ENLACES DE LAS SECCIONES DE ESTA SEMANA

¡CULTURA! ¿QUÉ ES ESO?

Cuando un recolector de chatarra gana más que una secretaria y un motorista del gobierno recibe el doble de salario de un médico o maestro, es fácil pensar que educarse  no sirve de mucho;  sin embargo, son estas desigualdades las que nos mantiene sumidos como sociedad en la miseria espiritual y, por supuesto, entre los países tercermundistas con peores expectativas de crecimiento económico.

Que a un maestro o médico se le menosprecie de parte del propio estado es el más claro indicador de que la cultura no cuenta para los políticos salvadoreños, quienes por destruir el país se recetan onerosísimos emolumentos y todo tipo de prestaciones, engañando a "Juab Pueblo" con falsas promesas y aparentes discordias entre ellos, aunque al final todos deberíamos saber que los altos dirigentes de GANA, FMLN, ARENA, PCN, PDC y NUEVAS IDEAS terminan brindando en la misma mesa y con los más caros y exquisitos whiskies, rones o tequilas.

La majada, mientras tanto, peleando y ofendiendo a los seguidores del partido contrario con epítetos que resumen la pobreza cultural de nuestro pueblo. Y si en educación estamos por el suelo, vayan imaginando ustedes como estamos en cultura, pues son dos formaciones distintas aunque complementarias. La educación, tanto formal como informal nos empodera de conocimientos y desarrolla nuestras habilidades y destrezas.

Mientras la educación nos prepara para ser esclavos de un trabajo o emprendedores que con mucha suerte podamos tener un negocio rentable, la cultura nos amplifica la sensatez, alimenta nuestra sensibilidad por lo bello, por el orden. Hace crecer nuestro buen gusto por la comida, por el vestuario y por todo lo armonice nuestras necesidades materiales con lo que nutra nuestro espíritu.

La persona culta, como su nombre lo sugiere, cultiva buenos modales consigo mismo y con los demás. La cultura nos inculca un acervo lingüístico capaz de generar reflexiones básicas como dónde estamos, qué tiempo vivimos, hacia dónde nos conduce la clase gobernante, que no solo incluye al gobierno formal electo por los ciudadanos, sino también las oligarquías económicas y financieras que imponen a la clase política los lineamientos de justicia, educación y relaciones laborales que deben impulsar y defender.

Pero la cultura no solo es un bien abstracto cuyos alcances solo se infieren a partir de la conducta de la persona erudita. La cultura, decía Carlos Marx, es todo lo que el hombre modifica con su mente y sus manos. Sin embargo, para los pensadores capitalistas el término cultura tiene connotaciones más bien de entretenimiento. Cultura será desde este punto de vista entrar en contacto con una obra de teatro o impresionarnos con una muestra pictórica.

Yo creo que ambas posiciones tienen validez. Cuando un artesano nos confecciona unos zapatos a nuestra medida y estilo, hace de ese calzado una obra de arte, no menos arte que un gigantesco mural como el Monumento de la Revolución capaz de  excitarnos por sus dimensiones y expresividad. El arte genera cultura, pero también es cultura la forma pintoresca como habla la gente de nuestros pueblos.

Lo cierto es que el concepto cultura es sumamente amplio y quizá por eso los gobiernos pretéritos y el presente nunca han encontrado la brújula mágica que haga despertar en todos los salvadoreños el gozo que genera admirar y ser al mismo tiempo protagonista de la cultura, pero no de una expresión elitista o acondicionada a estándares foráneos, sino una cultura nacional que reviva por un lado las tradiciones ancestrales y por otra parte avive las llamas de nuevas expresiones artísticas.

El rol del gobierno en el fomento de la cultura debe ser aglutinar a todas las instituciones que tiene un papel protagónico, incluyendo a los artistas que tiene su parte fundamental en el desarrollo del arte, pero también se debe involucrar al ministerio de Educación, para que en las escuelas y colegios los estudiantes experimenten sus primeras vivencias con las distintas expresiones artísticas.

También deben hacer un trabajo planificado y sistemático con el ministerio de Economía, para que el rubro de las artesanías sea considerado no solo como una expresión de arte protegida por leyes y tratados, sino que también a los artesanos se les reconozca su estatus de artistas y se les valore como tal.

