En el 2016 reflexionamos sobre la situación política de Nicaragua, un país donde uno se siente “casi” en casa, con gente amable y conversadora, que al vosearte rompen cualquier barrera de comunicación.

Quien conoce Nicaragua sabrá que la vida en este país tan extenso en su territorio y tan ínfimo en su democracia, es tranquila, aunque los chochos tarde o temprano sacuden su placidez y se rebelan contra quienes los oprimen.

Así pasó en 1979 cuando sacaron a Somoza con la ayuda de los Estados Unidos. Paradójicamente uno de quienes lideraron aquella revolución es ahora el sustituto del otrora y ya fallecido dictador Anastasio Somoza Debayle, quien al igual que Daniel Ortega se desempeñó en la milicia (aunque Ortega lo hizo como comandante guerrillero), fue político y empresario.

Podemos decir si temor a equivocarnos, que Daniel es un clon de Somoza, aunque quizá más voraz que aquel e igual de sanguinario, pues solo en estas últimas manifestaciones en su contra han fallecido más de 30 jóvenes patriotas.

Nicaragua fue  gobernada durante décadas por los Somoza, una casta de dictadores dueños de los principales medios de producción de ese país, menos del consorcio de la familia Pellas Chamorro, propietarios de marcas muy conocidas como el ron Flor de Caña, el Banco de América Central (BAC-Credomatic), GBM y muchas empresas más que también funcionan en El Salvador, quienes han demostrado su poder e independencia de todos los caudillos que han gobernado a la tierra pinolera, incluyendo al actual Ortega que busca seguir en el gobierno por tiempo indefinido y va camino a convertirse en lo que, como uno de los principales cabecillas del Frente Sandinista por años combatió: la tiranía de los Somoza.

Somoza, tal como lo cuenta la historia, fue sacado de Nicaragua en tiempos del presidente Jimmy Carter. Los otrora aliados de la familia Somoza dejaron prácticamente desarmado a Anastasio Somoza frente a un Ejército Sandinista que recibía armas y apoyo de muchos países, incluidos los propios Estados Unidos, pese a que, el emblemático cadete de West Point Tachito Somoza no solo era el abanderado de los gobiernos que este país protegía, sino que también representaba al arquetipo de tiranía militar diseñada por la CIA y de las demás instituciones de poder estadounidenses en los años 60 y 70 en Latinoamérica.

Pero de un momento a otro Somoza no solo es abandonado por sus viejos aliados, sino que además lo engañan, pues le prometen que irá junto a su familia a los Estados Unidos a disfrutar de un retiro forzado, pero cuando ya está en vuelo su avión es desviado a otro rumbo, el cual fue finalmente Paraguay, con Alfredo Stroessner como presidente, país donde grupos terroristas acabarían con la vida de Anastasio Somoza, terminando por completo cualquier resquicio de que los Somoza volvieran a gobernar la tierra de Rubén Darío.

Casi 40 años después, un nuevo gobierno autoritario tiene control de todas las instituciones, incluyendo el llamado Consejo Supremo Electoral y la Corte Suprema de Justicia. Pero no es para nada una dictadura proletaria o socialista, ni siquiera del llamado “siglo XXI”, es simplemente una tiranía familiar, muy parecida a la de los Somoza, y mejorada, donde la esposa de Daniel, la chamuco Rosario Murillo es la vicepresidenta.

Daniel Ortega y su mujer son ahora los dueños de Nicaragua, no solo por el poder que les confiere sus cargos, sino porque son dueños de corporaciones de radio y televisión, refinerías, gasolineras y un larguísimo etcétera.

Han pasado casi 40 años del triunfo sandinista y de la continua purga de aquellos que menos o más que Ortega contribuyeron a culminar una revolución de alguna manera auspiciada por el gobierno del tristemente recordado presidente Carter.

Ortega es ahora dueño de los principales medio de producción nicaragüense, excepto los de la ya comentada familia Pellas Chamorro, quien sin ninguna duda mantiene excelentes relaciones empresariales con Ortega, al grado de que se dice que le facilitó un piso al líder sandinista en su elegante Torres Pellas, en el centro de Managua.

