hay que darse tiempo a uno mismo. Y aunque no se esté acostumbrado, siempre es bueno adentrarse en métodos en el que lo más importante es uno mismo, como la respiración profunda, meditación o estiramiento.

Comer sano: La alimentación también influye en la salud sexual. Aquellos que contienen Omega 3, como las nueces, el aceite de oliva o el atún, generan dopamina en nuestro cerebro y, por lo tanto, favorecen el deseo sexual. Además, los productos ricos en proteínas, como la carne o los frutos secos, aumentan los niveles de testosterona.

Hacer deporte: El ejercicio físico no solo ayuda a mantener una buena salud y a prevenir enfermedades, sino que mejora la potencia sexual. Correr, natación, ciclismo o tenis son algunos de las disciplinas que más ayudan a los hombres a recuperar el apetito sexual, ya que se mantienen los niveles apropiados de endorfinas y testosterona.

 

Los terapeutas sexuales definieron los lapsos promedio de duración de la penetración de la siguiente manera: “adecuado” (de 3 a 7 minutos); “deseable” (de 7 a 13 minutos); demasiado corto” (de 1 a 2 minutos) y “demasiado largo” (de 10 a 30 minutos).

Según un estudio elaborado por los terapeutas sexuales Corty y Guardini, que fue publicado en el Journal of Sexual Medicine en 2008, el sexo es demasiado corto cuando dura de uno a dos minutos, adecuado si es entre tres y siete minutos y deseable es de siete a 13.

Durante el acto sexual, la tumescencia del pene dura en promedio 14 minutos, pero de estos la penetración generalmente dura sólo entre 8 y 10 minutos. Sin embargo, un hombre puede mantener su erección entre 30 y 45 minutos en promedio (desde el inicio de la excitación hasta el término del acto sexual)

En los casos que la erección es brevísima y ni siquiera se da dentro de la vagina sino fuera de ella, porque es sin control y prematura, la eyaculación  se considera precoz, que se produce con una mínima estimulación sexual e imposibilita seguir con el coito para satisfacerse a sí mismo y a la pareja.

Existen dos tipos: la primaria, cuando ha estado presente a lo largo de la vida sexual del hombre y la secundaria, que aparece relacionada con la disfunción eréctil y se soluciona tratando el problemas de erección según su origen.

 

Ninguna relación sentimental es perfecta; no obstante, hay parámetros para afirmas cuando las parejas viven una relación enfermiza. Las relaciones sanas hacen que te sientas bien contigo mismo, las relaciones enfermizas, no.

Mentiras, infidelidades, celos y falta de respeto son signos de una relación enfermiza. Intentar controlar a una pareja también lo es. Eso incluye lo siguiente controlar dónde está y con quién sale, revisar su teléfono celular o su correo electrónico sin permiso, evitar que vea a sus amigos o a su familia, decirle que no puede hacer ciertas actividades, impedir que trabaje y tenga su propio dinero.

El problema de las relaciones enfermizas se agudiza cuando la relación se vuelve violenta, sin importar edad, género u orientación sexual. Las películas y los programas de televisión en los que se muestra el abuso pueden dar la impresión de que una relación violenta es solo aquella en la que golpean o agreden físicamente a alguien. Sin embargo, existen diferentes tipos de abuso que pueden afectar el cuerpo, las emociones y el autoestima.

El abuso físico significa golpear, pegar, empujar o herir a alguien de cualquier forma. El abuso sexual es obligar a la pareja a que haga algo de índole sexual, desde besar hasta tener relaciones sexuales. Cuando no se da el consentimiento a una actividad sexual, se considera agresión sexual o violación.

El abuso verbal incluye los apodos, las degradaciones y el uso de las palabras para herir a alguien. El abuso emocional se produce cuando se hieren los sentimientos a propósito, los celos, ser infiel o criticar de forma constante. El abuso emocional afecta la autoestima.

Durante una relación sexual, tanto hombres como mujeres pasan por diferentes fases. La única que se puede saltar, sobre todo las mujeres, es la fase de deseo. Sepude iniciar una relación sexual sin sentir antes el deseo. Además una vez iniciada, el deseo persiste durante todas las demás fases y finaliza en la fase de resolución, cerrando así el círculo.

