DIC.2019 - MARZO 2020

EL PODER DE LA PASIÓN

Medio en broma y medio seriedad, más de alguna ocasión he afirmado que sin pasión hasta los hijos nacen feos y enclenques. La pasión, decía Sacha Guitry: "Lo que no me apasiona me aburre".

Cuando los trabajos que desempeñamos los hacemos con pasión, los tiempos empleados en las faenas apenas se sienten y cansan poco, contrario a cuando  dedicamos tiempo y esfuerzo a labores que nos incomodan, son fastidiosos o detestamos.

Lo mismo ocurre cuando estudiamos una carrera profesional que nos apasiona. Buscamos aprender más lo que el maestro nos muestra. Las tareas nos son más fáciles y comprensibles. Cuando hay ocasión la motivación es alta y la persona motivada disfruta lo que hace.

Bien dice un adagio popular: elige el trabajo que te guste y nunca tendrás que volver a trabajar, porque, como afirmó el desaparecido gurú de la informática, Steve Jobs: "El único modo de hacer un gran trabajo es amar lo haces".

Debemos recordar que amor y pasión van de la mano, sencillamente porque si falta la pasión el amor se extingue. El amor es el poder iniciador de vida y la pasión  posibilita su permanencia. 

Quienes estén en la banca opuesta, trabajando o estudiando sin pasión, recuerden que nunca es tarde para corregir su rumbo y zambullirse en proyectos de vida afines a su vocación y a tono con la pasión que llevan dentro.

7/3/2020

 EL 9F

El 9 de febrero debería significar para los salvadoreños amantes de la libertad el punto de inflexión que marque el despertar de la delicada situación política que vive El Salvador. Criticar o alabar los hechos suscitados el domingo 9 no se trata de simpatías partidarias, mucho menos de colores, emblemas o tonaditas electoreras, sino de cuán profunda o superficialmente estamos conscientes de las repercusiones que tendrá la toma violenta de la Asamblea Legislativa.

Aunque el diputado Gallegos diga que el Ejército ingresó al recinto legislativo por invitación suya, el punto crítico no es quién autorizó a los militares a mostrar tanto despliegue de fuerza, sino la acción misma de ingresar al Primer Órgano del Estado de la manera prepotente y excesiva que lo hicieron, muy a la usanza de los aciagos días de los regímenes militares de los años 60 y 70, que fueron el cultivo para la Guerra Civil salvadoreña de los ochentas, la cual, pese al dolor que causó, las nuevas generaciones han olvidado o les importa un comino conocer.

Vale recordar que el último asalto militar fue el 15 de octubre de 1979, cuando jóvenes e ilusos militares derrocaron al General Romero, creyendo que su sedición aplastaría la inminente insurrección que, efectivamente inició un año más tarde y que los salvadoreños mayores de 45 años vivimos con toda su crudeza. El presidente Bukele no puede ponderar la verdadera tragedia de nuestra guerra, pues la vivió siendo un infante que apenas comenzaba a caminar.

Fueron diez años de zozobra y turbulencia para la población civil. Los guerrilleros del Fmln y los soldados del Ejército Nacional al fin y al cabo peleaban por sus propias causas y tenían financiamiento para luchar, pero el pueblo no, solo veía como familias enteras eran masacradas por uno u otro bando, muchas veces por el simple hecho de acusarlas de “ayudar al enemigo”.

La juventud actual, muy expresiva pero carente de una ponderación exacta de las consecuencias de un retorno al militarismo, ignora lo que fue para los salvadoreños vivir bajo la bota tiránica de un ejército que controlaba todo, desde la presidencia hasta la educación, las telecomunicaciones, los deportes. Y el control no era persuasivo con palabras, sino con garrote, en el mejor de los casos, pues había muchas desapariciones forzadas y crueldad en las mazmorras de la antigua Policía Nacional contra quienes criticaban al gobierno.

Muchos creímos que esos días ya se habían superado, pues a decir verdad nuestra Fuerza Armada fue la única institución que supo someterse cumplidamente a los Acuerdos de Paz. Por supuesto que eran otros militares y otros tiempos. Por eso debe ser consigna de cada salvadoreño que vivió la confrontación entre hermanos durante los 80, mantener viva en la memoria el atentado a la democracia cometido por Nayib Bukele el pasado 9 de febrero, mejor conocido como el 9F. Quien no piense así, ignora la historia o piensa con el hígado.

1/03/2020

 

CUALQUIER PARECIDO, NO ES NINGUNA COINCIDENCIA

Un lobo hambriento se encontró a un perro gordo y sano que recorría el bosque. Atacarlo y comerlo hubiera sido lo correcto, pero la realidad es que hubiera sido también una feroz pelea, que no garantizaba ningún éxito. Así que el lobo mejor se acercó para dialogar y alagar lo bien que se veía el canino, quien respondió:

-No estás tan bien como yo, porque no quieres, deja el bosque y a tus compinches. Sígueme y tendrás una vida excelente.

Y el lobo preguntó:

- ¿Y qué tendré que hacer?

- Nada, dijo el perro: incendiar a quien ponga en peligro al amo; venerar al dueño de casa, y siempre complacerlo en todo, aplaudiendo hasta sus estupideces. Con algo tan simple como eso que te digo, tendrás las sobras de todas las comidas, huesos de pollos, carne fresca, frutas y verduras; y también cariño, como un elemento extra.

El lobo se sintió feliz y lleno de gozo. Mientras caminaban hacia la casa del amo del mastín, el lobo se dio cuenta que el perro tenía el cuello pelado.

- ¿Qué es eso? - preguntó.

 - Nada.

- ¡Cómo  qué nada!

- Una tontería. Algo insignificante

- Pero algo es, esa peladura en el cuello no se ve nada bien.

- Será la señal del collar con el que la mayor parte del tiempo estoy atado.

- ¡Atado! - exclamó el lobo. Entonces ¿tú no vas a dónde quieres? ¿O sí?

- No siempre, pero eso, ¿qué importa? Si tengo todo lo que te dije.

- Importa tanto, que no quiero ni el más grande de los tesoros por renunciar a mi libertad.

Una vez dicho eso, el lobo se alejó corriendo, sin mirar atrás.

Esta historia es una fábula de Fontaine que nos ilustra que la libertad no tiene precio. Nada la sustituye, ni siquiera la tranquilidad o la seguridad. Los chilenos que vivieron toda la dictadura de Pinochet luego del asesinato del presidente Allende lo saben muy bien. Lo saben también los venezolanos que han huido de la hambruna. Y qué decir de los cubanos que por décadas han escapado de la Cuba de Fidel Castro.

¿Y por qué mencionamos a Pinochet? Porque tanto el dictador chileno como Fidel Castro tuvieron algo en común: usurparon las libertades y los derechos humanos de sus pueblos. Sin embargo, hay significativas diferencias entre Pinochet y Castro.

Mientras que Castro estatizó toda la industria cubana y obligó a sus compatriotas a ceñirse a su régimen socialista de cupos, suspendiendo el progreso cubano y obligando a millones de isleños a huir de la Isla, el general Augusto Pinochet con mano de hierro y control absoluto de todas las instituciones chilenas propicio el más abundante y evidente  crecimiento económico de su país, aunque sin más libertades que las que su política dictatorial permitía, es decir, no criticar, no opinar, decir sí a todo y obedecer ciegamente al tirano.

Chile y Pichochet son el espejo de El Salvador y Bukele.

El presidente va a paso firme y rápido por el mismo camino, con la diferencia de que Pinochet llegó al poder vía golpe de estado y Nayib lo hizo mediante una votación en la que afloró el descontento y la frustración, más que la ponderación de cualquier otro atributo del candidato ganador.

Fue electo presidente por una minoría – lo dijimos en otra reflexión – menor al 30% del electorado, pero eso es normal en las democracias, como normal podrá ser que siempre a través del voto domine no solo el Órgano Ejecutivo, sino también el Legislativo y luego también con votos de los diputados oficialistas domine al Órgano Judicial y las demás instituciones estatales que garantizan el cumplimiento de los Derechos Humanos, la pronta y cumplida justicia y la propia contraloría de los abusos de poder y la corrupción.

Todo lo anterior, nefasto y ofensivo, sin dejar de velar por el bienestar material de la población, tal como lo hizo en su momento el general Pinochet. Quizá habrá mucho progreso, pero poca o ninguna libertad de expresión. La gente tal vez deje de ser mensa, pero la obligarán a ser mansa, pues esa es la relación interpersonal que exige el actual presidente y su ruta hacia un régimen facista, similar al de Benito Mussoline en la Italia de los años 30.

Su gabinete ya demostró que es ineficiente, incapaz e irresponsable con el pueblo, pero ante Nayib Bukele los ministros, viceministros y presidentes de autónomas solo basta que sean leales, fieles, sumisos y genuflexos. Y hay de aquel que se sale del huacal y osa contradecirle.

Rivera Lico, hasta el domingo 9 de febrero subdirector de la PNC, fue destituido de su cargo por haberse opuesto a la toma violenta del Palacio Legislativo. El mismo tratamiento recibió en septiembre del año pasado el anterior subdirector, comisionado César Baldemar Flores, quien fue quitado como consecuencia de un procedimiento policial correcto en contra del asesor de seguridad, Alejandro Muyshondt. Otro troglodita.

Son ya varios los casos en los que queda evidenciada la prepotencia y falta de tolerancia del presidente Bukele. Su irrespeto por normas y preceptos constitucionales, todo bajo la estrategia de que hay que acabar con los políticos salvadoreños, llegando incluso a decir una verdadera barrabasada a un grupo de funcionarios extranjeros reunidos durante un evento de los gobernadores del BID en San Salvador: “Si vivieran un día en El Salvador, créanme que quemarían a todos los políticos juntos”. Craso error, porque estas personas viven en naciones donde se respeta la vida y las leyes. Eso de quemar suena a las órdenes dadas por Hitler contra los judíos. Sería interesante saber qué pensaron del presidente estos funcionarios cuando les dijo tal disparate.

Ojalá los salvadoreños sensatos, parte de esa mayoría que formamos el 70 por ciento de quienes no votamos por Nayib para presidente, haga la diferencia en las próximas elecciones. De lo contrario, indudablemente tendremos en el mejor de los casos a otro Pinochet en El Salvador… pero más desquiciado porque una muchedumbre le celebra todas sus arbitrariedades.

22/02/2020

EL PODER DE LA PALABRA

“Una palabra hiere más profundamente que una espada”, afirmó con exacta propiedad el escritor inglés Robert Burton, sentencia de la que hacemos eco en nuestra reciente obra: “EXPRESIVIDAD EFECTIVA”. Esta ponderación de la palabra hablada pone de manifiesto que los mensajes orales pueden ser espadas, balas o bien rosas o algodones. Todo depende de la habilidad e intención del orador, en especial cuando se trata de la oratoria política, cuya elocuencia es una de sus mejores armas para convencer y persuadir a los votantes y luego ya electa la persona a sus partidarios.

Con palabras efusivas pero al mismo tiempo antisemitas, Hitler azuzó a la juventud germana de los años treinta para que iniciaran el mayor exterminio de judíos. Con palabras olorosas y cautivantes, Cirano de Bergerac sedujo, con la boca de otro, a la mujer que amaba. Con palabras fuertes y contundentes, Jesucristo expulsa a los mercaderes del templo.