Esta política Laissez-faire (dejar hacer, dejar pasar) de Ortega y algunos influyentes empresarios, es subyugante para los intereses de la sociedad chocha, a la que le hacen creer que vive una democracia representativa y que el progreso de la gente estará a la vuelta de la esquina.

Son 39 años desde que los sandinista triunfaron, pero a la fecha los beneficios de ese gane revolucionario apenas se ven en que hay poca delincuencia y mayor solidaria entre la población.

Los nicaragüenses parecían tener que soportar a un Daniel Ortega y señora para largo rato, pues el exguerrillero ha sabido cómo avanzar en su insaciable voracidad, tal como avanza indetenible la niebla maligna en el filme clásico de terror “The Fog”. Sin embargo, tal como se fue Anastasio Somoza, las aspiraciones absolutistas de Daniel Ortega quizá terminen de un momento a otro, porque el pueblo ya se cansó y está en las calles, no queriendo negociar cuotas de poder, sino que Daniel y su mujer se vayan, quien sabe si con toda la fortuna o sin nada.

Quien siempre criticó y combatió a los Somoza, como quien habla de la pera, lo único que deseaba era ser como Anastasio, es decir, comerse la pera. ¿Lo dejarán seguir esos jóvenes universitarios que con agallas exigen su renuncia? ¿Qué papel real está jugando el presidente Trump en la búsqueda de soluciones al problema nicaragüense? Las respuestas a estas interrogantes no vendrás fáciles, pues el astuto, más que una zorra, de Daniel Ortega, se ha asociado a los chinos (no de Taiwán), a Putín y a los iraníes, aparte de estar coligado al maléfico proyecto Alba bajo la batuta de otro déspota: Nicolás Maduro, quien en días pasados volvió a demostrar su desprecio por la democracia en Venezuela. Por lo tanto, tocar a Ortega puede ser como desafiar a chinos y rusos y todos sabemos que entre estos países y los Estados Unidos hay una asolapada lucha de titanes.

Por el bien de un pueblo donde los salvadoreños nos sentimos en familia, esperamos que esos muchachos que están mostrando resistencia al oprobioso gobierno de Ortega logren los cambios que Nicaragua merece y que nunca llegaron luego de casi 40 años de la revolución sandinista.

Rafael Orantes

Jueves 24 de mayo de 2018

 

 

 

DE LA EUFORIA DEL TRIUNFO A LA TRISTEZA DE LA TRAGEDIA

 

El domingo 13 de mayo se realizó en el Estadio Monumental, de San Salvador, el partido de fútbol que definía el pase de Águila o Alianza a la final del campeonato salvadoreño, 2017-2018.  Al final de los 90 minutos de juego se definió, de manera categórica con un global de 5 a 2, que el equipo capitalino pasaba al partido final.

 

Ese gane del Alianza fue gloria para todo el equipo y los miles de seguidores que tiene no solo en San Salvador ni dentro del país, sino en todo lugar donde haya compatriotas. También significó el satisfacción plena de Fito Zelaya, máximo goleador de los Paquidermos, con 11 anotaciones en este campeonato.

 

La tarde del domingo hubo fiesta en el estadio para la familia aliancista. Sin embargo, la alegría del triunfo, no solo por el resultado en el partido, sino por la misma oportunidad de aspirar a la Copa, cambio drásticamente en un par de horas para Fito Zelaya, quien continuó, como era de suponerse, la fiesta junto a su familia.

 

Fito Zelaya no iba al volante chateando o hablando por teléfono; tampoco iba ebrio o drogado, menos a velocidad temeraria, pues lo acompañaban parte de sus seres más queridos: sus hijos y esposa, así como su cuñado y concuña. Había relajación en el entorno de los Zelaya.

 

No obstante, pese al apego a las normas de tránsito, Fito y su familia sufrieron un aparatoso accidente que los llevó de la euforia del triunfo a la tristeza de la tragedia. Fito al igual que sus acompañantes estuvieron a punto de fallecer, y al final, desafortunadamente se tuvo que lamentar la pérdida de la novia de su cuñado.