Tal vez la fase de deseo es la que más diferencias tenga entre hombres y mujeres. Las mujeres inician con mayor frecuencia actividades sexuales sin haber experimentado antes la fase del deseo. La intimidad con su pareja y el acercamiento sexual hacen aparecer el deseo junto a la fase de excitación. Ademáslos estímulos que conducen al deseo sexual son distintos en hombres y en mujeres. En los hombres las fantasías sexuales (estímulos internos) son más frecuentes que en las mujeres. Y en cuanto a los estímulos externos, ellas se fijan más en el contexto (clima, lugar, iluminación, diálogos…) que los varones.

Otra fase dónde existe una diferencia que no se puede obviar es en la fase del orgasmo. Masters y Johnson fueron los primeros en hablar de la capacidad multiorgásmica de la mujer y en la actualidad son muchos los autores que han corroborado sus hallazgos. El problema, hoy en día, es la presión que tanto hombres como mujeres sienten a la hora de tener orgasmo en todas sus relaciones sexuales. Ni todos los encuentros sexuales son iguales, ni en todos debemos realizar el coito, ni estamos obligados a tener orgasmo.

 

 

Se denomina sexting a la actividad de enviar fotos, videos o mensajes de contenido sexual y erótico personal a través de dispositivos tecnológicos, ya sea utilizando aplicaciones de mensajería instantánea, redes sociales, correo electrónico u otra herramienta de comunicación.
La palabra sexting es un acrónimo en inglés formado por `sex´ (sexo) y `texting´ (escribir mensajes).

Al ser un acto llevado a cabo en dispositivos tecnológicos, sobre todo móviles, se puede inferir que el sexting se practica en todas partes del mundo, aunque lo que varía son las edades. Se espera que una práctica de tipo sexual sea realizada por adultos, sin embargo este comportamiento ha crecido entre los menores de 18 años. Según un reciente análisis publicado en la revista JAMA Pediatrics (enlace con la revista) se reconoció que una parte considerable de la juventud practicaba 'sexting' enviando material sexual -1 de cada 7 (14,8%) - y recibiendolo -1 de cada 4 (27,4%)-. En este sentido la infancia y la adolescencia son los grupos más vulnerables, otorgando especial atención a los preadolescentes de 10 a 12 años.

Se presume que el contenido erótico audiovisual es generado por el propio emisor del mensaje, quien lo envía deliberadamente a un receptor con un propósito determinado. Sin embargo con el surgimiento de las NTIC (Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación), el control de este tipo de mensajes se les ha ido de las manos a dichos emisores, provocando así el robo y/o viralización de contenidos audiovisuales íntimos de carácter sexual. Es por ello que esta práctica se ha vuelto aún más peligrosa, ya que cuando se pierde el manejo de dichos contenidos, se pierde además la intimidad de cada emisor.

Las causas de esta actividad son variadas: van desde iniciativas personales hasta incentivos externos. Los que las engloba a todas ellas es el desconocimiento o ignorancia de las consecuencias de enviar un contenido íntimo mediante un dispositivo tecnológico.

Entre las causas más generales se pueden destacar las siguientes:

La relación amorosa es la causa principal y más común de esta práctica, donde los miembros de la pareja son tanto emisor como receptor.

El contexto cultural en el que crecen muchos adolescentes, con un marcado culto al cuerpo, a las celebridades, y en el que los medios de comunicación de masas promueven esos y otros valores como por ejemplo la competitividad en todos los órdenes de la vida.

A causa de amenaza, chantaje, intimidación o persuasión. En el caso de que se trate de una persuasión a un menor podría tratarse de Grooming. 

Bajo la influencia del consumo de alcohol y/o drogas tanto en mayores como menores de edad.

 

Parte de la gran preocupación contemporánea en materia sexual son las estrategias para evitar la concepción. Si bien en la antigüedad no existían los anticonceptivos, si, en cambio, se habían desarrollado otros métodos para evitar la fecundación.

El más frecuente, naturalmente, era la eyaculación fuera de la vagina, aunque esta práctica no resultaba demasiado confiable. Uno de los métodos más difundidos, cuya efectividad tenía reconocimiento social, fue aportado por los antiguos egipcios, y consistía en una especie de pasta compuesta por excremento de cocodrilo, miel y sal, a la que se atribuían propiedades espermicidas. Griegos y romanos, por su parte, recurrían a la resina de la planta de silfio, que se mezclaba con lana para componer una especie de esfera que debía introducirse en la vagina luego del acto sexual.