Lo cierto es que la palabra hablada siempre estará presente cuando dos, diez, cientos o miles de personas interactúan. Es la misma palabra que Dios dio al ser humano como un “don”, para que se exprese de manera fluida y oportuna.

El orador político hace uso también en su discurso de la demagogia, pues mediante concesiones a los sentimientos elementales de los ciudadanos trata de conseguir o mantenerse en el poder, haciendo oír a los ciudadanos lo que estos desean vehemente escuchar, aunque al final no les cumplen ni jota.

El discurso del presidente Bukele dado un antes y un después de la toma violenta del Parlamento salvadoreño, durante el mitin organizado por gente de Nuevas Ideas, puso de manifiesta varios elementos que debemos destacar.

En primer lugar, Nayib Bukele asumió más de paladín que de mandatario, dirigiendo a una multitud enardecida por el propio discurso previo del presidente incitando a sus seguidores a la insurrección, llamamiento el cual ha sido calificado por el Washington Post como “discurso incendiario”.

Viendo por televisión tan tristes acontecimientos que nos recordaron los nefastos años de las dictaduras militares de los 60 y 70, llegamos a creer que la turba celestina ingresaría al recinto legislativo y acabaría con todo y de ser posible le daría fuego a las instalaciones del Primer Órgano del Estado, pero entonces volvió a surgir la figura cuasi mesiánica de Bukele y esta vez muy a la usanza maquiavélica de que más que un razonamiento lo que vale es una ficción, el presidente inventó su propia historia para calmar los ánimos de la turba que estaba más que acalorada muy encendida, expresándoles en un breve pero efectivo discurso: “Pregunté a dios, y dios me dijo: Paciencia”. Aquel hervidero de gente no tuvo más remedio que retirarse y dejar para luego la toma violenta de la Asamblea. Era dios quien les ordenaba paciencia. Vean el poder de la palabra.

Más adelante, tamizando el increíble y hasta surrealista mensaje, Bukele volvió a insistir en su discurso que la represalia hacia los diputados no finalizaba, sino que se postergaba para el siguiente domingo:

 “Si estos sinvergüenzas no aprueban en la semana... A todos estos sinvergüenzas los vamos a sacar por la puerta trasera. Una semana, señores. Pidan la paciencia, la prudencia por una semana. Ningún pueblo que va en contra de Dios ha triunfado. En una semana los convocamos acá. Yo no me voy a oponer de nuevo (a la insurrección)”, finalizó diciendo Nayib.

Esta extraña conversación nos recordó a muchos el diálogo que en su momento afirmó haber tenido el dictador Nicolás Maduro, diciendo que Chávez se le apareció como pajarito y le dijo: “Hoy arranca la batalla. Vayan a la victoria. Tienen nuestra bendiciones”.

Al margen de ese discurso salido de tono, con frases inconvenientes e inesperadas, que sin lugar a dudas ponen de manifiesto la viveza de Bukele como orador político, y de ninguna manera cualquier enfermedad psiquiátrica, por aquello de que quienes escuchan voces etéreas sufren de esquizofrenia o están psicóticos, pensar, como equivocadamente viene haciendo un 25% de los ciudadanos, que el bipartidismo es una amenaza, es menos peligroso que desear que un solo partido tenga el poder total, tal como ocurre en Cuba, Corea del Norte y Nicaragua, y ya nos ocurrió a los salvadoreños en los años ochenta con la aplanadora verde de la Democracia Cristiana, con terribles consecuencias a la economía.

Quienes así piensan, olvidan que, como diría Lord Acton, “el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Nayib ya tiene el poder ejecutivo y ha comenzado a demostrar su prepotencia. Si en el 2021 GANA y NUEVAS IDEAS obtienen más de 43 diputados, el siguiente paso será elegir a una Corte Suprema de Justicia, a un Fiscal General, a un Procurador de Derechos Humanos y a todos los funcionarios de elección de segundo grado a la medida de sus exabruptos futuros.

Lo expresamos en nuestra Reflexión del 3 de mayo del 2018, NAYIB BUKELE ES UNA PERSONA INTOLERANTE. Un estadista que pretenda cambiar el destino de un pueblo debe aceptar la disidencia. Quien no respeta las opiniones, ideas o actitudes de los demás si no coinciden con las propias, está condenado a ser déspota y políticamente un individuo que asume el derecho de gobernar sin someterse a la ley, con poderes autoritarios.

La historia nos dice que, desafortunadamente acertamos en nuestra percepción.

15/02/2020

DEMOCRACIA, PARTIDOCRACIA O TOTALITARISMO

El sistema de gobierno salvadoreño de todos conocido se denomina democracia. Desafortunadamente no otorga poder al pueblo, tal es la traducción de esa palabra del griego al castellano, ni tiene o ha tenido una sustentabilidad benevolente, dado que los griegos que crearon el término solo permitían el sufragio a una minoría de ciudadanos “libres”, todo dentro de una economía esclavista, en la cual hasta los maestros y artistas eran cautivos de ese régimen, aunque con más beneficios que un esclavo común dedicado a la construcción, el cuido de bebés u otras faenas rutinarias.

De la democracia a la usanza arcaica de los griegos transcurrieron mas de 1500 años para que este sistema político volviera a tener protagonismo, pues debemos recordar que por el siglo III después de Cristo el Esclavismo como sistema político y económico cedió su lugar al Feudalismo y cualquier atisbo de democracia fue suprimida de tajo.

El renacer de la democracia en el siglo XVIII está ligado al nacimiento del Capitalismo y un sistema económico llamado liberalismo que somete al hombre a sus más terribles sufrimientos en la historia humana, quizá con más rudeza que en los peores momentos del esclavismo.

Pero esa democracia usurpada por elites con poder económico fue decayendo paulatinamente, al menos en países desarrollados como Francia, Inglaterra, los países nórdicos y Alemania. Fue en este último país donde el sistema se aderezó e hizo más generoso con el pueblo, modificando el término por “social demócrata”.

La democracia ciertamente pregona que el ciudadano es quien tiene el poder de elegir a sus gobernantes. Esto no deja de ser una falacia si analizamos que, en El Salvador, por ejemplo, de todo el universo que está apto para votar de 5.740.800, solo 2.701.992 resultaron ser votos efectivos en las pasadas elecciones. mucho menos del 50% de la población que debe ejercer su derecho de votar. Y de esta pequeña porción solo un reducido porcentaje finalmente eligió al actual presidente. Pero como la regla es que será electo quien sobrepase el 50% de la votación.

Ahora bien, ¿quiénes han hecho las reglas para elegir a un funcionario? Los mismos políticos.  Con las reglas también han creado las trampas, de tal manera que el pueblo siempre será marginado de ejercer real y efectivamente su derecho a tomar decisiones trascendentales a su favor.

Por eso es que las pensiones son fiasco. El sistema previsional en El Salvador fue confeccionado para hacer más millonarios a quienes manejan las AFP y no para pagar una pensión digna a los jubilados, tanto presentes como futuros.

Sin embargo, y aquí viene lo paradójico, a pesar de que ya quedó demostrado hasta la saciedad que el sistema democrático es injusto, pues no hay auténtica equidad cuando 51 se imponen a 49; tampoco es inclusivo porque un ciudadano no puede acceder a un puesto de elección popular si no está inscrito en un partido político, el problema es que no hay por ahora otro sistema que sea mejor que la democracia, aunque está demostrado en varios casos (Chile, Indonesia) que cuando es roto abruptamente un sistema democrático y reemplazado por un régimen totalitario y tiránico, si el personaje que protagoniza de dictador tiene en claro qué debe hacer para mejorar las condiciones de vida y el desarrollo de su país, las mejoras son más evidentes y rápidas que en un sistema democrático manoseado por políticos corruptos, como es el caso de El Salvador.

Hemos hecho esta reflexión, porque así como se desempeña el actual presidente, no será raro que después de las elecciones de diputados Nayib Bukele vaya teniendo control de los tres poderes. Solo le basta llegar "democráticamente" a dos. El tercer órgano del Estado lo eligen los diputados.

Rafael Orantes. 8/02/20

OTRO PASO EN FIRME

Inició el ciclo uno del 2020 en todas las universidades. Más de 175 mil jóvenes, entre ellos muchos menores de edad, han comenzado a tejer sus sueños de formación profesional. La juventud merece oportunidades y los padres responsables deben dejar que sus hijos alcen el vuelo y escojan la formación que vaya con sus habilidades, destrezas y anhelos.

Las madres deben “destetar” de una vez por todas a sus hijos, enseñándoles que si quieren comer pescado, deben mojarse las nalgas y no solo poner la boca y decir “mamá tengo hambre”.

Las universidades y su educación liberal ciertamente cambian la mentalidad de los jóvenes. Los hacen madurar más rápido y rechazar los paternalismos que les impiden dejar sus zonas de confort.

Lamentablemente solo un mínimo 3% de la población tiene acceso a la educación superior. Esto significa que por cada 3 estudiantes inscritos en una universidad, más de 60 nunca podrán concretizar su afán de comenzar y terminar una carrera. Esta masiva población juvenil terminará convirtiéndose en ninis, otros escogerán malos caminos, algunos buscarán emigrar o en el mejor de los casos, trabajar “de lo que sea”.

La realidad concreta del joven salvadoreño nunca ha sido fácil. Y no solo la de los jóvenes de hoy. Siempre a la inmensa mayoría de salvadoreños entre los 18 y 30 años le ha tocado nadar contra corriente, expatriarse o sucumbir a vivir una vida paupérrima. El joven ha sido el gran desheredado de los beneficios sociales.

Afortunados el chico o la muchacha que ingresa a una institución superior, porque ellos tienen la oportunidad de obtener un título que viabilice conseguir un trabajo decente y bien remunerado, aparte de alcanzar el necesario conocimiento para mejorar significativamente su nivel de conciencia social.

Vale recordad a nuestros jóvenes lectores, la inmensa mayoría estudiantes de educación superior, que ser universitario supone ser intelectual, un académico que debe tener una percepción más clara y exacta de nuestra realidad social, política y económica.

Desperdiciar la valiosa oportunidad de egresar y luego graduarse, debe ser para todo aquel que ha logrado comenzar una carrera universitaria un sonoro fracaso, tanto para el estudiante como para la familia que financia el estudio y la sociedad que tiene buenas expectativas en los logros que un graduado universitario puede alcanzar para bien del país.

Sin embargo, en los niveles de deserción universitaria hay que reconocer que se imponen muchas circunstancias casi insoslayables para el estudiante. No necesariamente económicas. Muchos alumnos abandonan su carrera porque se autoperciben como incompetentes para coronar una carrera profesional, cuando el verdadero problema es su desordenado ambiente de estudio, su visión de prioridades e inscribirse en una carrera equivocada de acuerdo a las competencias con las que llega a la universidad.