 

Nuestra reflexión está encaminada a dos puntos. Primero: que la vida es tan prestada que de un momento a otro nos las quitan, sin siquiera dar motivos. Cuántas personas mueren camino a la iglesia o en su propia casa. Esto nos lleva a recordar que debemos vivir cada día como si fuera el último, pues no sabemos si más tarde o mañana seguiremos vivos. Vive vive, que la vida es breve.

 

En segundo lugar, este accidente nos indica que por las calles de El Salvador circulan miles de vehículos con serias carencias en su estructura, ya sea por el tiempo o por falta de mantenimiento. De igual manera viajan de un lugar a otro millares de motoristas insensatos, cuya vida les vale un comino y ya no se diga la vida de los demás automovilistas y peatones.

 

Las calles, avenidas y carreteras de El Salvador están llenas de auténticos cafres del volante; hombres y mujeres que menosprecian las mínimas normas de conducta de todo motorista responsable consigo mismo y con la comunidad con la cual comparte las vías terrestres.

 

Gracias a Dios, aparte de la terrible muerte de su concuñada, Fito Zelaya y toda su parentela no sacrificaron sus vidas en este fatal accidente, pero la muerte anda circulando por las calles de El Salvador y la siguiente víctima de un conductor energúmeno o de un vehículo con desperfectos mecánicos ¡solo dios sabe quien será!

 

Rafael Orantes

 

Jueves 17 de mayo de 2018

 

 

LOS 20 MIL SIN NOMBRE

Las sociedades en crisis actúan muchas veces como lo hacen aquellas personas que son arrastradas por frenéticas corrientes marinas. En lugar de proceder con calma y sensatez se desesperan y terminan ahogadas en su propia impotencia.

Así lo hizo el pueblo alemán de principios de los años treinta, cuando sumido en la pobreza y el derrotismo causado por la Primera Guerra Mundial, optó por escoger como gobernante a un tipejo con aires de grandeza, llamado Adolfo Hitler.

Lo mismo hizo la sociedad venezolana en tiempos más recientes, cuando cansados de políticos corruptos y sinvergüenzas eligieron al autoproclamado salvador de la patria bolivariana, el comandante Hugo Chávez.

Nadie ignora el sufrimiento que viven los venezolanos, quienes languidecen en un país rico en recursos naturales, pero con un Nicolás Maduro y sus secuaces que no muestran la más mínima intención de abandonar el botín llamado gobierno.

Acá y ahora, los salvadoreños hemos dado testimonio de nuestro propio cansancio de una rancia clase política, enquistada en todos los órganos del Estado cual sanguijuelas, gozando de inmerecidos privilegios que ofenden el noble desempeño de un funcionario público.

Podemos afirmar que es justo que la población sienta asco por la voracidad de nuestros políticos, desde los presidentes de los tres poderes del Estado, hasta los alcaldes y diputados, pasando por funcionarios de confianza como ministros, viceministros, presidentes de autónomas y cualquier otro cargo que tenga poder decisorio.

Esta frustración del pueblo salvadoreño podría llevarnos a la ruina total, como le ocurrió a los países ya mencionados, Alemania y Venezuela. Y es que con la soga al cuello, nuestros ciudadanos podrían escoger a falsos paladines que prometen transformaciones sociales, pero que al final solo darán cambios involutivos que terminarán esclavizándonos.

El pueblo en su particular idiosincrasia, sigue creyendo en “pajaritos preñados”. Todavía en pleno siglo XXI hay muchas personas crédulas e ingenuas que esperan estar ante un líder perverso, solo si este amenaza con dañar al pueblo.

Estos salvadoreños olvidan que ni Hitler, Mussolini o Chávez anticiparon que llevarían a sus pueblos por los peores derroteros de su historia social, política, cultural y económica.

El Salvador afronta a un posible caudillo como presidente. Nayib Bukele es una seria amenaza, y no para los partidos políticos tradicionales, sino para las libertades individuales de los salvadoreños.