En materia sexual nada es raro ni mucho menos fuera de contexto, siempre y cuando haga aprobación de ambos o varios participantes. Así, desde tiempos se inventaron muñecas inflables que inicialmente solo tenían un agujero que simulaba vulva. Luego estas muñecas tuvieron una boca para practicar el sexo oral. Ahora esas muñecas son efectivas damas de compañía que hasta tienen voz y movimientos faciales. Por supuesto, muchos amantes de carne y hueso que las aprecian mejor que a una mujer verdadera.

Pues ahora resulta que hay también un novedoso producto para las señoras que desean a un caballero fiel y efectivo en la cama. Se trata de un nuevo robot que está revolucionando el planeta sexo y hasta tiene nombre: Se llama Henry, su objetivo en este mundo es hacer disfrutar a cualquier dama. Por la módica suma de varios ceros este juguete sexual podrá estar en cualquier hogar de mujeres solitarias. Además de proporcionarles placer sexual (para lo que tiene un pene regulable), está preparado para que el mero hecho de su compañía le guste intensamente a toda mujer: entre sus talentos extra está el recitar poemas y contar chistes. ¡Imaginación y sentido del humor al poder!

Este robot sexual lo ha inventado RealBotix, una marca conocida por sus robots sexuales de lujo, de esos que son tan realistas que casi dan miedo y que están tan bien hechos que cuestan muchísimo dinero. Acaban de presentar a Henry, su primer robot masculino que viene equipado con unos preciosos ojos verdes y unos abdominales pa' cortar el pan en esa tabla. 

Una de los complementos más curiosos de Henry es que el tamaño de su pene es regulable, porque, ya saben, el tamaño sí que importa y hay quien lo prefiere más grande pero también hay quienes lo prefieren pequeño.

Sin embargo, lo más llamativo de este robot no es que esté buenísimo ni que se adapte al gusto del consumidor o consumidora. Lo más fuerte de Henry es que no solo sirve para mantener relaciones sexuales, también puedes pasar el rato con él. Un buen rato, además.

La persona que pueda comprarse un Henry, porque cuesta la friolera de 12.000 euros (aunque si lo quieres más básico también lo tienes por 9.000), así que no está al alcance de cualquier bolsillo, podrá controlar su personalidad desde una app, para que sea más cándido y cuente algún chiste o se ponga intenso y recite un poema.

¿Tendrá éxito en el mercado? Parece que tiene posibilidades, al menos si nos fijamos en sus 'colegas' femeninas, que suponen un negocio millonario en algunos países. ¿Se animarán las mujeres salvadoreñas a probar a Henry? ¡El tiempo lo dirá! 

 

La preocupación de mejorar el rendimiento sexual masculino se extiende hasta los orígenes de la humanidad. Los antiguos griegos, por ejemplo, recurrían a recetas naturales y ungüentos que por entonces se consideraban muy efectivos.

Para fortalecer e incrementar la erección, por ejemplo, se recomendaba untar el pene con una mezcla de miel y pimienta pulverizada. Para desatar un ardiente deseo sexual, en tanto, la receta más popular consistía en quemar la cola de un ciervo para luego añadirle vino y amasarla en forma de pasta, con la que luego se masajeaba el órgano sexual masculino.

La expansión de Alejandro Magno sobre el Antiguo Oriente (Siglo IV aC) no sólo permitió incrementar enormemente territorios y riquezas, sino también nutrirse de muchísimos aportes culturales de civilizaciones ancestrales. La síntesis cultural entre oriente y el mundo griego permitió fundar la cultura helenística.

En términos de rendimiento sexual, uno de los aportes más valorados de esta expansión fue la utilización de una planta procedente de la India a la que se le atribuía la capacidad de provocar formidables erecciones con sólo frotarla sobre los genitales. Los testimonios más mesurados afirman que se podía alcanzar el éxtasis sexual dos veces seguidas sin mayor esfuerzo, aunque no faltan las exageraciones, ya que otras fuentes aseveran haber llegado al clímax 70 veces sin interrupción.

Tal como puede advertirse, no todos los documentos históricos resultan igualmente confiables. Con un adicional que desalentará a los lectores: la mágica planta parece haber desaparecido de la faz de la tierra, ya que no se la volvería a mencionar en las fuentes posteriores.