Sin embargo, dudamos que el Ministerio de Cultura creado a finales del gobierno de Sánchez Cerén logré su verdadero propósito. Pensando quizá en que este ha sido el ministerio más voluble de todos a lo largo del tiempo. El  presidente Duarte en los 80 creó uno adosado al de Comunicaciones. Luego lo bajaron de nivel y lo anexaron a Educación junto con Deportes. De quienes han dirigido ya sea Cultura como ministerio o como dirección, mejor ni comentar, pues los criterios de selección han sido siempre los de amiguismo, porque en reuniones sociales declama algún poemario o porque a alguien del partido hay que nombrar.

Creeríamos que quien dirija un ministerio de Cultura debe ser por antonomasia una persona extremadamente culta. Que no confunda a Hawái como país, que no invente 15 universidades que no existen en el país o que llame municipio a una colonia, por muy populosa que sea. Aunque, como bien dice un aforismo, en el reino de los ignorantes, hasta un bachiller puede ser rey… porque es un bachiller muy culto. Esto último para no herir susceptibiliades.

Rafael Orantes. sábado 7 de diciembre de 2019.

 

 

LA INFORMALIDAD DE LAS REDES

Facebook, Twitter, Istagram y las demás redes sociales informan cualquier evento social de manera más abundante y rápida que los medios masivos (Periódicos, radio y televisión). Sin embargo, se corre el riesgo de que muchas de las informaciones que vemos en las redes sean noticias inexistentes (fake news), cuya falsedad no es el problema de contenido, sino que el problema es que la gente cree ciegamente esas noticias y las multiplica.

En ese contexto de inexactitudes, tergiversaciones y malas intenciones es fácil que una persona inocente sea considerada el criminal más peligroso de la historia. Esta confusión no es nada nueva, pues las opiniones del pueblo siempre son, por lo general, sesgadas debido a las actitudes que fuerzas perversas manipulan en la gente común y corriente.

No hay duda que a menor nivel de escolaridad mayores son los prejuicios, tabúes y estereotipos. La gente iletrada o analfabeta es casi siempre una veleta que los poderosos vientos de la manipulación mediata dirigen al lado que más les conviene. Algunos llamarán a esto fanatismo, tal como ocurrió en tiempo de Hitler o Mussolini. Nosotros le llamaremos perversión social.

En los tiempos modernos las corrientes partidarias populistas han creado verdaderos engendros que han llevado a enfrentamientos fratricidas a sociedades enteras. Lo hizo Perón en Argentina, Pinochet en Chile, Fujimori en Peru y más reciente Hugo Chávez y su sucesor Nicolás Maduro en Venezuela. Todos han llegado al poder como esperanzas de pueblos ávidos de justicia e igualdad social, pero han terminado masacrando a su propia gente.

Hoy vemos en las redes sociales el preciso momento cuando grupos de jóvenes contestatarios atacan un parlamento exigiendo mejores condiciones de vida. Qué bien por esa casi absoluta libertad de expresión, ya que de los medios tradicionales siempre hay que dudar de su solidaridad con los oprimidos y las clases más desposeídas de nuestra región, pues responden a intereses de sus dueños, los mismos que poseen la banca, la industria y tienen profunda injerencia en los gobiernos, por no decir que son sus títeres.

Casi podemos decir que las gestas reivindicativas de Nicaragua, todavía sin resolver; Ecuador, Chile, Bolivia y ahora Colombia han sido posibles gracias a la comunicación masiva de la población en las redes sociales. Pero del lado de los medios masivos tradicionales no nos debe extrañar que, no solo las posiciones editoriales de nuestros periódicos, noticieros de radio y televisión estén alineadas a los intereses de las oligarquías criollas e internacionales, sino que también algunos periodistas asumen ser parte del “Cuarto Poder” y actúan de forma abusiva como jefes.

Hace no mucho tiempo se filtró la información que la mayoría de presentadores y entrevistadores de televisión estaban en nómina de salarios de Casa Presidencial. Que sepamos ninguno dijo “No es cierto, es calumnia”. O sea, admitieron tácitamente su delito, quizá apegados al dicho de que “la mierda entre más se revuelve más hiede” o de que mientras no hubiera denuncias formales, todo quedaba como “chambres de mesón”.

Que los presentadores de televisión que entrevistan a funcionarios y personalidades públicas recibieron excesivas dádivas de los gobiernos de Arena y el Fmln no existe la más mínima duda. Igual no queda duda de que la Fiscalía de la República tampoco hiciera investigaciones de oficio como era su mandato. ¿Por qué? Porque la mayoría de estos personajes de la televisión son amigos de funcionarios.