Pese a ser por ahora solo un cascarón, pues hasta el momento sus “nuevas ideas” no tienen soporte real y creíble, mucho menos esencia, el alcalde capitalino gana cada vez más nuevos fanáticos. Es el calificativo más exacto para tipificar a quienes los siguen, no solo en las redes sociales sino en sus mítines que en algo recuerdan las concentraciones apasionadas de Hitler.

Son fanáticos como los que siguen a un grupo de heavy metal o a un equipo deportivo; un público ciego que no ve o no quiere ver las falsedades y falencias de su líder.

Tratando de ahondar en lo que podríamos llamar “Fenómeno Nayib”, nos hemos cuestionado acerca de cuáles son las reales virtudes y competencias que tiene este particular personaje promovido inicialmente por el decaído Frente Farabundo Martí. Esperaremos a ver si de manera fortuita nos llega su libro biográfico, escrito por un “tinterillero” a sueldo de apellido Galeas, para mejores señas, exguerrinche.

Por ahora todos quienes defienden a Nayib lo hacen como si defendieran a un dogma religioso, lo cual indica que el alcalde capitalino tiene la habilidad del flautista de Hamelin: atrae a la gente, en especial a los jóvenes, solo con el sonido, no de una flauta, sino de embaucadoras palabra. Es el moderno Flautista de Sivar, para utilizar una frase chocarrera propia del lenguaje de los golondrinos.

Muchos quisiéramos saber, y principalmente de la propia boca de su promotor, en qué consiste el proyecto de “Nuevas Ideas” y de qué manera beneficiará a un pueblo sediento de justicia social, equidad, mejores oportunidades.

Es de genuino interés patriótico saber qué planes tiene para erradicar la violencia de nuestras comunidades rurales y urbanas. Cuáles serán los beneficios concretos que impulsaría para elevar los decaídos niveles de calidad de vida de los salvadoreños, con enfoque en los más pobres, que son la mayoría. También es importante conocer cuál es su posición clara y frontal, sin ambages, frente al aborto, la pena de muerte y los matrimonios entre hombres.

En resumen, hay mucho por conocer, no del eventual candidato, que al final mitad mentira mitad verdad lo podremos saber leyendo accidentalmente su biografía, sino que de su eventual programa de gobierno, especialmente porque Nayib es una persona demasiado ambivalente.

Rafael Orantes, abril 9 de 2018

SIGUIENDO AL FLAUTISTA DE SIVAR

En la primera entrega de esta reflexión sobre lo que llamamos Fenómeno Nayib, concluimos diciendo que la personalidad del alcalde capitalino es demasiado ambivalente. Lo dijimos porque por un lado se declara abiertamente de izquierda. Tuvo al desaparecido comunista ortodoxo Salvador Arias como uno de sus referentes, pero también tiene entre las filas de su partido en formación a un voluble Walter Araujo a la par de un marxista como Dagoberto Gutiérrez.

Cualquiera diría que esa extraña mezcolanza responde a la integración de un partido multiideológico, pero lo cierto es que Nuevas Ideas parece que será un mondongo de criterios, pero solo habrá una ideología, una voz y una decisión: la del mismo Nayib, sin saberse a ciencia cierta hasta la fecha si el alcalde respondería a su supuesta creencia izquierdista, a sus intereses de clase y su posición empresarial, dado que pertenece a una estirpe nada cercana a promover ideas socialistas o bien a su propio egocentrismo exagerado.

Además, por mucho que se hable de ideas nuevas para gobernar, los megaproyectos de la actual administración edilicia capitalina dejan en claro que esas “Nuevas Ideas” están cargadas de “viejas mañas”, pues tanto las remodelaciones del Centro Histórico como el alquiler del Mercado Cuscatlán no han sido nada transparentes.

El Centro Histórico podrá al final –no se sabe cuándo, luego de casi un año de haberse iniciado– mostrar un rostro más cosmopolita de la Capital, a tono con las grandes urbes que sirven para solaz esparcimiento de propios y extraños; sin embargo, los costos no solo financieros directos de inversión puestos por los ciudadanos vía impuestos, sino también el precio que los habitantes hemos pagado con los tremendo y cotidianos congestionamientos que dichas obras han generado, ponen en tela de juicio la capacidad operativa del planificador de esta magna obra. Y si así ha funcionado de mal un proyecto municipal dirigido por el alcalde capitalino, ¿qué nos esperaría si las obras fueran a nivel nacional?