Rafael Orantes. 1-02-2020

TENEMOS EL GOBIERNO QUE MERECEMOS

Luego de un par de semanas no de descanso, sino de evaluación sobre cómo mejorar nuestro sitio, retomamos nuestra labor reflexiva, Hemos suspendido algunas secciones, aunque su contenido seguirá disponible, tal es el caso de la sección Sexológico, que se queda como Sexualidad. Paulatinamente iremos colocando nuevas ofertas editoriales.

Continuamos con nuestra Reflexión, la cual precisamente dedicamos esta semana al tema de la corrupción, que es uno de los flagelos que daña la economía familiar y las ansias de superación de las familias más pobres. La corrupción, en efecto, perjudica a quienes dependen enteramente de los servicios estatales, llámense escuelas públicas, hospitales, construcción de caminos vecinales y demás infraestructuras que viabilicen el acceso de las familias de escasos recursos al agua y en general al desarrollo.

El Salvador refleja que su clase política es altamente corrupta. Un expresidente en prisión, otro prófugo, uno más fallecido pero con evidencias inobjetables de delinquir, son algunos de los ejemplos de cómo nuestro país ha sido, y quizá seguirá, gobernado por personajes cuyo único afán es enriquecerse a costilla del erario público.

Lo mismo que ha ocurrido en el Ejecutivo deberá estar sucediendo en los otros dos órganos del Estado. En la Asamblea Legislativa trascendió que la gran mayoría de diputados tienen "trabajando" en ese “feudo” a sus más cercanos familiares sanguíneos o políticos. El colmo lo representa el expresidente Guillermo Gallegos, quien ha colocado a su suegra, cuñados, hermanos, primos, sobrinos y… paremos de contar, pues tan numerosa familia quizá solo sea la punta de iceberg, ya que seguramente habrá de tener a más familiares en otras dependencias.

Lo cierto es que El Salvador ha tenido a cuatro partidos en el Gobierno, incluyendo al desastroso PDC de los 80, cuya administración generó la llamada “Década perdida”; ninguno, a la fecha, ha dado muestras de tener la voluntad política para controlar y erradicar la corrupción y con ello mejorar significativamente los índice de percepción que el ciudadano promedio tiene de la clase política corrupta. Peor aún, El Salvador bajó ocho puestos en el último informe mundial de los países más corruptos. El año pasado estaba en el 105 y ahora aparece en el 113. Es decir, vamos de mal en peor.

Por algo países como Dinamarca, Nueva Zelanda, Finlandia, Singapur y Suecia encabezan la nómina de las naciones menos corruptas y al mismo tiempo son los países con las mejores condiciones de vida. Y no solo eso, son países donde sus gobiernos funcionan con poco personal, quizá la tercera o hasta quinta parte de empleados que tiene nuestro ventrudo gobierno central, alcaldías, autónomas y la Asamblea Legislativa.

Toda esta porquería que nace en los partidos políticos está mal, pero lo más criticable debe ser que gran parte del pueblo todavía justifica y hasta admira a los funcionarios pícaros. Ese es el caso del viceministro Osiris Luna, quien viajó a México en un jet de lujo, sin saberse hasta la fecha quien pagó ese viaje y cuáles fueron las justificaciones para salir del país, para pena no solo de él, sino su bella compañera... de trabajo.

Lo triste y paradójico es que en las encuestas de los medios de comunicación el controversial Osiris Luna aparece bien evaluado. No hay duda de que en El Salvador se cumple a la letra el atinado adagio: LOS PUEBLOS TIENEN LOS GOBIERNOS QUE MERECEN.

Enero 25 de 2020

EL DESFILE DE LOS ROCES

Siendo buenos previsores de cómo actuamos los salvadoreños, era fácil prever que de la anunciada participación de jóvenes salvadoreños en el internacional Desfiles de las Rosas algo inusitado tenía que ocurrir. Y para infortunio de la imagen de El Salvador, ¡ocurrió! Y Tournament of Roses Parade se convirtió en el “desfile de los roces”. En la comidilla del día en las redes sociales.

La verdad es que no solo encontramos un pelo en esta sopa llamada Banda de El Salvador Grande como su Gente. Hay varias situaciones que comentar y lamentar, comenzando por la acostumbra deserción de integrantes, muy a la usanza de los deportistas cubanos que una vez en suelo estadounidense se escapaban de su delegación para jamás volver al “paraíso” de los Castro. En esta ocasión para nunca volver a su tranquilo y seguro “Pulgarcito de América”, con escasos días sin asesinados.

Esta vez dejaron la Banda salvadoreño cinco integrantes, pese a haber firmado legalmente un documento que no cometerían tal ilegalidad. Así como están las cosas de acaloradas para los organizadores de la llegada de nuestros músicos a California, por el caso del joven Andy Lovos, no sería raro que también el gobierno salvadoreño los acusaran de “coyotes”, tal como el gobierno de los Estados Unidos acusó a un famoso compositores y cantante identificado con platillos típicos en sus canciones.

El caso de Andy Lovos tiene tintes de complot político. De acuerdo a informaciones el joven clarinetista se queda en El Salvador por no contar con recursos exigidos para viajar a Estados Unidos; sin embargo, Andy Lovos parte a California por su cuenta –gracias al apoyo de tres personas- e intenta unirse a la Banda a minutos de comenzar el desfile, lo cual sensatamente no es posible porque los organizadores del Desfile de las Rosas son meticulosamente ordenados –es parte del éxito de este evento mundial de larga tradición- y nadie que no forme parte de una lista previa puede pasar como protagonista.

Esto último quizá no lo entendamos muchos salvadoreños, pues acá estamos acostumbrados a improvisar, romper protocolos y llegar a un evento a la hora que nos ronque la gana. Creeríamos entonces que un evento como el Desfile de las Rosas es igual al desfile de las fiestas patronales del cantón donde nacimos, donde un músico de la banda popular llega o se sale cuando se le ocurre. Consideramos que el verdadero origen de este escándalo que liga directamente a Enot Rubio, un líder comunal ligado al Fmln, y Andy Lovos, se debe buscar en el momento que el joven no viajó con toda la delegación.

Qué razones llevaron a los organizadores de la Banda a dejar a Lovos en El Salvador es clave para deducir responsabilidades, las cuales pueden estar en los propios organizadores o en el mismo Andy Lovos, por no someterse a las normas que todos los demás integrantes cumplieron, salvo que, casos similares no hayan sido manejados de la misma forma, lo cual dudamos, pues hasta ahora todos los músicos han afirmado que viajar fue una proeza no solo técnica, artística u organizativa, sino también económica, pues el gobierno del Sr. Bukele pagó apenas el viaje, pero la estadía y otros gastos corrieron por cuenta de cada integrante y algunos apoyos externos.

Lo triste de esta controversia, casi estéril, de no ser porque el presidente Nayib encontró fácilmente otra forma más de ejercer su política populista, es que un caso muy particular y todavía sin saberse con exactitud cuáles fueron las causas, ha empañado el talentoso desenvolvimiento del resto de músicos y bailarines. Andy Lovos, seguramente sin el proponérselo, ha sido como la gota turbia que cayó en el barril de agua limpia y logró corromper todo el contenido.

Que Enot Rubia sea marca país o ya no lo sea es lo de menos. Tarde o temprano dejaría de serlo, porque fue nombrado por Sigfrido Reyes y lleva el estigma del farabundismo. Lo que por bien de toda la organización llamada Banda El Salvador Grande como su Gente no puede quedar en la oscuridad, es qué pasó realmente con Andy Lovos y quienes verdaderamente impidieron que se integrara a la Banda en el momento del Desfile de las Rosas. No es posible que un bochornoso drama quede solo fichado en las redes sociales. Mayúscula misión que tiene el Fiscal General, Raúl Melara, para aclarar si el caso de Enot Rubio vs. Andy Lovos es un acto de humillación o un complot político diseñado en Casa Presidencial.

Rafael Orantes, 4 de enero de 2020.

NADA EN EXCESO, TODO A LA MEDIDA

Se va un año y viene otro. Es realmente un relevo temporal, casi igual a los que vemos en las competencias de atletismo, donde un corredor da la estafeta al sucesor y así, al final ganar una carrera. En el caso de los seres humanos el tiempo de esta corrida es de años y cada relevo tiene necesariamente que irnos madurando. Al menos eso indica la lógica de la vida.

Comenzamos como niños de primera infancia, dependientes en todo de nuestros padres. Luego crecemos un poco y vamos aprendiendo a cuidarnos nosotros mismos. El niños de 7 a 14 años ya es capaz de muchas cosas, no solo de amarrarse las cintas de los zapatos o usar los cubiertos en la mesa. Luego entramos a la adolescencia y vamos conociendo la pasión, el erotismo y el amor que cuando jóvenes nos llevará a formar una pareja sentimental. Con ella estableceremos una nueva familia y haremos crecer la Humanidad.

Son tan importantes estas primeras tres etapas de la vida y curiosamente van de 7 en 7 según lo descubriera Jean Piaget, que lo que hacemos o dejamos de hacer en estas etapas etarias influirá decisivamente en nuestra calidad de vida cuando adultos y luego como senescentes. La niñez, la adolescencia y la juventud son las etapas de siembra. De la formación de hábitos. Del cincelar una anatomía saludable que disfrutaremos cuando llegamos a los cuarenta y luego seguimos hasta los 80 años o más.

Pero, ¿qué pasa cuando nos descuidados en atender saludablemente esos primeros 21 años de vida? Desatender hay que entenderlo como ingerir comida chatarra, comer a destiempo, beber cualquier líquido menos agua, desvelarnos, abusar de comidas, bebidas, drogas. Lo que pasará es que no llegaremos a una senescencia, sino a un final senil, aunque ni siquiera cumplamos los 60 años.

Senil, anota el Diccionario de las Academias de la Lengua, es cuando en “la persona de avanzada edad se advierte su decadencia física”. La senilidad es por lo tanto una degeración progresiva de las facultades físicas y psíquicas, producto de los desenfrenos año tras año. Por ende debe ser una premisa prioritaria para el 2020, cuidar lo que comemos y controlar todos los demás hábitos, asumiendo la recomendación de Solón de Atenas, uno de los 7 sabios, quien dijo: “Nada en exceso, todo a la medida”.

Para culminar esta reflexión que marca final del 2019 e inicio del 2020, les transcribo la siguiente historia de Pablo Aldana:

“Creía y estaba seguro que su complexión robusta le permitía tomar grandes cantidades de alcohol y sentir apenas un ligero mareo, es por eso que cada fin de semana, surtía “a medias” la despensa para su madre y lo que le sobraba lo utilizaba para comprar sus cartones de cerveza.

También en su mente divagaba la idea equívoca de que sus pulmones eran mucho más grandes y resistentes que el promedio, por lo que no tenía reparo alguno en fumarse un cigarrillo tras otro.

Así era la vida de Neto, personaje típico de rancho, de oficio peón de albañil; bebedor y fumador entusiasta presente siempre en fiestas, reuniones y convivios.

No había día que no se bebiera uno o dos litros de “cerveza reglamentaria” al calor de la labor y los fines de semana, incrementaba exponencialmente la ingesta de ese “líquido ámbar”.

Como todo buen conocedor de la “cuchara” y las “mezclas”, llegaba el sábado por la tarde y Neto sufría una marcada “metamorfosis”.