Para ejemplo, veamos como el por ahora controvertido y señalado de acoso sexual Roberto Hugo Preza no solo aparece en fotografías casi familiares con funcionarios del actual gobierno, sino que además tiene a toda su parentela trabajando en el Estado. ¿Alguna duda de que el Sr. Preza ha utilizado la influencia que la daba su cargo para exigir favores laborales? ¿Alguien no cree que dar puestos de trabajo a muchos de sus familiares no les da el derecho a esos funcionarios de exigir en su momento favores políticos al periodista?

Bien hizo el Grupo MegaVisión al suspender el contrato con Hugo Preza. Bien haría esa empresa periodística en hacer sus propias indagaciones con su personal, acerca de la conducta lasciva que se le achaca a su flamante jefe de noticias y, para acabar de darnos una gran paradoja, “Hijo meritísimo de El Salvador” por la Asamblea Legislativa. Habrá que averiguar de qué diputados surgió semejante proposición, avalada luego inocentemente por todas las demás bancadas.

Rafael Orantes. 27 de noviembre de 2019.

 

NUEVAS IDEAS... VIEJAS MAÑAS

Día a día van emergiendo “los de siempre” en el gobierno de Nayib Bukele. O al menos con las mañas de “los de siempre”, porque está claro que el actual gabinete es de gente novicia en la administración del bien público y tiene el beneficio de la duda de que no son “ratas” como las del piñal legislativo. No así la argolla que rodea al presidente y que están en puestos claves del gobierno, gente como Mario Durán, quien fue concejal en la alcaldía de San Salvador y que en su momento fueron parte orgánica del Frente Farabundo Martí para la Liberación, mejor conocido como FMLN. Y por lo mismo reciben también su cuota de responsabilidad por los últimos dos gobiernos desastrosos de Funes y de Sánchez Cerén.

Por supuesto que nadie puede condenar a priori a un militante de cualquier partido solo por ser miembro activo. Como tampoco renunciar o ser expulsado de un partido libra a ningún militante de sus acciones corruptas, dado que es fácil abandonar el barco cuando se está hundiendo.

Lo que nadie puede dudar es que gran parte de los adeptos a Nuevas Ideas son ciudadanos que en su momento fueron simpatizantes del Fmln. Son aquellos mismos que llenaban las plazas con sus binchas rojas y agitaban emotivos la bandera con la estrella del mal. Los votantes de los pueblos de El Salvador saben perfectamente que muchos de los precandidatos a alcaldes de Nuevas Ideas son viejos camaradas del Frente. En las ciudades quizá no logremos identificar esa mutación, porque la gente apenas identifica al vecino de la par, pero en pequeñas villas y pueblos del interior cada quien está debidamente ubicado políticamente hablando.

En cuanto al gabinete, hay que diferenciar entre los burócratas o empleados del presidente que fungen como ministros y que como tal son personas sumisas que acatan dócilmente las ordenes de su jefe vía Twitter, y aquellos funcionarios que rodean al mandatario y que tienen algún poder político para incidir en las políticas gubernamentales e incluso decidir en las estrategias partidarias de Nuevas Ideas.

Son estos últimos los que han comenzado a repetir los vicios de “los de siempre”, usando fondos del erario público para llevar a sus amantes al extranjero o darse la gran vida en el país. Creemos, pues todavía seguimos dando el beneficio de la duda a Bukele, que algo tendrá que hacer como presidente para cambiar a todos aquellos funcionarios que lo están haciendo quedar mal.

Ya se aproxima el fin de año cuando tradicionalmente los mandatarios piden sus renuncias a ministros, presidentes de autónomas y otros elementos de confianza del presidente que han traicionado precisamente esa fe puesta sus capacidades y honradez. ¿A quiénes de los incompetentes y corruptos cambiará? ¿O la crítica a los “mismos de siempre” solo aplica a quienes no están con el presidente?

No queremos terminar esta reflexión sobre “los mismos de siempre” enquistados en el gobierno de Nayib Bukele, sin mencionar el ofrecimiento del presidente de crear una Dirección Nacional de Medicina preventiva. Lo dijimos en su momento, poner énfasis a la prevención es diez veces más importante que la reacción o la medicina curativa y por lo mismo ha sido uno de los más brillantes y prometedores planes anunciados por Bukele, pero hasta la fecha ese ofrecimiento solo es un proyecto de papel.

Ojalá que los vientos del populismo no lo guarden en el cajón de los olvidos y los salvadoreños seguimos invirtiendo cientos de millones en curar enfermos, cuando la palabra mágica es prevenir que la gente se enferme, lo que no solo protege la integridad físico y psicológica de las personas, sino también le ahorra al país millones de horas de cesantía laboral y garantiza competitividad. Seguiremos puntualizando en esta temática.

Rafael Orantes. 20 de noviembre de 2019.