En cuando al Mercado Cuscatlán, el contrato de arrendamiento fue suscrito por el alcalde de San Salvador, por un monto mensual de $85,000 a 25 años plazo. Es decir que los contribuyentes pagamos un millón 20 mil dólares al año. Multiplique usted cuanto se le dará al dueño de este local… por supuesto de la misma etnia que el alcalde: palestino. Y no solo en el arrendamiento del local hay transacciones turbias, pues también por el alquiler del parqueo adyacente se paga una suma onerosa con dinero de los contribuyentes. 

Ese local, por viejo e inadecuado según la zona, tendrá a lo sumo un precio no mayor a los 10 millones de dólares con “marufia” en su plusvalía, aunque cuando el alcalde hizo el lanzamiento del proyecto, dijo que el valor del edificio ascendía a $7 millones.  Pese a ello, el balance 2008 de la Sociedad Desarrollo Universal S.A., dueña del edificio, inscrito en el Centro Nacional de Registros (CNR), demuestra que el inmueble tiene un valor de $828 mil.

En cuando a la conformación del Partido Nuevas Ideas, no está por demás recordar el viejo adagio: “Dime con quién andas y te diré quién eres”. A las “viejas mañas” de cómo gobernar hay que sumar ahora que se van anexando al partido en formación corruptos de siempre, viejos y vetustos rostros con oscuro pasado político y resentimientos por haber sido expulsados o marginados de alguno de los partidos tradicionales.

Como ya lo expresamos en la entrega de la semana pasada, es de genuino interés patriótico saber qué es lo que realmente piensa impulsar el actual alcalde capitalino con su nuevo partido. Por ahora solo le damos a Nayib Bukele el beneficio de la duda a mediano plazo, dando tiempo para que se vayan aclarando esas “nuevas ideas” y el Fenómeno Nayib tenga un fundamento más sólido cuando deje de ser el cascarón que ahora es.

Esperamos también que el alcalde defina el papel que jugarán en su nuevo partido y sobre todo en su equipo de trabajo, al viejo modo de “Los Amigos de Mauricio Funes”, a los que muchos llaman “los amigos de Nayib”, un grupo con políticos taimados que vienen de hacer daño al pueblo o que nunca han demostrado fidelidad mucho menos ética en sus gestiones gubernamentales debido a sus sucios y obscuros trabajos paralelos al partido que representaban.

Todo este ambiente empañado nos lleva a presentar en la próxima edición de Gente Poderosa el Decálogo del por qué no votar por Nayib. No es un conjunto de razonamientos escritos en piedra, pues ya dijimos que hay mucho por ver en el devenir de Nayib Bukele.

Esperamos que el Tribunal Supremo Electoral no ponga cortapisas al alcalde para inscribir a su partido Nuevas Ideas y que tampoco él como candidato tenga ninguna objeción en su carrera presidencialista. En los regímenes democráticos a los buenos se les premia con un puesto de mando y a los malos se les castiga no eligiéndolos. El pueblo como que ya descubrió el poder que tiene su voto. Caso concreto, no elegir por fotos a diputados del Fmln.

Confiamos en la sensatez de los salvadoreños, que aunque muchos son iletrados, que aunque pobres la mayoría, sabrán no dejarse embaucar por un encantador que por ahora navega en una burbuja y cuyos hechos contradicen a sus elocuentes palabras, pero sobre todo a su aparente rol de redentor.