Se bañaba, rasuraba, perfumaba y se ponía sus mejores “garritas” para dirigirse a la pequeña ciudad que se encontraba a escasos dos kilómetros de donde vivía. Su gran objetivo era recorrer las cantinas sin dejar “sentido” a nadie que le ofreciera algo para tomar.

Transcurrieron los años y este personaje no daba vuelta al capítulo oscuro del libro de su vida, parecía que el tiempo se había “estacionado” para él y seguía manteniendo la misma desordenada forma de vivir. Para su mal, sus hábitos estaban muy bien arraigados.

Era domingo y a Neto le marcó el reloj las 8 de la noche recorriendo las cantinas de la pequeña localidad. Ese día había llegado tempranito buscando como curarse la espantosa resaca que le provocó el tomar en exceso todo el sábado.

Lo primero que hizo al arribar al pueblo fue tratar de saborear una birria de res con Don Pepe, aunque lo intentaba apenas si podía pasar bocado pues sus papilas gustativas le ordenaban rechazar cualquier alimento.

Decidido a cerrar con “broche de oro” el día, compró una última botella de cerveza de un litro y tomó el camino empedrado que conducía a su rancho. Su avanzado estado alcohólico le hacía ver que el camino se multiplicaba por dos así que pensó en hacer una pausa antes de retomar el rumbo.

Optó por tomar a una escalinata que servía para bajar y subir las elevadas banquetas de las construcciones antiguas. Se sentó agitadamente en uno de los escalones y se llevó a la boca aquel recipiente dándole un largo sorbo como si se tratara de la última bebida en el mundo. 

El segundo trago solo quedó en el intento porque Neto sintió un fuerte dolor en el pecho como si una aguja caliente traspasara su corazón y rodó por los escalones para caer estrepitosamente en el suelo empedrado tratando de no soltar a su cerveza.

Supo que su momento había llegado, todo fue confuso, todo quedó en silencio. Le pasaron por su mente de manera aterradora diversos pasajes de su desperdiciada vida.

Pudo escuchar a lo lejos, el reclamo que su madre le hiciera por haber ingerido alcohol cuando apenas era un adolescente; su mano, no pudo seguir sujetando la botella que rodó lentamente para quedar frente a sus ojos.

Curiosamente; lo último que pudo leer, fue la frase impresa en la etiqueta: Nada con exceso, Todo con medida”.

28 de diciembre de 2019.

¿HACIA DONDE VAMOS EN EL 2020?

Hacemos la pregunta como sociedad en la cual no se distinguen edades, condición social, creencias ni inclinaciones políticas, porque teóricamente ante la ley todos somos iguales y frente a un desastre de Estado nadie se escapa, excepto quizá aquellos que ya tienen sus millones y cómodas residencias en Miami, que no solo tendrían la oportunidad de huir de un descalabro total, sino que anticiparían cualquier derrumbe que El Salvador llegara a tener como país.

Lo cierto es que lo único que podemos decir de nuestro destino, es que es tan incierto como el mismo futuro, pese a que los anuncios y acuerdos que el presidente Bukele ha realizado en las últimas semanas pueden anticipar un mejor porvenir para la sociedad salvadoreña, dado que por ahora solo son promesas y nadie puede asegurar ni mucho menos garantizar que Qatar construya el aeropuerto en Oriente ni mucho menos que un estadio y otras menudencias que construirán los chinos cambien significativamente nuestra economía.

Los antecedentes de nuestra desgracia nacional son que ARENA, aparte de saquear las arcas del Estado, no supo afrontar correctamente el problema de las pandillas y al final todos sufrimos los embates de estos grupos delincuenciales. El FMLN, por su parte, al traicionar a quienes confiaron que como partido de izquierda regresaría el colón, mejoraría las pensiones y promovería un aumento sustancial de los salarios, terminó siendo un partido que ultrajó a todos los salvadoreños. Ahora le está tocando el turno a Nayib Bukele.

Tenemos que reconocer que el actual presidente es totalmente atípico en todo, no solo por gobernar por medio de twitter o eventualmente decir exabruptos y contradicciones, sino porque es un mandatario sin dependencia ni compromiso a un partido, ni siquiera a Nuevas Ideas. El eventual éxito de sus primeros cien días de gobierno o cualquier fracaso en el devenir de su administración será enteramente suyo. Él se echará al hombre triunfos y derrotas, porque incluso sus más cercanos colaboradores no mueven una sola piedra sin su aprobación.

Sin embargo, al analizar de forma pragmática lo que significa gobernar surgen algunas interrogantes. Una de ellas, ¿quién o quiénes realmente están detrás del poder del presidente? Si el Dr. Armando Bukele estuviera vivo, no dudaríamos en decir que sería la mente lúcida y privilegiada de su padre quien orientaría a Nayib. Por supuesto nos resistimos a creer que gente como Walter Araujo incidan en las decisiones del mandatario.

Incluso nos cuesta asimilar que personajes tan oscuros y controvertidos como “la Choli”, Carlos Marroquín o  Alejandro Muyshondt tengan algo positivo que aportar al actual gobierno. Al país, mucho menos. Solo queda por lo tanto como hipotética respuesta, que el presidente Bukele sigue confiando más su política y mercadotécnica en expertos extranjeros que en sus funcionarios más cercanos. Después de todo su gane se lo debe a foráneos que demostraron ser excelentes asesores.

Al faltar equipos visibles que se responsabilicen y tracen el programa quinquenal del gobierno, llámense diputados o comisiones partidistas, la figura del presidente se torna más omnipresente y esto va a tono con la personalidad egocéntrica de Bukele, lo cual per se no es dañino para la sociedad, siempre y cuando en el proceso de su mandato se sigan respetando las reglas de la democracia.

Por supuesto que cualquier gobernante puede causar el mal a los demás, no sólo por acción sino también por omisión, por no cumplir esas gestiones que, en el caso concreto del pueblo salvadoreño, espera mejoría de las pensiones, que cese la impunidad, que mejoren las condiciones de vida (salud, educación, seguridad y vivienda) y que se termine de una vez por todas con la galopante corrupción que daña al Estado en su totalidad.

Pero como gobierno somos todos, hasta que la sociedad en bloque no asuma un sentido de responsabilidad hacia el bienestar de los demás, la justicia social en El Salvador será solo una ilusión y seguiremos con la cantaleta de siempre, echándole la culpa al gobierno de turno y a los gobiernos anteriores… habiendo llegado ellos al poder por nuestras propias decisiones electorales. Indudablemente hay mucho que esperar pero sobretodo mucho por hacer en el 2020.

21 de diciembre de 2019.

ACOSADORES EN LA SALA DE PRENSA

Los casos de corrupción en los medios de comunicación se dan de distintas formas y jerarquías, teniendo su base en el poder que la prensa ejerce en la opinión pública. En su momento hablamos de las “mentas”, esos dineros que reporteros han recibido como pago por callar, tergiversas o enaltecer a una persona o hecho de interés público.

Como todo acto de corrupción, los sobornos a periodistas fueron escalando otros niveles más influyentes, conociéndose por investigaciones del periódico digital El Faro que las famosas “mentas” ya no llegaban en los últimos años a manos de los humildes obreros de la comunicación, llámense reporteros, periodistas de sala o editores, sino que fueron entregados a influyentes presentadores de televisión y directores de periódicos.

A la fecha y pese a tan grave acusación, ninguno de los conductores de televisión acusó a El Faro de injuria, asumiéndose que tales denuncias informativas eran realidad. Pero como acá en El Salvador los medios de prensa y la misma población tienen memoria corta, esos hechos censurables muy pronto quedaron en el olvido. Decimos censurables porque la prensa es poder y cuando se manipula la información el perdedor es el pueblo.

Ahora la prensa vuelve a ser noticia, algo poco usual porque los medios de comunicación solo deben encargarse de procesar las noticias. Nos referimos a las acusaciones que apuntan contra el veterano locutor, reportero y conductor de noticias Roberto Hugo Preza, a quien en las redes sociales –haciendo eco de una noticia publicada en el medio digital la Voz de la Diáspora (https://vozdeladiasporanews.com/no-te-fijes-en-ninguna-mujer-bonita-aqui-todas-son-de-roberto-hugo-preza/)- se le inculpa de acosador sexual, una imputación que en estos días es realmente peligrosa para cualquier persona, especialmente si tiene un cargo tan importante como el Sr. Preza.

Siendo honesto, los medios televisivos al igual que el mundo del espectáculo siempre han sido caldo de cultivo para acosadores potenciales. Un delito de este tipo no es nada nuevo, aunque según recordamos, hasta la fecha ninguna supuesta víctima había delatado a ningún personero de una canal, pese a comentarse en los mismos pasillos de los canales que algún gerente o director acosaba e intimaba con determinada presentadora o reportera, siempre, como dicen del Sr. Preza, solo las mujeres bonitas.

En el caso de Hugo Preza  hay elementos a considerar sobre acusación: Ha sido declarado hijo meritísimo por la Asamblea Legislativa; las acusaciones contra él han llegado hasta la Fiscalía; no solo ha sido una víctima, sino muchas y, decir por las informaciones, la alta gerencia del Grupo Megavisión tenían conocimiento de estos delitos. Sin embargo, será el propio Hugo Preza quien aclare sobre tales acusaciones. Y debe hacerlo cuanto antes, porque quien calla otorga.

Rafael Orantes. 13 de noviembre de 2019

Carta de Roberto Hugo Preza

Dijimos al final de nuestra última reflexión que Hugo Preza debía hablar al respecto de las acusaciones contra él. Ya se manifestó y publicamos acá su posición en torno a lo que se le imputa.

SEAMOS FRANCOS…

Frente a la polémica de la no aprobación de un decreto legislativo que obligaría a los medios audiovisuales a transmitir un determinado porcentaje de intérpretes salvadoreños, me siento profesional y moralmente comprometido a verter una opinión lo más ilustrada y objetiva posible.

Como muchos de los lectores de Gentepoderosa.com desconocen nuestro pasado laboral, pienso que es pertinente aclarar que desde 1971 hasta 1998 laboré en distintos medios de comunicación y empresas relacionadas con la música: Diario La Crónica, Diario El Mundo, Revista Semana, Radios Internacional y Sensación, Canal 8, Encargado de promoción de Sonido Industrial (Nicaragua) y representante del Grupo Macho, aparte de diseñar portadas de discos de agrupaciones como la San Vicente, la Jiboa, Chepe Toño y Marito Rivera y su grupo Bravo.

Acotamos lo anterior porque vamos a sentar postura cardinal frente a la negativa de la mayoría de diputados para aprobar un porcentaje de transmisión radial que algunos artistas estaban solicitando. Las emisoras y los canales de televisión actualmente están inmersos en una hoya de reñida y feroz competencia por acaparar el mayor número de público, llámese radioyentes o televidentes.

Recordemos que un país tan pequeño como El Salvador tiene más estaciones de radio por habitantes que muchos de Centroamérica. Más de cien emisoras, sin contar con las que solo transmiten por Internet. Competir por radioescuchas, por lo tanto, no es fácil, y quienes trabajan en radio saben que la principal premisa es complacer el gusto del oyente, no los deseos de un artista o agente discográfico.