Muchas prácticas sexuales de los antiguos nos sorprenderían, ya que muchas de ellas son consideradas actualmente como perversiones y están sujetas a graves condenas legales y morales. Entre las más frecuentes encontramos lo que actualmente llamaríamos incesto, pedofilia y zoofilia.

Lo que hoy denominamos pedofilia era una práctica aceptada y habitual entre los antiguos griegos. Lo que hoy sería considerado como abuso sexual era por entonces concebido como una forma de educación e iniciación sexual de los jóvenes que tenían a su cuidado.

Si bien los romanos condenaban el sexo con niños y niñas libres, no existía protección similar para los niños nacidos de esclavos o vendidos como tales, ya que el sometimiento sexual de los esclavos era reconocido como una atribución de los amos o de los sujetos libres. Habitualmente el Pater Familiae o Patriarca gozaba de derechos sexuales y de iniciación sexual sobre los integrantes de su tribu, así como de vida o muerte de los miembros de su comunidad.

Tampoco el incesto –sexualidad entre padres e hijos o parientes con lazos directos de consanguineidad directa-, era condenado por egipcios, griegos ni romanos. Por el contrario, se lo consideraba como una manera de mantener el poder y la pureza de sangre dentro de las familias acomodadas. Muy similar a lo que sucedia en otras culturas antiguas, tal como, por ejemplo, el caso de los Incas americanos.

 

¿Cuántas veces te han entrado ganas de tener relaciones sexuales pero te has quedado solo con el deseo, pues tu pareja o tú estás con la menstruación? ¿O cuántas has tenido una cita y ¡tachán! ahí estaba la regla? Muchas mujeres no se sienten con confianza para tener una relación sexual durante su periodo. Todavía hay personas que creen que si tienen la regla no se puedes bañar, o no pueden tocar una planta, o hacer mayonesa. Y entre todas estas cosas, todavía hay mujeres que creen que con la menstruación no pueden tener relaciones sexuales. ¿Y sabías que puede ayudar a reducir el dolor o a tener orgasmos más intensos?

Para poder tener encuentros íntimos durante la regla, lo primero que tenemos que hacer es librarnos de prejuicios y vergüenzas. Dejar de ver la regla como un castigo divino, la venganza que Dios infringe a Eva por morder la manzana, por ser curiosa. Por lo tanto, en una situación así es difícil vivir el placer o el sexo con naturalidad. El doctor Sergio Haimovich, ginecólogo y obstetra, lo confirma. “Se trata de un tema bastante complejo en el que actúan no solo factores fisiológicos sino también psicológicos. Hay mujeres que no están tan receptivas para tener relaciones sexuales durante la menstruación como en otro momento del ciclo. Siempre explico que el sexo se encuentra entre las orejas y no entre las piernas”.

Para arrojar un poco de luz al tema, se realizó un estudio a 108 mujeres, de las cuales 92 eran sexualmente activas. Esta investigación, desarrollada por las doctoras Allen y Goldberg en 2009 y publicada en The Journal of Sex Research, constató que 40 de esas mujeres practicaban sexo durante la menstruación, 37 declararon que nunca tendrían relaciones íntimas durante el periodo, 8 dijeron que lo intentaron una vez y nunca volverían a hacerlo y 7 explicaron que rara vez lo harían y solo bajo ciertas condiciones. El mismo estudio engloba a 9 hombres sexualmente activos de los cuales 7 confirmaron haber mantenido relaciones con su pareja mientras menstrua. ¿Y cuál fue su declaración? Lo consideraban una parte más de la relación íntima comprometida.

Más placer y menos dolor menstrual. “Cuando tenemos la regla está todo mucho más sensible y algunas mujeres sienten más placer. Además, la sangre es un tipo de fluido más entre todos los que hay durante el sexo. Lo que pasa es que mancha de forma distinta. Para evitarlo podemos utilizar una toalla o algo para proteger la zona de las relaciones sexuales”, afirma Elena Crespi. Durante la fase menstrual, se ha comprobado que el cuello del cérvix baja lo que aumenta el placer y la sensibilidad de la vagina. Algo que para algunas mujeres puede ser molesto durante la penetración, para otras puede ser muy placentero.

Luego agrega: “El sexo es beneficioso para el dolor por dos motivos. Si conseguimos un estado de excitación elevado, nuestra mente está focalizada en otra cosa ajena al sufrimiento (y el poder de la mente es maravilloso). Y, por otro lado, si hay orgasmo las contracciones vaginales ayudan a paliar el dolor”.