Ciertamente falta mucho camino por recorrer, aunque sean apenas 10 meses para elecciones presidenciales, por lo que seguiremos esperando esa plataforma electoral de Nuevas Ideas, aunque sabemos que si son esos rancios políticos que se mencionan cercanos al alcalde, como lo son Walter Araujo, Juan Ramón Medrano (excomandante guerrillero), Porfirio Chica (ex mano derecha de René Figueroa) y el diputado electo Juan José Martel, entre otros,  desde ya anticipamos que Nuevas Ideas ofrecerá una plataforma de gobierno demagógica y populista, es decir, más de lo mismo que ha fracaso en los seis gobiernos anteriores, con el aderezo de que su líder ha mostrado muchos aspectos negativos para un buen gobierno, tal y como lo espera y merece la sociedad salvadoreña.

El pueblo comenzó a despertar políticamente el 4 de marzo. La gran lección dejada por el electorado, tanto por quienes votaron como por los que se quedaron en casa y los que anularon su voto todavía no ha sido digerida por los partidos políticos. Lo cierto es que menos gente seguirá creyendo en “pajaritos preñados” y costará a los políticos demagogos y populistas seguirle danto “atol con el dedo” a nuestros ciudadanos.

Sin embargo, no debe ser el Tribunal Supremo Electoral quien ponga barreras a un candidato. En la pasada entrega hablando del Fenómeno Nayib dijimos que era necesario que este personaje no viera obstaculizado su proyecto de ser candidato a presidente. Y es que creemos que una cosa es que un personaje sea nocivo o adecuado para gobernar, y otra que con “marufias” los estamentos de poder, llámese TSE, CSJ, FGR y los medios de comunicación masivos impidan que un ciudadano aspire a un cargo de elección popular.

Así como en Alemania de los años 30 fue el propio pueblo germano quien celebró la llegada al poder de Adolfo Hitler o fueron los mismos venezolanos los que impulsaron el surgimiento y ascenso del chavismo, ninguna institución, públicas como las ya mencionadas, o privadas como la beligerante FUSADES y demás gremiales, debe impedir al pueblo salvadoreño la opción de escoger su propio destino. Ya estamos grandes y tenemos espejos donde ver lo que nos espera si nos equivocamos. Lamentar la leche derramada es de estúpidos. Que después de las elecciones del 2019 no nos vaya a tocar llorar como niños lo que no supimos defender como hombres y como jóvenes.

En el caso del fenómeno Nayib vemos por ahora diez razones para no considerar a este imprudente personaje como potable para la presidencia. Son, por supuesto, criterios del hoy y acá. Podrían cambiar algunos, pero dudamos que más de la mitad puedan quedar en el pasado controvertido del actual alcalde capitalino.

Rafael Orantes. San Salvador, 16 de abril de 2018

DECÁLOGO DEL PORQUÉ NAYIB NO SERÁ BUEN PRESIDENTE

1. ES UNA PERSONA INTOLERANTE. Un estadista que pretenda cambiar el destino de un pueblo debe aceptar la disidencia. Quien no respeta las opiniones, ideas o actitudes de los demás si no coinciden con las propias, está condenado a ser déspota y políticamente un individuo que asume el derecho de gobernar sin someterse a la ley, con poderes autoritarios.

La expulsión de Nayib del Fmln derivó precisamente de la actitud ofensiva hacia la concejal de su mismo partido, Xochilt Marchelli. Ese irrespeto fue causado por el enojo del alcalde por pedirle sus concejales que hiciera cambios en jefaturas del CAM.

2. ES MISÓGINO. A decir de quienes le rodean en las sesiones del Concejo Municipal, entre ellas la regidora Luz Fonseca denunció en su momento que el que constantemente las mujeres que pertenecen al Concejo reciben agregaciones verbales por parte del alcalde. Para cargo de extrema responsabilidad, como son la presidencia de la República, se requiere de una persona que valore por igual la participación de hombres y mujeres. Pero quien tilda de “bruja” a una mujer, ya podemos anticipar que nos le dirá a aquellas féminas que estén en la oposición o reclamen sus derechos. Si así trató a la propia concejala de su partido, en alguna medida su “brazo derecho”, ¿cómo no lo hará con otras mujeres que no aprueben sus desaciertos?