Desde los grandes de la música nacional, como Paquito Palaviccini o don Lito Barrientos hasta pasar por los Supersónicos, los Beats, Hielo Ardiente, Vickings, Christians, la Casino, los Hermanos Flores, Espíritu Libre, Fiebre Amarilla, Tony Acosta, Sergio de El Salvador, Álvaro Torres, Fermín Iglesias, Miguel Ángel y actualmente la Orquesta Premier, Julissa Ventura, la Máquina, Los Jhosse Lora y muchos más, todos han sido  programados hasta la saciedad cuando han producido auténticos hits, no porque a un programador se le haya ocurrido sonar esa música por lástima ni porque el disco venía procedente de un determinado estudio o casa disquera, sino porque el público así lo ha exigido. El público manda. Simple.

Las emisoras se rigen por la misma premisa de la oferta y la demanda que marca el camino de otras empresas. Dictar un porcentaje de transmisión nacional suena a petición chovinista. Es casi como exigir a las pizzerías que sólo deben consumir queso producido en el país, sin importar su calidad ni los niveles de abastecimiento.

Los grandes compositores e intérpretes salvadoreños siempre han sido reconocidos por el público y difundidos por la radio, prueba de ello es que “Patria querida” de Álvaro es casi un tercer himno, después del “Carbonero”. “Las pupusas”, “El telegrafista”, “La fiesta de mi pueblo”, “Soy bachiller”, “Me gustan las pupusas” de Cayo con Espíritu Libre fueron megahits que sonaron, no por algún decreto, sino porque son canciones pegajosas de mucha calidad, al igual que interpretaciones de Mario como “Sabrosa cumbia”, “Ven a bailar conmigo”, “Vivo sin ti” (de nuestro recordado Deivis Rosales) o “Mentiras”.

Seré franco, aun sabiendo que muchos conocidos en el medio farandulero me tirarán piedras, pero el intérprete salvadoreño no necesita ningún decreto para que su música sea transmitida. Necesitará de otros apoyos gubernamentales. Pero antes, el mismo intérprete debe ordenar su casa. En especial los propietarios de grupos y orquestas, que por lo general también son músicos.

Ya no debe haber un tan solo músico sin prestaciones sociales de ley y otras de estímulo particular, entre ellas Seguro Social o seguro médico privado, seguros de vida, bonificaciones por logros (especialmente en épocas como la navideña cuando algunas agrupaciones tocan todo el mes sin parar), fondo para su pensión, capacitaciones, para mencionar algunos de los beneficios que ayudarán a dignificar al intérprete salvadoreño y que vienen de los propios recursos que conjuntos y orquestas perciben como empresas comerciales que son.

El negocio de la música en El Salvador es altamente rentable. Pero habrá más de algún propietario que dirá, al igual que lo hacen los empresarios de autobuses, que las contrataciones andan mal… pero van aumentando el número de agrupaciones que poseen. No vamos a mencionar nombres, pero en nuestro país es costumbre que el dueño de un grupo u orquesta también lo es de dos o tres más, inclusive quienes tienen hasta cinco. Toda una mediana empresa. Lo ignoramos, pero suponemos que su personal artístico recibe excelente prestaciones laborales.

Los gremios de artistas, por su parte, tienen también que asumir su rol y dejar de ser clubes de beneficencia laboral. Sabemos, no solo porque las hemos visto actuar, sino porque fuimos en algún momento parte orgánica de uno de estos sindicatos, que actualmente existen gremios que aglutinan a los músicos y a los artistas de variedad, que incluyen cantantes, que muy poco hacen por sus agremiados.

Estas asociaciones de artistas (SGAE, SGAM) reciben dinero cada vez que un artista extranjero se presenta en el país. Gran parte de esos miles de dólares deberían ser utilizados para mejorar el profesionalismo de sus agremiados, léase el intérprete que en la mayoría de casos desconoce las ventajas de la salud ocupacional referida al cuido de su voz; tienen escasas nociones del dominio escénico; desconocen totalmente los mecanismos para promover sus productos y su propia imagen.

En mis largos años cubriendo eventos musicales, entrevistando artistas, comentando producciones musicales, haciendo reseñas discográficas, sólo conocí a un empresario que desde sus inicios asumió profesionalmente la dirección musical de su grupo: Felipe Aguiñada (QEPD), quien hizo de Espíritu Libre una organización seria y respetable. Solo basta decir que fue el primero en usar tarimas. Hasta ese momento los grandes como la Flores o Fiebre Amarilla actuaban en el pavimento de las calles.

Vemos que falta mucho de profesionalismo en nuestras agrupaciones. Muchos cover, mucha improvisación, falta de descentralización de funciones y desconocimiento de aspectos fuera de lo musical pero que inciden en los resultados de una producción discográfica. Esas son, a mi humilde criterio, algunas de las acciones por las que deben luchar músicos y propietarios de agrupaciones, dejando de criticar a los diputados que por falta de un decreto sus canciones ya no tendrán el apoyo suficiente.

Al pan pan y al vino vino. Los músicos lo que deben hacer es producir canciones con excelente calidad en su letra, ritmo, armonía y coyuntura musical. Los dueños de los grupos y orquestas dotar de salarios, bonificaciones y prestaciones laborales que brinden a sus músicos el estatus social que merecen como artistas creadores de sonidos e historias y no simples ejecutantes de un determinado instrumento.

El resto lo hacemos quienes escuchamos radio, llamando insistentemente a un locutor para que programe nuestra canción preferida. Si no lo hace, simplemente cambiamos de frecuencia. Oferta y demanda, señores intérpretes y dueños de conjuntos y orquestas que por ahora la inexistencia de un decreto legislativo los tiene con insomnio.

Rafael Orantes, 6 de noviembre de 2019.

DÍA DE LOS MUERTOS

Solo hay una certeza absoluta en la vida de las personas y de todos los seres animados: tarde o temprano dejaremos este mundo; es decir, moriremos. Mueren los animales, a cuyo reino pertenecemos; mueren las plantas e inclusive terminan su vida útil las estrellas. Esta semana conmemoramos el Día de los Muertos, celebración universal pero que en países como México adquiere matices casi novelescos.

Un día antes, el 1 de noviembre, muchos países con tradición católica festejan el Día de todos los Santos, como una antesala de los difuntos por el Purgatorio, antes de definir si han de “viajar” al Infierno o a la Gloria. Es este último destino el que preocupa a los humanos, o al menos intranquiliza a quienes creen en la vida eterna, aunque en vida muchos hacemos poco por ganar las suficientes indulgencias para subir al “cielo”.

Morir o muerte son términos a los que muy pocas personas se refieren, quizá los que más hablan de la muerte son quienes venden los servicios mortuorios y las propiedades en los cementerios. Esta negativa a tocar el tema de la muerte responde principalmente al apego a la vida. Nadie piensa en morir, salvo los potenciales suicidas; sin embargo, como lo dijimos líneas arriba, es la única certeza que tenemos. Pueda que no sepamos si seremos millonarios o paupérrimos más adelantes, pero que moriremos es algo infalible.

La muerte incluso aflige a muchos seres humanos, no solo por el apego a la vida, sino por las cosas de valor y/o familiares que pueden dejar en la vida. Como dice el personaje de HE, Aristarco Morantes, “mucha gente no resiente la pérdida de un ser querido, sino el apoyo económico que dejará de percibir o por no haber sido un familiar agradecido con el difunto”.

Temer a la muerte es conductual. Así lo plantea el autor inglés Aldous Huxley en su novela “Un mundo feliz”, al recrear una escena de acondicionamiento operante mediante la cual enseñan a los niños a ver la muerte como lo que es: un acto final predecible y aceptable. Los niños son llevados a zonas donde hay enfermos terminales falleciendo de forma tranquila, casi sonriendo a su destino irrevocable.

Rafael Orantes. 30 de octubre de 2019

RESPETO A LOS GOLONDRINOS

Esta semana, alguien a quien conozco desde su infancia denunció que fue bloqueada por un contacto de su Facebook, por el único hecho de apoyar ella abiertamente al presidente Bukele. Esa actitud tiene un solo nombre y apellido: intolerancia estúpida, apelativos muy comunes en nuestro tiempo, no solo en materia de preferencias políticas, sino también en temas religiosos, deportivos, sexuales y de cualquier otra índole.

En mi caso particular siempre he criticado la malcriadeza y los exabruptos del ahora presidente, pero sigo respetando a todos aquellos que integran el movimiento Nuevas Ideas, también llamados golondrinos, aunque ahora la golondrina se la han apropiado los nefastos dirigentes del partido GANA.

Parafraseando a don Benito Juárez, consideramos que es un deber de todo aquel que cree en la democracia defender firmemente el respeto al derecho ajeno. Caso contrario seguiremos viviendo un “apartheid” sociopolítico, tal como lo quieren y promueven desde hace décadas, mentes perversas que saben que en la unidad está la fuerza, por lo tanto mantienen a nuestra sociedad fragmentada bajo el paradigma de “divide y vencerás” (Divide et impera, atribuida a Julio César).

Así viene ocurriendo desde antes de la guerra civil salvadoreña. Luego se profundizaron las diferencias cuando Arena y el Fmln formaron bloques radicales como si se tratará del diablo versus dios. Ahora esas mismas mentes siniestras nos están vendiendo la idea de que los seguidores de que Bukele y quienes le rodean cercanamente son los buenos y los demás son malignos.

Como ha sucedido anteriormente, y ahora quizá con mejor mercadotecnia, esa ficticia bipolaridad está siendo comprada con más docilidad, anulando cualquier aposición que nos lleve como país y sociedad por mejores derroteros, pues siempre estaremos como los burros del cuento, cada quien halando para su lado, cuando el forraje estaba en el centro.

Divide y vencerás no es una retórica. Los resultados son que la gente percibe como hostil a su vecino, a su compañero e incluso a su amigo o familiar por cuestiones ideológicas más allá de su propia realidad, cuando en realidad los enemigos del pueblo son aquellos que acumulan riqueza e imponen los precios de productos básicos y otros que sin ser primordiales son necesarios para una vida plena.

El panadero de la colonia cuando le sube al pan no es porque él quiera volverse rico, sino porque el distribuidor de la harina de manera caprichosa le subió a las materias primas con las cuales hace la masa. Y lo mismo ocurre con todos los demás productos cuyos precios no los regula el Estado y el oferente los manipula a su antojo.

Al inicio dijimos que respetamos a todos los que forman Nuevas Ideas o los golondrinos que siguen al presidente Bukele, no solo porque están en su derecho ciudadano de expresar una determinada preferencia política, sino porque como grupo informal eligieron a alguien en quien ellos depositaron su confianza que sacará a El Salvador de la miseria, la injusticia, la inequidad, la impunidad y la corrupción. Solo la historia nos dirá si estos conciudadanos tuvieron razón o no. Mientras, solo demandemos que nuestra sociedad nunca pierda ese derecho constitucional a disentir y a opinar libremente, siempre y cuando formule sus pensamientos con respeto.

Rafael Orantes. 16 de octubre de 2019.