3. ES INMADURO PARA EL CARGO DE MANDATARIO. No decimos que lo sea en términos generales, pues para algunas acciones ha demostrado discernimiento y con sobrada enjundia. Pero que nadie nos venga a decir que fue un acto de madurez política ordenar el primer día de proselitismo electoral, que se quitara toda la propagada que “su” expartido Fmln había colocado en San Salvador. Fue uno de los más grandes berrinches del alcalde como venganza por su expulsión.

4. ES MANIPULADOR. Su mitin frente a la Fiscalía General de la República demostró no solo un desprecio por el funcionamiento de la institucionalidad, sino también la búsqueda mediática de cambiar dictámenes que no le podrían favorecer.

5. ES IRRESPETUOSO. Bukele enfrenta un proceso penal por el delito de calumnia en perjuicio del exvocero de Casa Presidencial, Eugenio Chicas y su joven pareja. Es cierto que nuestra clase política nos tiene acostumbrados a irrespetarse, llegar hasta la intimidad de un miembro de su expartido fue realmente un exceso de menosprecio por la integridad de una mujer que, ciertamente “no tenía vela en el entierro” de Nayib de parte de la cúpula farabundista. La intimidad del hogar hasta las terribles mafias italianas la respetaron.

6. ES MENTIROSO. Todos lo somos, pero en el caso de un funcionario que maneja recursos que no son de él, sino del pueblo, la mentira adquiere matices que van en detrimento del bolsillo de los contribuyentes. Su campaña de una obra por día es una de las falacias más grandes de su terminada gestión, solo comparada con la “fábrica de empleos” ofrecida por Mauricio Funes. En muchos casos resultó más cara la valla colocada anunciando la obra, que la obra misma. Las únicas obras significativas que hizo son indudablemente el Mercado Cuscatlán, cuyo arrendamiento ha sido seriamente cuestionado, y la remodelación del corazón del Centro Histórico, cuyo valor lo hemos de saber ahora con la nueva gestión de Muyshdont.

7. ES AMBIGUO. Hasta hoy no ha definido si su potencial gobierno promoverá una campaña herodiana contra los niños no nacidos e indeseados por sus madres, lo cual no desea nuestra sociedad conservadora y respetuosa de los mandamientos cristianos. Pero lo más peligroso es que no se sabe con exactitud cuál es su ideología, pues todo indica que por sus antecedentes con el Fmln es de izquierda, pero por otra parte sus acciones nos indican que es un capitalista mercantilista, como los más radicales de Arena.

8. DIME CON QUIEN ANDAS Y… Lo de Nuevas Ideas es un remedo de la campaña de una política de dudoso lustre en Brasil. Actualmente nadie ha dicho en qué consisten esas IDEAS ni tampoco vemos que tengan nada de NUEVO. Lo más oscuro de este proyecto es que se van sumando al movimiento de Nayib políticos corruptos de siempre que jamás dejarán de atrás sus rancias mañas y cuya premisa partidista es “no me den, pónganme donde hay”, tal como de manera sarcástica lo dijera en su momento don Mario Moreno.

9. ES PÉSIMO ADMINISTRADOR DE LA GESTIÓN PÚBLICA. Los únicos dos proyectos insignia que logró hacer generaron más perjuicios que beneficios. Casi todos los establecimientos que estaban en el Centro Histórico se vieron forzados a cerrar, entre ellos la emblemática Bella Nápoles. Fue una obra que duró casi un año, cuando bien pudo realizarse en un par de meses. En cuanto al Mercado Cuscatlán, su alquiler está resultando onerosísimo para los contribuyentes capitalinos. Sobre los gastos del Centro Histórico, está por verse cuánto nos han costado a los capitalinos.

10. ES EGOCÉNTRICO Y NEPOTISTA. A diferencia de los demás partidos, Nuevas Ideas no tendrá cúpula, solo habrá un vértice que pondrá o quitará a todo aquel que le sirva o que le falle según sus criterios. Ese vértice, muy propio de partidos como el que llevó a Hitler al poder, es Bukele, que como lo hizo en la Alcaldía, colocará en el gobierno a esa misma gente, sin importar que se le critique de nepotista.

Rafael Orantes. San Salvador, jueves 3 de mayo de 2018