GUANACOS DE SIEMPRE

Los salvadoreños seguimos encarnando complacidos el mote de "guanacos", apelativo que hace referencia a esa bestia de carga de los Andes que, pese a ponerle encima toda clase de carga nunca rebuzna o protesta. Tuvo mucha razón Roque Dalton al llamarnos "los arrimados, los mendigos, los marihuaneros, los guanacos hijos de la gran puta, los que apenitas pudieron regresar, los que tuvieron un poco más de suerte, los eternos indocumentados..."

Pese a estar próximos a celebrar 200 años de una formal independencia del yugo español, los salvadoreños seguimos esclavos de la ignorancia y la miseria espiritual que se reproduce de padres a hijos y que ha permitido y seguirá accediendo que los estamentos de poder nos engañen y se burlen de nuestra pasividad.

Casi podríamos afirmar que gran parte de la población sigue alucinando con espejitos que deforman su realidad, tal como lo hicieron hace 500 años los conquistadores españoles con nuestros ancestros indígenas. La clase política y sus propagandistas, todos sin excepción de la misma ralea, nos ofrecen oro con la mano izquierda pero al final nos dan lodo con la mano derecha. Es decir, atol con el dedo en buen salvadoreño.

Los políticos de turno lo hacen ahora valiéndose de las redes sociales, que para muchos son como una nueva Biblia de la información. Los manipuladores a sueldo, muchos pagados con nuestros impuestos, inventan sitios web, periódicos digitales y cuentas de Facebook, Twitter, Instagram o Youtube para mentir, tergiversar y ocultar inoperancias, perversidades y engaños de los políticos en el ejercicio del poder.

Las falacias una tras otra se masifican tanto que el pueblo termina por creer que llegó el momento de ver por fin la luz de "su" desarrollo social y económico, pues lo político se da por hecho que tuvo un giro de 180 grados el 3 de febrero del 2019. Encomillamos "su" porque en los últimos tres años se nos ha vendido la idea que ya no solo las familias tradicionalmente adineradas, sino la sociedad en general mejorará expotencialmente su nivel de vida.

Este crecimiento se espera llegue no solo porque supuestamente se logrará que los corruptos devolverán lo robado y el presupuesto del gobierno alcanzará para ejecutar programas sociales porque el erario público ya no será saqueado, sino porque habrá salarios dignos e ingresos suficientes para que la clase obrera mejore significativamente su calidad de vida.

Aparte de lo anterior, hay expectativas de que la educación y la salud estarán a la altura de un país donde el progreso de su gente se sustentará en afianzar el desarrollo biopsicosocial de la gente de a pie.

Son tantos los compatriotas que sueñan que pronto su triste realidad cambiará e incluso habrá muchos que tienen la percepción que los cambios ya comenzaron a llegar en apenas cien días. Y que bien por estas personas, porque deberán ser los primeros en demandar al actual gobierno de Bukele que profundice y amplíe las transformaciones sociales y económicas que anunció durante su campaña electorera.

Quedarnos solo con la satisfacción de que Arena y el Frente nunca más serán fuerzas políticas es una posición miope que haría honor a nuestro mote: guanacos, quizá no de cuatro patas y orejas grandes, pero sí de ciudadanos indiferentes en pagar nuestros impuestos sin recibir a cambio lo justo y necesario para satisfacer los requerimientos que exige vivir una vida cómoda y placentera.

9 de octubre de 2019.

LOS COLORES DE LA VIDA

La vida no es blanco o negro; la vida es una variedad de tonos y colores, unos con más intensidad que otros, aunque muchas veces es nuestra percepción personal la que le imprime determinado color a nuestra vida, al margen de una realidad concreta que beneficia o afecta por igual a todos; sin embargo siempre habrá quienes se muestran a gusto con esa realidad mientras otros ponen el grito en el cielo y culpan a medio mundo de su situación.

Entender la vida quizá sea fácil, comprenderla es un tanto más difícil, pero gozarla es tan complejo que teniendo todo a nuestro favor muchas veces desperdiciamos nuestro valioso y escaso tiempo, quejándonos no por lo inestimable que tenemos, sino por lo insignificante que queremos. Es el pecado capital de la avaricia.

Junto a ese pecado generalizado por una sociedad que masifica todo, desde la religión hasta la política, vivimos dentro de una burbuja hedonista que nos impulsa a pensar solo en los placeres pasajeros y sucedáneos de los auténticos estímulos necesarios para transitar por una vida sana y satisfactoria.

De esta forma preferimos una Coca Cola en lugar de un vaso de fresca agua; escogemos una hamburguesa en lugar de un suculento relleno de papas. Sucumbimos literalmente por un consumismo que nos obliga a gastar en lugar de invertir. Nos esforzamos –hasta con deuda incluida- por tener el celular de última generación, aunque luego no tengamos un centavo de saldo para llamar.

La publicidad capitalista y neoliberal nos han metido hasta las entrañas de nuestro hipotálamo que solo las cosas más caras o que están en boga son las que nos darán satisfacción. Seguimos la moda como los ratones seguían al flautista de Arlequín. Y esto aplica no solo para productos y servicios, sino para artistas, deportistas y políticos.

Los falsos héroes mediáticos –principalmente políticos y religiosos- guían a su antojo nuestros destinos, y entre más ignorante es la persona más fácil les es conducirla por escabrosos senderos de destrucción, enfrentándolos incluso a su propia clase social, mientras los de arriba cual titiriteros maléficos ríen gozosos y con orgullo de sus manipuleos.

Los pastores pregonan la obediencia a Dios, pero ponen como confluencia obligatoria que haya diezmo absoluto. Incluso hay líderes cristianos que exigen a su grey que si no tienen dinero diezmen con objetos materiales como joyas, carros y casas. Otros más malignos demandan que las hijas de los creyentes sean sus mujeres, porque Dios así se los ha develado en algún sueño.

Los políticos, por su parte, engañan con juegos de palabras que engatusan al pueblo, especialmente a los sectores sedientos de justicia y hambrientos de venganza. Ese es el éxito del eslogan “devuelvan lo robado”. El pueblo no quiere solo el dinero, pues en el fondo todos sabemos que esos cientos de millones jamás regresarán a las arcas del Estado, pero lo que si se podrá ver es a ex presidentes, alcaldes, diputados y otros funcionaros tras las rejas, como cualquier otro vil ladrón, y este es el circo que la clase más desposeída quiere observar entusiasmada.

Sin embargo, el verdadero éxito de un gobierno debe ser que el pueblo mejore significativamente su calidad de vida; es decir, mejores salarios, mejor educación, salubridad completa y, por supuesto, un clima de seguridad total no solo que cese de la violencia, sino que el trabajador se sienta seguro en su trabajo y que si es despedido recibirá cuantiosa recompensa o si accidentalmente llega a cometer un delito será juzgado con equidad y justicia… de la mismo forma injusta como ahora son procesados quienes ostentan o han gozado el poder al amparo de los partidos políticos, a quienes de inmediato les dan prisión domiciliar o penas conmutadas para que salgan libres en un par de años, mientras que al obrero que para paliar el hambre de su familia roba una gallina le propinan 15 años de cárcel.

Mientras no lleguemos a una sociedad justa, equitativa y con estándares de vida de primer mundo, El Salvador seguirá siendo el país que es gobernado por “los mismos de siempre”, con diferentes nombres y eslogan, dinámicas de trabajo y bandera política, pero siempre sirviendo a una minoría explotadora que lucha por mantener salarios de hambre, pensiones ridículas de $ 150 dólares, educación primaria y básica mediocres, precios caros de los productos de la canasta básica y un sistema electoral discriminativo y excluyente al servicio de un quienes tienen el poder económico y político.

San Salvador, octubre 2 de 2019

DÍA DEL NIÑO, TODOS LOS DÍAS

Las fechas dedicadas al ser humano no tienen por qué ser solo un día al año. Día de la Madre, Día del Padre, Día del Niño son todos los días del año, porque la persona humana, como nos describe la Constitución de la República, merece buen trato todo el año. Sin embargo, hay quienes se acuerdan de sus padres solo el 10 de mayo o el 17 de junio, mientras que las instituciones hacen un gran alboroto el 1 de octubre, festejando al niño, a ese niño al cual el eximio poeta Alexander Campos ha dedicado cuatro ensayos y con una exuberante prosa nos describe no al niño universal, sino a nuestro niño, al cual ofrece un esperanzador destino, al decir: “tenlo presente - niño, mi amado niño - que ha de llegar el día en que tu voz se eleve al infinito y tu canto y mi canto se escuche en los lugares cercanos y lejanos desde hasta hoy sombrío, pero cambiante mundo”.

Nunca antes nuestros niños habían estado tan expuestos al peligro, y los riesgos desafortunadamente surgen en su propio seno familiar, en hogares disfuncionales víctimas de la miseria y exclusión social. A falta de padres responsables que solo abastecen de bienes materiales desde los Estados Unidos o cualquier otro país hasta donde han emigrado, el niño busca el respaldo espiritual y psicológico fuera de casa, cayendo en las garras de grupos delincuenciales que se han vuelto la figura a imitar que el niño no encuentra en casa.

El niño es por naturaleza hiperactivo y necesita expeler toda la energía que dinamiza sus actos. Pero  ese desbordante ardor requiere también de controles paternos, donde la disciplina sea simétrica al cariño que se le brinda. Lamentablemente hoy es un delito castigar al niño y corrientes perversas traídas del extranjero quieren que al niño se le deje hacer lo que al le plazca.

En la actualidad se confunde derecho con privilegio; los padres celebran los abusos de sus hijos; la escuela solo asume la responsabilidad de dar conocimiento, pero no amor a la patria ni moralidad, porque los mismos profesores están huérfanos de ética. Cuando el niño comete una agresión siempre se busca justificar su transgresión y se estimula el berrinche.

Indudablemente tenemos un serio problema que ningún gobierno ha querido enfrentar: la escuela está en crisis. Se sacaron del sistema curricular materias esenciales para la armonía social como Cívica y Urbanidad, pero se está tratando de profundizar el aprendizaje de un falsa inclusividad e introyectar en el niño que el aborto y los matrimonios entre personas de un mismo sexo es algo normal.

No hay duda que los niños, nuestros niños, son el chivo expiatorio para continuar un estatus quo que propicia una sociedad carente de valores, de afanes y conciencia social, que se doblegue ante el más débil pero astuto de los verdugos que manejan la política y el entorno empresarial. El Estado es cómplice de que nuestros niños no tengan futuro y que se conviertan en ciudadanos conformistas, mensos y mansos, poco pensantes.

Septiembre 25 de 2019.

PRENSA VERSUS INTOLERANCIA

Quienes hemos ejercido un periodismo libre, sin más ataduras que la línea editorial del medio para el cual servimos, sabemos que la libertad de pensamiento y expresión es un bien cristalino fácil de hacer añicos por cualquier gobierno con ínfulas cesaristas y temeroso de la críticas mediáticas que conduzcan a desenmascarar sus errores.

Por tal motivo nos preocupa como periodista y también como ciudadano comprometido con mejorar los niveles de consciencia de nuestra juventud, que el actual presidente bloquee el derecho que tienen los periódicos digitales El Faro y Fáctum, a buscar información del quehacer gubernamental en la propia casa presidencial.

Absolutamente nada justifica tal negativa, ni siquiera que, en el peor de los casos, sean medios adversos al gobierno o a las decisiones del mandatario, que en todo caso serían medios parciales, pero que tienen su nicho de lectores. Además, si por una supuesta parcialidad el presidente Bukele les impide el ingreso a Casa Presidencial, igual deberá hacer con todos esos medios que viven adulando su gestión, entre ellos Porttada, El Salvador Times, La Britany Sv y una media docena más que exageran los logros del actual gobierno y atacan deliberadamente a la oposición, enfoque que en nada se critica, pues la diversidad de puntos de vistas es parte del sistema democrático al que aspiramos mejorar los salvadoreños.

La actitud presidencial se sustenta en una tesis poco creíble y nos demuestra poca tolerancia, ya que, según casa presidencial, periodistas tanto de Fáctum como de El Faro “sólo llegan a Casa Presidencial con malas intenciones…”. El periodismo, según lo aprendí de dos colosos de la prensa salvadoreña: el Dr. Napoleón González (Director de La Crónica) o don Cristóbal Iglesias (Director de Diario El Mundo), no es de buenas o malas intenciones, sino de objetividad, y si en cumplimiento de es valor periodístico se incomoda a algún estamento de poder, el problema no es de quien traslada al público la información, sino de quien la genera.

Fáctum y El Faro han demostrado hasta la saciedad que son medios que practican la veracidad informativa, en virtud que la labor de estos medios digitales no solo es cubrir una conferencia de prensa donde quien convoca maneja el protocolo y los tiempos, sino en que sus periodistas practican la difícil faena investigativa. En defensa de la actitud prepotente de Casa Presidencial han dicho los mismos organizadores de las conferencias de prensa del presidente que respetan la democracia y prueba de ellos es que llegan decenas de medios convocados. Lo que no dicen es que todos, incluyendo a prestigiosos canales de televisión como CNN, no practican el periodismo investigativo en nuestro país y por lo tanto no llegan a las raíces de los problemas, solo cumplen su papel primario de divulgadores de información.

El punto es que el periodismo investigativo poco frecuente en nuestra sociedad, al profundizar en un determinado fenómeno es capaz de mover más tierra que un terremoto. Solo basta citar el caso Watergate, sacado a la luz pública por periodistas del Washington Post y que a la postre hizo renunciar al presidente Richard Nixon. En lo mínimo sugerimos que las investigaciones de los periódicos vetados por Casa Presidencial harán renunciar a Bukele, pero si afirmamos que la labor periodística de El Faro y Fáctum es fundamental para que la población, que somos más gente que los seguidores incondicionales del presidente, sepamos otro ángulo de la verdad de los planes presidenciales y del quehacer gubernamental. Después de todo, somos los lectores, televidentes o radioescuchas quienes decidimos cual es el medio al cual creer o en cual desconfiar.

Rafael Orantes. Septiembre 18 de 2019       

¡PATRIA LIBRE O EMBARGADA?

La independencia de El Salvador fue un negocio de españoles radicados en el país, por lo tanto fue una gesta que solo nos liberó de pagar impuestos a la corona española pero eventualmente seguimos dependiendo de otras naciones, entre ellas México y luego los Estados Unidos, que desde inicios del siglo pasado pone y quita presidentes.

Los Estados Unidos financiaron la guerra fratricida entre salvadoreños durante los años ochentas y de igual forma patrocinaron los mal llamados Acuerdos de Paz, en 1992.  Nuestra dependencia de ese país es en todos los campos. Dependemos de las remesas, dependemos de las exportaciones y, políticamente de las decisiones que el gobierno debe tomar.

Esa relación hegemónica solo varió un poco con la llegada del gobierno de Sánchez Cerén, quien dio la espalda a su homólogo estadounidense y estrecho más los lazos diplomáticos y políticos con Venezuela, Cuba, Nicaragua y finalmente con China continental.

Esta última relación con el gigante asiático generó preocupaciones a los Estados Unidos por un posible dominio portuario, lo que les permitiría a los chinos mayor presencia naval y militar en la zona del golfo de Fonseca. Estos temores fueron públicos de parte de la propia embajadora de ese momento, lo cual paró cualquier concesión del puerto de la Unión.

No hay duda de que algún departamento estratégico del gobierno estadounidense, llámese CIA, Departamento de Estado, Agencia de Seguridad o la propia Presidencia coadyuvó para que la figura del actual presidente creciera como la espuma, habida cuenta era un peón más confiable que el resto de candidatos y en particular del propio Óscar Ortiz, pleitesía que hoy está fuera de duda y que se refleja en una mayor cooperación del gobierno de los Estados Unidos.

Sin embargo, esa ayuda tiene un precio muy caro y el costo es mayor dependencia de Washington.

El Salvador siempre ha tenido pocas opciones para reivindicar el goce de su soberanía, algo que no solo ocurre a nuestro país, sino a decenas de países del continente y del mundo que están alineados con los Estados Unidos.

Pero la diferencia con otros países es que no todos tienen a tantos millones de sus connacionales residiendo en los Estados Unidos. Y es tanta la dependencia y tantos los salvadoreños radicados allá, que nadie se opondría que se gestione que El Salvador fuera como Puerto Rico: un nuevo estado asociado. Al fin y al cabo cuando se habla de independencia, esa palabra no deja de ser una charada que solo los interesados en mantener esa falacia y aparentes patriotas dicen creer, porque independientes no somos ni siquiera de nuestros propios tiranos criollos que pagan barato al obrero, niegan calidad de vida a la población y viven engañando al grueso de la población negándole acceso a la educación, vivienda digna, servicios de agua saludable y  una jubilación respetable.

Septiembre 11 de 2019

PATRIA TODO EL AÑO

Llegó septiembre, originalmente el séptimo mes, pero con los cambios en el calendario gregoriano pasó a ser noveno. Es el mes de las falacias. Mes de las banderas. Celebramos que somos independientes. Pero, ¿de qué o de quién? En las escuelas, más por falacia de los profesores que por civismo, ponen en relieve un falso patriotismo, porque quien ama a su patria no la destruya, no daña a su población ni roba los impuestos.

Sin embargo, vendrán muchos septiembres más y nuevas oportunidades de ir mostrando realmente lo que es sentir nacionalismo y devolver al terruño que nos ha visto nacer nuestra mejor gratitud: velando por el medio ambiente, respetando a nuestros conciudadanos y desempeñando con integridad y entusiasmo cualquier trabajo que nos toque desempeñar, ya sea en la empresa privada o una institución gubernamental.

Estamos a dos años de conmemorar los 200 años de aquellas gestar libertarias que tan solo nos liberaron del dominio español, pero hemos seguido dependiendo de otras naciones. En su momento México, luego Estados Unidos y eventualmente de Venezuela o Cuba, países a los que debemos respeto, mas no sometimiento.

La medida más atinada para que ningún país nos tenga del pelo es desarrollarnos nosotros mismos; explotar los pocos recursos que tenemos y desarrollar a los miles de talentos jóvenes que buscan denodadamente una oportunidad de crecer profesional, económica y socialmente. A ellos y a todo salvadoreño el Estado y la empresa privada debe garantizar educación de calidad y trabajos bien remunerados. Solo así miles de salvadoreños dejarán de buscar en otras latitudes mejores condiciones de vida.

Ahora que se habla de la posible llegada de una Cicies es el momento de investigar no solo la corrupción gubernamental pasada, reciente y actual, sino también develar los nombres de aquellos “Odebrecht” salvadoreños que corrompen a nuestra clase política, dando sobornos para ganar licitaciones o vendiendo sus productos o servicios a valores por encima de los precios de mercado para pagar favores de preferencia.

Si realmente queremos a nuestra patria y en septiembre sentir el orgullo de ser salvadoreños, comencemos por dejar de botar basura en las calles, de usar tanta bolsa plástica, de talar los pocos árboles que tiene nuestra campiña y de actuar como energúmenos en las calles, golpeando gestores de tránsito, pitando la vieja al vehículo que no se mueve porque la luz ya está en amarillo o regateando a la pobre señora que con gran esfuerzo lleva su canasto de tomates y cebollas al mercado y nosotros pidiendo que nos venda su producto cinco veces más barato que un supermercado.

El civismo debe ser una actitud diaria, no solo durante septiembre, porque patria existe todo el año.

Septiembre 4 de 2019

AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR...

Al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. La decisión del presidente Bukele de crear una institución que promueva la medicina preventiva es una brillante idea. Ojalá que la idea pase a ser un plan sostenible, participativo y efectivo, y que tenga todo el respaldo de quienes tienen a su cargo velar por la salud de los salvadoreños más pobres, que son la mayoría.

El anuncio de Nayib Bukele nos hizo recordar la vez que quien escribe estas reflexiones presento al director del ISSS un programa de salud preventiva con énfasis en el área ocupacional. El director mostró mucho interés, pero no así el grupo multidisciplinario que escucho mi propuesta, quienes solo me dijeron que el ISSS ya tenía salud preventiva entre sus servicios. Era falso.

Vale decirlo, pero mi programa trascendía los límites de atención del ISSS, aunque fue presentado a ellos porque consideré que es la institución idónea para encabezar una cruzada de salud preventiva de gran envergadura.

La experiencia de otros países nos ha dicho que la medicina preventiva es mucho más barata que la curativa. Sin embargo, siendo los salvadoreños culturalmente un pueblo reactivo, prevenir no es precisamente una de nuestras virtudes más notables, tanto a nivel individual como a nivel colectivo y estatal.

Con este ofrecimiento de Bukele se dará dun giro de 180 grados en la salud, siempre y cuando el equipo que maneje la nueva Dirección Nacional de Salud Preventiva rompa los paradigmas de los chequeos y exámenes regulares o, las viejas prácticas que hacían en el Seguro Social.

Viendo a quienes rodeaban al presidente Bukele al momento de anunciar su segundo plan, esta vez orientado a mejorar la calidad de asistencia de los hospitales, clínicas comunales, el ISSS y el propio Batallón de Sanidad Militar, creemos que estaban efectivamente los conocedores de la salud, sin embargo, hará falta mucha más participación.

Ojalá que en la marcha de este segundo esfuerzo por mejorar las condiciones de vida de los salvadoreños más pobres, las cirugías, las citas con especialistas, las consultas focalizadas y la calidad y cantidad de medicinas sean ahora de pronta entrega y rápida atención y no como en el pasado reciente que las citas tardaban más de un año y de las medicinas la respuesta de siempre era "no hay".

En cuanto al plan de salud preventiva, como conocedores de la materia estaremos vigilantes de ver cuál es la filosofía y los alcances de esa anunciada prevención y qué tipo de estrategias implementarán los responsables de que el salvadoreño no se enferme.

Bien por el presidente Bukele que ha hecho eco de ese viejo pero sabio adagio: hombre prevenido vale por dos. Aunque hay que entender que por ahora solo es un anuncio, pero esa noticia basta para darle el beneficio de la duda, especialmente para personas como nosotros que hemos sido incrédulos acerca de si Bukele gobernará para los más necesitados o solo para los de su etnia y clase social. Solo el tiempo nos develará la verdad.

San Salvador, 28 de agosto de 2019.

CUANDO AGOSTO ERA 21

Iniciamos esta entrega precisamente un 21 de agosto, fecha que nos trae a la memoria la canción del chileno Fernando Ubiergo, titulada exactamente así: CUANDO AGOSTO ERA 21, y que resultó a la postre una melodía de profunda reflexión sobre el aborto. Veamos su letra y luego continuamos nuestra reflexión:

Se ocultaba en los pilares de los viejos pasadizos
para esconder el hijo que pronto le iba a llegar
Fue difícil esconder en un pobre delantal los tres meses de más.

Y salía del colegio con un siete en la libreta
y en el vientre una cometa que pronto querrá volar
y se iba a caminar, y se iba a preguntar por las calles, sin final.

Y se fue donde un cura quien le dijo era pecado
y muy pronto un abogado le habló de lo legal
y fue el profesor de ciencias quien le habló de la inconsciencia
de la juventud actual.

Los que juzgan no han sentido el amor, el dolor y en el vientre unos latidos

Y se enredan en prejuicios y el amor, se quedó en unos cuantos latidos.

Y sobraron los consejos que le hablaban de pastillas
de una vieja mujercilla que el trabajo lo hace bien
no faltó la buena “amiga” esa amiga entre comillas que le dio una dirección.

Y salió desde el colegio en una fría mañana cuando la vieja campana
aún no daba su talán; mientras el profe de ciencias hablaba de la inconsciencia de la juventud actual.

Cuando Agosto era 21 la encontraron boca arriba
con la mirada perdida y su viejo delantal y en el bolso de colegio
dibujado un corazón que decía “tú y yo”.

El tema del aborto es uno de los fenómenos más controvertidos en la sociedad contemporánea. Mientras las potencias “desarrolladas” del mundo industrializado promueven en los países del Tercer Mundo legislaciones que permitan el aborto, entre la gente conservadora y apegada a valores tradicionales de nuestros países una aprobación de este tipo abriría las puertas a “masacres” institucionalizadas, caso similares a las de los tiempos de Herodes, cuando queriendo evitar la llegada del Mesías ordenó la muerte de miles de infantes recién nacidos.

Aunque hay mucha tela que cortar en torno al aborto, siendo congruentes que nuestro punto de vista académico no podemos aceptar posiciones radicales. Estar contra el aborto per se, es menospreciar la vida de aquellas mujeres que de seguir un embarazo pueden morir. Por lo demás, nada justifica asesinar a una criatura expuesta a cualquier daño, porque en esta tierra nadie está más indefenso que un feto. Menos aún esos planteamientos insensatos de “mi cuerpo es mío y puedo hacer lo que quiera”.

Vivimos en una era donde hasta los niños de parvularia tienen conocimiento de los distintos anticonceptivos y preservativos. Mujer que sale preñada no lo hace por ignorancia o porque crea que los bebés vienen de París traídos por una cigüeña, sino por insensatez o estupidez.

Sabemos que más de alguno de nuestros lectores se preguntará, qué pasa entonces cuando una mujer es violada y de ese abominable acto queda preñada. Lo ético y moral, y si se quiere humano, es que dicha persona tenga el bebé y luego lo regale o lo dé en adopción. Por supuesto que en estos casos consideramos que nuestras leyes son demasiado laxas con los delincuentes violadores.

Quien viole, al margen de cualquier consecuencia y estatus de la víctima, la ley debería garantizar que ha sido su primera y última transgresión en este campo, castrándolo químicamente para que de por vida sea un hombre impotente y que su pene no vuelva a convertirse en instrumento de daño para nadie, pues sabemos que también hay violadores de varones.

Por favor señoras, señoritas y caballeros que están a favor de seguir matando niños no nacidos, recuerden que quizá sus madres tuvieron suficientes razones para abortarlos, pero no lo hicieron. Mejor dedíquense a demandar leyes más duras contra los violadores y exigir que los jueces las hagan cumplir y a sus hijas, hermanas, amigas o compañeras háganles consciencia de la diferencia que puede marca el uso de un anticonceptivo durante una relación.

Nunca antes la prevención será mejor que la reacción y, como dice Ubiergo, dejemos de ser el abogado, el cura, la mejor “amiga” o el profesor de ciencias que en lugar de vaticinar una mundo oscuro para la embarazada accidental, mejor motivemos a nuestra jóvenes para que asuman el resto de ser madres, quizá precoces o inesperadas, pero al fin madres, que serlo, lo sé por mi madre, es una bendición y orgullo. Solo la mujer tiene el poder de reproducir vida.

Agosto 21, 2019

VALORES EN PICADA

Los últimos días han sido de palpitantes novedades. El supuesto romance entre Toby jr, y una modelo de TCS acaparó la atención de creyentes y escépticos. La verdad es que Toby jr. siempre ha sorprendido a los salvadoreños, más a quienes no son clientes de su Taber que a los miles de conversos que por años reclutó su padre, el pastor Edgard López Bertránd, pues estos últimos han aprendido a perdonar cualquier exabrupto o conducta irreverente de los líderes de su iglesia.

Cuando decimos que Tobita junior ha sido una constante caja de sorpresas, recordemos cuando apareció en una foto portando un rifle de grueso calibre, muy a la usanza de los mercenarios que vemos en las películas de Rambo o de los hermanos Almádana. No olvidemos tampoco cuando apareció tatuado, lo cual fue interpretado como una afrenta a la cita bíblica de Levitico que dice: “No harás rasguños … ni imprimirás en vosotros señal alguna”.

En otra ocasión apareció con un animal como presa, tal como se jactan los cazadores furtivos cuando depredan a indefensas criaturas del reino animal, quizá en vías de extinción. Y qué decir cuando sacó, aprovechando su notoria influencia como religioso, a cabecillas de pandillas de Mariona para mostrarlos en su Tabernáculo.

Entonces un “affaire” con una modelo de televisión no sería nada extraño, pues Toby Jr. ha demostrado fehacientemente que es más hombre de mundo que muchos de aquellos que se denominan ateos o que la gente les dice mundanos.

Lo triste de ese caso que por ahora reluce en las marquesinas de las redes sociales entre una calumnia y un hecho fidedigno, es que pone en relieve que El Salvador ha caído a lo más profundo del despeñadero de los antivalores. La corrupción ya alcanzo las entrañas no solo de la clase política, sino de los religiosos, pues los deportistas y dirigentes deportivos desde hace rato han estado inmersos en amaños.

Y cuando los más hegemónicos agentes de poder, curas y pastores, militares, periodistas, políticos y empresarios muestran inmoralidad, poco se puede esperar del resto de la población que asume que lo correcto es mentir, engañar, falsear, corromper, prostituir, robar y hasta asesinar.

El caso del pastor Toby Jr. no es el primero ni el único. Otros destacados dirigentes de populosas iglesias tanto católicas como evangélicas se han visto enredados en reprensibles escándalos y todo indica que la nómica seguirá, porque los salvadoreños hemos hecho circo algo tan serio como la pérdida de valores y ética de quienes dirigen a nuestras instituciones, llámense iglesias, partidos políticos, empresas, equipos deportivos, alcaldías o cualquiera de los tres órganos del Estado.

Lo triste es que no tendremos a ningún Chapulín Colorado que nos pueda defender y la podredumbre social devora cada día a más ciudadanos probos e intachables, volviendo realidad el adagio que dice que los ciudadanos que escogen a corruptos como sus guías no son víctimas, sino cómplices.

San Salvador, 14 de agosto de 2019

EL PELIGRO DE LOS TAIMADOS

Los salvadoreños no somos "alma de Dios", tampoco somos los delincuentes que algunos en el extranjero piensan. Ciertamente abundan en nuestro país personas malosas que además de malvados son ignorantes. Claro que no todo ignorante es facineroso ni mucho menos todos los perversos son ignorantes, como ocurre con Tony Saca o Sigifredo Reyes, para mencionar dos botones de distintas camisas, a quienes con propiedad debemos llamar “taimados”.

Son estos últimos individuos quienes representan un grave peligro para la sociedad, pues disfrazan tan magistralmente su maldad que casi nadie nota como sus garras diabólicas dañan a la colectividad, ya que los crímenes contra las finanzas públicas afectan a toda la sociedad, privando al pueblo más necesitado de servicios de salud, educación, seguridad e infraestructura, pese a que, por muy pobre que sea, siempre paga impuestos.

El robo a las arcas estatales es una maña de vieja data, aunque cobró notoriedad a partir del presidente Napoleón Duarte, quien se rodeo no de "peces", tal como era el símbolo de la Democracia Cristiana, sino de auténticas pirañas que con voracidad saquearon la banca, previamente nacionalizada, y se repartieron todo lo que prometiera dividendos, tales como permisos de línea del transporte colectivo o préstamos sin garantía.

Treinta años después otro gobernante –ahora nacionalizado nicaragüense– repetiría la historia de Duarte, burlando cualquier intento por llevarlo a la justicia. Todo indica que los gobiernos que sucedieron a Duarte fueron siendo cada vez más cínicos y galgos a la hora de robarle al pueblo.

“Devuelvan lo robado", un eslogan inventado por un diputado del Fmln para punzar la llaga de la rapiña de los 4 gobiernos ladrones de Arena, fue robado por el líder de Nuevas Ideas y ese fue el caballito de batalla que dio esperanzadoras expectativas a quienes, no teniendo poder ni voz, vieron en el actual presidente Bukele al paladín que logrará que todo lo robado vuelva a ser parte de un mega presupuesto capaz de solventar en gran medida los problemas que más agobian al pueblo salvadoreño.

Todavía no sabemos si dicho eslogan fue simplemente eso: eslogan, una fórmula breve y pegajosa utilizada solo como propaganda política, pero sin base o fundamento, mucho menos con la voluntad de hacerla realidad, o si a corto plazo “su excelencia” instalará por fin la  Comisión Internacional Contra la Impunidad en El Salvador, mejor conocida como Cicies, con los más amplios poderes para investigar y castigar a todos los corruptos que han robado al patrimonio estatal desde Cristiani hasta Sánches Cerén, incluyendo a los empresarios nacionales y foráneos que han sobornado a funcionarios de distintos niveles.

Si el presidente logra establecer la Cicies, obviamente y para dar el ejemplo deberá ser el primero en ser investigado por sus oscuros negocios con el decolorado Mercado Cuscatlán y otros proyectos que en su momento no hubo transparencia en las negociaciones. “Devuelvan lo robado” fue una frase inventada por un farabundista, sin saber que se convertiría en un bumerán que volaría las propias cabezas de la cúpula del Fmln. Ahora debe ser el lema de todo salvadoreño honrado contra cualquier político que intente repetir el perjuicio cometido por Cristiani, Calderón Sol, Paco Flores, Tony Saca, Mauricio Funes y Sánchez Cerén.

Para cualquier político-funcionario hablar de lobos es fácil, demostrar que no es uno de ellos disfrazado de oveja es difícil, al menos eso esperamos con tantos ojos y bocas dispuestos a denunciar en las redes sociales cualquier atisbo de corrupción presente y futura.

San Salvador, agosto 8 de 2019.